Castilla y León
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 CAMPAÑA
El cultivo de la castaña en la comarca del Bierzo encierra un gran potencial económico para un sector que se encuentra en plena transformación y con la amenaza de la plaga del chancro, que ha diezmado el número de castaños en algunas zonas
Las incógnitas de la castaña berciana
JAVIER SANTIAGO
Al Bierzo rural le duele la espalda. Cientos de bercianos sufren estos días las consecuencias de unas semanas de esfuerzo intenso para apuntalar la economía familiar. En estos días, la temporada de recogida de castañas da sus últimos coletazos. El sector se prepara para volver a su letargo anual pero, sobre todo, se prepara para afrontar unos...
...retos ineludibles si quiere alcanzar el nivel de desarrollo que han alcanzado otros productos gastronómicos de la comarca. La agricultura se ha convertido en los últimos años en uno de los motores de la economía berciana. Mientras productos como la pera conferencia, el vino o el botillo viven épocas de esplendor, la castaña no ha conseguido superar sus antiquísimas estructuras. Se trata de un sector con un tremendo potencial que «está entrando en plena transformación ».
  Así lo apunta el secretario de la Asociación de Castañicultores del Bierzo, Pedro Fernández. La creación de este colectivo ha supuesto el primer intento de profesionalizar y modernizar el sector. Una de las fórmulas por las que han apostado para alcanzar el desarrollo es tratar de conseguir una marca de garantía. Así, el colectivo ya está ultimando los estudios previos para lograrlo. En breve decidirá si dirige sus pasos hacia una Denominación de Origen o hacia una Indicación Geográfica Protegida. Si opta por lo  segundo, podría conseguirlo en un plazo de un año. Mientras tanto, el sector se rige por las mismas pautas que hace siglos. La recogida de las castañas sólo se realiza de forma manual, lo que hace que el trabajo no sea rentable como para sustentar una actividad profesional. Además, la propiedad de los castaños está atomizada, lo que dificulta también la profesionalización.
   La mayoría de los castañicultores recogen las castañas con el objetivo de añadir unos ingresos extra a su economía familiar. En cualquier caso, el trabajo es muy duro y el rendimiento económico pequeño. Durante la mayor parte de la campaña, los intermediarios que adquieren el fruto pagaron el kilo de la variedad ‘parede’, la más tradicional del Bierzo, a 54 céntimos de euro, una cantidad que a duras penas justifica el esfuerzo.
   Para Pedro Fernández, la fórmula que puede sustentar el desarrollo del sector es la reducción del número de recolectores. Con ello, se podría concentrar el aprovechamiento de los castaños en un menor número de castañicultores, que sí podrían dedicarse profesionalmente a esta tarea. Ello permitiría también introducir la mecanización en el sector.

Una mujer se afana en recoger castañas debajo de un árbol de gran porte: FOTOS C. SANCHEZ
 Por el momento, ninguna tecnología ha podido sustituir a la tradicional recogida manual. En cualquier caso, ya se están haciendo intentos para tratar de introducir la modernidad en el sector. Recientemente, una empresa italiana hizo una presentación en el Bierzo de una máquina que se utiliza con éxito para recolectar el fruto en las regiones castañeras de Italia. En cualquier caso, las difíciles condiciones orográficas de los sotos bercianos dificultan la mecanización. De todos modos, la Asociación de Castañicultores del Bierzo trabaja para convencer a los fabricantes de estas máquinas de que encontrarían un importante mercado en la comarca si adaptan sus aparatos a las especiales necesidades bercianas.
  Paralelamente, un puñado de empresas del Bierzo se han empeñado en demostrar que las castañas de la comarca son una magnífica materia prima para diversas aplicaciones. En los últimos años han surgido diversos proyectos empresariales en la comarca que utilizan este fruto como principal argumento. El éxito que están cosechando arroja una luz de esperanza sobre un sector cuyo desarrollo supondría un fuerte empujón para el castigado mundo rural berciano.
   Y es que las castañas han estado ligadas desde tiempo inmemorial a la cultura de los pueblos. Durante siglos se convirtieron en una fuente de alimento impagable. Los supervivientes de los años duros del siglo XX en las aldeas bercianas recuerdan perfectamente cómo las castañas se convirtieron en el único argumento contra el hambre de muchas familias.
 


Imagen de varios castaños de la comarca del Bierzo.

