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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| CERVERA DE PISUERGA (PALENCIA) |
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| Si otros lugares de la montaña palentina se distinguen por su riqueza románica,
Cervera pregona en su mismo nombre la condición de antesala del espacio
natural de Fuentes Carrionas, donde entre otras especies destacan los ciervos |
| Reserva natural |
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| ERNESTO ESCAPA |
| El primer atractivo de la villa serrana de Cervera es su
enclave, en la confluencia de los valles que articulan
la montaña central palentina. Así que se configura
como confortable recibidor y llave que abre paso hacia la
Pernía y enlaza el valle románico de la Ojeda con el eje subcantábrico, cuyo rumbo
salpicado de sucesivos
embalses recorren las vías
oxidadas del trenillo minero. |
Cervera
despliega su caserío en la apretada mesopotamia del Pisuerga y el
Rivera, pero para no malograr terreno de campiña se peralta hacia
el alto del castillo, donde estuvo el núcleo originario y hoy se alza
sobre un peñasco la iglesia. Este templo tiene una envoltura tan sosa
como deslumbrante resulta su interior. Algo así sucede también con
Cervera, que ofrece mejor estampa desde los altos aledaños que vista
de cerca.
El escenario es hermoso y estos días se decora con toda
la gama de la melancolía vegetal del otoño. Para recuperar el encanto
de estos paisajes, después de la bofetada de unos alrededores desordenados
y mezquinos, hay que adentrarse por sus calles porticadas y pasear
bajo los miradores.
BLASONES Y SOPORTALES.
El alarde de blasones ciertamente desmedidos que preside
alguno de sus edificios más nobles recuerda el pasado señorial de
Cervera, que siglo a siglo se fue beneficiando de su condición de
encrucijada. Repoblada por los monjes de Liébana en torno al año
mil, fue más tarde señorío de los condes de Siruela
y cabeza de la merindad del condado de Pernía.
Ermita rupestre de San Vicente. / FOTOS:
ERNESTO ESCAPA
La plaza Mayor es apenas un ensanche de la calle porticada
de su mismo título, donde luce la casa de los Leones con toda su pedrería
heráldica. La calle Mayor, que estos días anda en obras de pavimentación,
soporta todavía el estigma de su bautizo bélico, una grotesca anomalía
que resulta más llamativa en una villa que presume de hospitalaria.
Los soportales descansan sobre columnas robustas del dieciséis o diecisiete
y ofrecen un cobijo amplio. En torno a la plaza Mayor se agrupa el
núcleo urbano de más interés.
La condición de lanzadera hacia estas montañas románicas que
tiene Cervera obliga a condensar su recorrido en cuatro puntos. Hacia
la campiña se abre la plaza de Gómez Inguanzo, muy alterada en su
configuración y parcialmente arbolada, pero que todavía conserva elementos
singulares, aunque se nota que por aquí pasó la garlopa de Regiones
Devastadas. Lo más notable del conjunto es la ermita barroca de la
Cruz, que asoma a la fachada un nazareno de piedra, y también el viejo
palacio de los Gutiérrez de Mier, en parte ocupado por el Museo Etnográfico
de Piedad Isla. Menos gracia tiene la soldadesca escultórica del monumento
a los caídos que crucifica la plaza.
El Museo Etnográfico reúne un muestrario bien ambientado de
los elementos más significativos de la vida tradicional en la montaña
palentina. La exposición se organiza temáticamente: los objetos relacionados
con la fragua, el hornero, la caza y la pesca o la infancia se despliegan
en sucesivas salas de la casa. Además, ofrece una buena colección
de indumentaria, instrumentos musicales o útiles de cocina. Soportales
de pastiche rematan sus columnas con vistosos capiteles de buena labra.
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| Guia |
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COMO
LLEGAR
Cervera de Pisuerga se
encuentra en el centro de la
montaña palentina. Se llega
desde Herrera de Pisuerga por
la C-627. También desde
Saldaña por la C-624 y desde
Aguilar por la P-212. DONDE
COMER
Alberto (979 870 707), Asador
Gasolina (979 870 648), Casa
Víctor (979 870 390),
El Resbalón (979 870 612), Cervera(979 870 234),
La Cazuelita (979 870 741), La Galería (979 870 445),
Pacho (979 870 138) y Parador Fuentes Carrionas (979 870 075).
VISITAR
Museo Parroquial (979 870 179): sábados y domingos, de 12 a
13 y de 16 a 17 horas. Museo Etnográfico (979 870 759).
TURISMO RURAL En Cervera, Casa Goyetes (979
870 568). En Resoba, Los
Peralejos (979 184 286). En
Arbejal, Casa Simón (979 870
727).
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Palacio de los Gutiérrez de
Mier, que es sede del Museo Etnográfico. |
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EREMITORIO
RUPESTRE.
El rumbo hacia la ermita rupestre de San Vicente, que abre
sus oquedades a orillas del río Rivera, está por fin bien señalizado.
Incluso el paraje se ve más cuidado y limpio que hace sólo unos años.
En cambio el viejo molino de piedra aparece totalmente vencido y con
la maquinaria hecha trizas a la intemperie. Este molino tuvo su época
de mayor esplendor en los felices veinte del pasado siglo, cuando
el embalse de Ruesga reguló las aguas del río para ayudar a mantener
el caudal del Canal de Castilla.
El eremitorio de San Vicente, excavado en una roca
que sobresale en medio del prado, es quizá el más vistoso del grupo
palentino. No desde luego el más monumental, porque ahí gana el de
Olleros, pero sí el más sorprendente en su desnuda intemperie. En
la misma arenisca en que se horadó la ermita hay talladas dos tumbas
antropomorfas. Los paneles explicativos instalados en el lugar ayudan
a entender el fenómeno eremítico e ilustran de que a su vera hubo,
hasta hace cien años, una iglesia románica de la que no quedan ni
los restos.
La iglesia de Santa María del Castillo ocupa la parte
alta del pueblo y ofrece buenas vistas sobre el cuenco de Cervera.
El exterior de este templo es opaco. Las partes sombrías del norte
aparecen cubiertas de líquenes verdosos. Pero su interior supone una
auténtica revelación. En realidad, tanta riqueza artística como acumula
la convirtió en uno de los más interesantes museos parroquiales de
la montaña.
El recinto pertenece al gótico tardío. La capilla de
Santa Ana, fundada por los Gutiérrez de Mier, exhibe un magnífico
retablo, en el que destaca la tabla de la Adoración de los Magos,
de Juan de Flandes. Su contenido en platería, escultura, elementos
litúrgicos y documentos no admite un recuento apresurado, sino que
reclama el repaso atento.
El Cristo de las Batallas, una talla del trece policromada
tres siglos más tarde, tiene pedigrí viajero y por eso se le llama
el Perulero, que quiere decir de Perú. Por alguna razón insospechada
la gente se empeña en hacerlo originario de aquel país americano.
La despedida de Cervera debe hacerse en la terraza del
Parador de Fuentes Carionas, desde donde se ofrece la mejor estampa
de la montaña palentina. Abajo, la lámina tersa del embalse; luego
los bosques y praderíos; y prendidos de las nubes los picos calizos
con las primeras nieves. |
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