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| INDICACIONES DE
CALIDAD |
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| El Pan de Valladolid
obtiene una Marca de Garantía. También se ha aprobado
el proyecto de museo dedicado a este alimento. |
Un pan para un museo
J. M. FERNANDEZ |
| Pese a que en muchas ocasiones
se alude al pan como alimento por antonomasia, lo cierto es que su
presencia continúa siendo humilde y callada sobre las mesas, casi
tanto como imprescindible en cualquier buena comida. Los panaderos
vallisoletanos están dispuestos a terminar con esta situación
y después de mucho.... |
esfuerzo
lo han conseguido. A mediados del pasado mes de septiembre fue aprobada
la Marca de Garantía Pan de Valladolid, la primera figura de calidad
de estas características en panadería de toda Europa. Además, es la
segunda en cuanto a sellos de calidad, después del Pan de Cea, que
ostenta una IGP (Indicación Geográfica Protegida).
El producto con Marca de Garantía saldrá al mercado a partir
del próximo mes de enero, según estiman en la asociación provincial
de fabricantes y expendedores de Pan de Valladolid. Han sido tres
años de esfuerzo pero al final han merecido la pena.
Los panes que ostenten este sello podrán adquirirse en las
boutiques de los mejores centros comerciales y también en aquellas
tahonas y tiendas especializadas que lo soliciten. Este pan está orientado
a un consumidor que se preocupa por la calidad de los alimentos que
forman parte de su dieta, algo que cada vez incluye a más |
personas.
OBRADORES Y RESTAURANTES
Existirán dos tipos de operadores y registros. Por una parte,
los obreadores: fabricantes de pan que estén ubicados en la provincia
de Valladolid. Por otra, los terminales de cocción: puntos calientes,
hoteles, restaurantes que finalicen el producto, es decir, que lo
cuezan, pues se trataría en este caso de pan recocido o de masa congelada
(siempre que el producto a cocer sea procedente de empresa registrada
como fabricante en la marca), en cuyo caso podrán ser establecimientos
de cualquier lugar del mundo.
Una de las principales características de este pan será el
cuidado exquisito de las materias primas. Serán siempre harinas de
primera calidad, procedentes de harineras de Castilla y León y escogidas
de un listado con siete tipos de trigo.
Cada uno de los panes estará debidamente etiquetado y
numerado, con un sello en la masa para que quede grabado el nombre
«Pan de Valladolid». Es una garantía que certifica la calidad del
producto ante el consumidor.
La producción diaria que se estima
para un principio es de unas 3.500 unidades pero la meta está en alcanzar
las 10.000 piezas diarias cuando llegue el primer año, según estimaciones
de la asociación provincial. |
Los Panes
de Valladolid. /Fotos: Diputación Provincial de Valladolid. |
Hay siete tipos de panes incluidos en la Marca de Garantía.
Cuatro de ellos pertenecen a la modalidad de candeal, algo así como
los panes de gala. El primer es el de cuatro canteros, muy alto y
con mucha miga, con cuatro bordes que encuadran el centro de la pieza.
El candeal vallisoletano por excelencia es el lechuguino, de corteza
fina, dorada, brillante y muy crujiente, recibe su nombre en referencia
al adjetivo que se aplica a las personas que gustan de arreglarse
mucho. También se incluye el pan de cuadros y el pan de polea, que
destaca por la hendidura que lo rodea.
Entre los semicandeales destaca la fabiola, de miga muy
blanca y corteza muy brillante e inventado por un vallisoletano en
los años 60. La barra de riche es el pan de mayor consumo, muy habitual
para comidas a diario. Por último, la barra rústica, de elaboración
tradicional.
MUSEO DEL PAN
Como complemento a esta gran oferta, está prevista la
construcción de un Museo del Pan. Este edificio estará ubicado en
la localidad vallisoletana de Mayorga de Campos, en la iglesia de
San Juan. La empresa encargada del proyecto museológico y museográfica
es la misma que se encargó del Museo del Vino de Peñafiel, también
en la provincia de Valladolid.
Este museo no será de ámbito estrictamente provincial
sino que es de referencia internacional. Será el cuarto museo dedicado
al pan que existirá en el mundo. Los tres que ya se encuentran en
funcionamiento son los que están en la comarca portuguesa de Serra
da Estrela, en la ciudad alemana de Ulm (desde hace casi medio siglo)
y en Uruguay. |
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