  Pero, además, las castañas han sido desde siempre un argumento para la fiesta. En el Bierzo se conserva todavía en todo su esplendor la tradición del «magosto», que consiste en reuniones populares para comer castañas asadas, regadas con vino y acompañadas en muchas ocasiones con chorizo escaldado. La gastronomía es una excusa para la conversación y para el jolgorio.
  La campaña de este año se ha cerrado con aproximadamente nueve millones de kilos recogidos, algo  menos que en el ejercicio anterior. Las cestas se vuelven a guardar en las bodegas a la espera de la campaña 2005. Quizás para entonces el sector haya dado nuevos pasos para conquistar el futuro.
   LA PLAGA DEL CHANCRO.
 

  Además de los problemas estructurales que sufre el sector de la castaña, la amenaza del chancro está haciendo temblar a los productores del Bierzo. Esta plaga ha diezmado la población de castaños en diversas zonas de la comarca y amenaza con extenderse al resto.
  La enfermedad del chancro empezó a afectar a los castaños bercianos a principios de los 70 del pasado siglo. Se fue extendiendo especialmente en las proximidades de caminos y carreteras, que actuaron como cauce para expandir este hongo. Tres décadas después, todos los árboles de la comarca están infectados, lo que les hace susceptibles de desarrollar la enfermedad en caso de que el hongo consiga rebasar la corteza y tomar contacto con la savia.
  Aunque ya existe una vacuna para frenar su expansión, esta todavía no está comercializada. Por ello, los propietarios de los árboles no pueden hacerse con ella para paliar el avance de la plaga. La Asociación de Castañicultores del Bierzo viene reclamando a la Junta de Castilla y León que habilite fondos para lanzar una pelea directa contra el chancro.
  En este sentido, la Administración regional ha tomado conciencia de los efectos de esta enfermedad. Recientemente, ha confirmado su intención de poner en marcha un plan de choque para tratar de frenarla. De lo contrario, corre el riesgo de que el número de castaños del Bierzo descienda drásticamente. Ello daría al traste con las de futuro de un sector necesitado de confiar en sí mismo.
   En cualquier caso, los árboles de la comarca, que en algunos casos superan los 500 años de antigüedad, presentan unas cualidades botánicas «espectaculares». Así lo reconocen los científicos que trabajan en el Servicio Regional de Investigaciones Agroalimentarias del Principado de Asturias. Este organismo está utilizando castaños bercianos para crear semillas más resistentes a enfermedades como el propio chancro o la tinta. Trabajos como este hacen pensar en la posibilidad de que los castaños de la comarca podrán superar uno de sus retos más acuciantes.

   INVERSIONES DE FUTURO.

   Hoy por hoy, en el Bierzo hay una docena de empresas vinculadas a las castañas. Entre ellas se encuentran las que compran el fruto para posteriormente exportarlo y las que se encargan de su transformación. Estas últimas constituyen la novedad que empieza a acercar a este sector a los parámetros en los que se mueve en países como Italia.
   Entre las empresas bercianas que utilizan las castañas como materia prima destaca el caso de Fabercas, ubicada en Fabero. Se trata de una pequeña industria artesana que han formado cuatro socias. Año tras año, ha conseguido multiplicar la producción de sus productos de repostería como tartas o magdalenas de castaña. También elaboran conservas de castañas en escabeche o en almíbar, según explica Teresa Gaio, una de sus fundadoras.
  Las castañas también se utilizan para la elaboración de harina, que luego sirve de base para dulces u otros productos. En la pequeña localidad de Balboa, Enrique Fernández ha puesto en marcha una empresa que se dedica a moler el fruto y a comercializar la harina. Anualmente, transforma en torno a 200 toneladas.
   Para la elaboración, Fernández utiliza únicamente la variedad de ‘parede’, «que es más dulce y mucho mejor ». El secado del fruto lo realiza con el método tradicional, «con fuego y calor de leña natural». Y es que la tradición es el motor del sector.
   La propia Asociación de Castañicultores del Bierzo también apuesta por la industrialización como argumento para el desarrollo de este ámbito económico. Así, entre sus proyectos destaca la puesta en marcha de una industria para transformar las castañas para su exportación. Recientemente, esta iniciativa ha recibido una subvención de más de 300.000 euros. Actualmente, el colectivo busca el apoyo de inversores bercianos para convertir esta idea en una realidad.

 
       
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