PAMPA
Y TANGO (VALLADOLID)
Este restaurante argentino ha abierto recientemente
sus puertas en la capital vallisoletana, con una oferta interesante
de carnes a la brasa y unos deliciosos panqueques
Un pedacito de la Pampa
RODRIGO PADILLA

Imagen del interior
del restaurante Pampa y Tango, en Valladolid. / CARLOS ESPESO
Ahora que el corralito parece que pasó a la historia,
que el cine argentino sigue dando éxitos y que la creatividad y
belleza de este país comienza a ser pregonada por todos los rincones
del mundo, llega un pedacito de su cocina a la capital vallisoletana,
que desde hace unos meses acoge el primer restaurante argentino
de la capital: Pampa y Tango.
Ubicado en el precioso patio de Las Tabas del céntrico edificio
de Las Francesas (local antaño ocupado por otro restaurante señero,
La Viña de Patxi, que hoy se ha mudado), Pampa y Tango presenta
en su carta las tradicionales parrilas que tanto juego suelen dar
en los argentinos, junto con un menú que a diario sirven por 16
euros y que incluye cinco primeros y otros tantos segundos tan sugerentes
como un carcaccio de pez espada, crema de puerros, merluza en salsa
verde o milanesa con papas.
El local conjuga unas líneas modernas muy acogedoras, con
la parrilla presidiendo la entrada del restaurante. Y luego está
la cocina, auténtico plato fuerte de Pampa y Tango, con unos primeros
platos más prometedores que logrados (el carpaccio de solomillo
está bastante logrado, al igual que la parrillada de verduras) y
el bife de chorizo presidiendo los segundos, delicioso y mantecoso,
evocando los del país de origen pero sin llegar a aportar toda su
plenitud, con una consistencia y sabor algo escasa.
También tenemos el célebre matrimonio de criollo y morcilla
a la parrilla, un vacío a la parrilla con papas o un delicioso solomillo
de lomo, cuya calidad ahora sí que aparece con intensidad de sabor.
En cuanto al pollo, aquí lo preparan a la parrilla, sin demasiada
novedad.
La carta de vinos es corta, con referencias españolas comunes
y alguna argentina que nos permite trasladarnos y evocar aquellas
tierras, como el Séptima cabernet malbec, elaborado en la prestigiosa
región de Agrelo, en Mendoza, 1.000 de altura y al pie de los Andes.
La oferta de Pampa y Tango es bastante normal en todos
sus aspectos, pero llena un hueco muy interesante en Valladolid.
Además, la comida se cierra con esa delicia argentina que es el
panqueque.
Los precios no son argentinos (la situación del país
hace que al cambio sea más barato que aquí) pero tampoco son españoles.
Una opción interesante.
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Brocheta
crujiente de
esturión y tofu al café
Para la brocheta.
Ingredientes: 250 gr de lomo de
esturión sin piel, c/s (cantidad/ suficiente) de tofu, c/s de pasta
philo, c/s de cardamomo negro, c/s de sal maldon y c/s de mantequilla.
Preparación: Marcar el tofu en la plancha. Cortar
el esturión en dados de 1,5 cm. Clavar en la brocheta alternando
el tofu y esturión. Mezclar el cardamomo molido con la mantequilla
fundida. Envolver con la pasta philo la brocheta. Hornear a 210º
durante tres minutos.
Para el yogurt de café.
Ingredientes: 250 gr deyogur
griego,30 gr de café soluble. Preparación: Mezclar.
Montaje.
Poner un poco de yogurt en el chupito. Poner encima
la brocheta.
Por qué.
Combinación de aromas
ahumados y torrefactos. Textura crujiente acompañada de texturas
cremosas.
| BOCADITOS |
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Lo mejor de
la caza en el Alfonso Valderas de León.
El Restaurante Alfonso Valderas de la capital
leonesa, situado en la calle Arco de Animas, ha alcanzado una
indiscutible fama por sus platos de bacalao, el gran protagonista
de la carta de este establecimiento, que este año abrirá su
menú a la carne de caza. Con el objetivo de diversificar y ampliar
su oferta, desde el día 8 hasta el 14 de noviembre celebrará
las I Jornadas de Caza, con las que quiere animar a sus clientes
a degustar las mejores elaboraciones realizadas con esta
carne para, después, añadir las mejor consideradas en la carta
habitual, en la que, por supuesto, nunca faltará el bacalao.
El menú de las jornadas podrá degustarse durante toda la semana
tanto para comer como para cenar y tendrá un precio de 29 euros
por cubierto. Se trata de una selección de platos de carácter
tradicional y otras deliciosas elaboraciones con toques más
modernos en la combinación de sabores, aunque siempre basadas
en el pronunciado y característico sabor y olor de esta carne
de caza. / ANA R. LOPEZ |
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