Castilla y León
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 JAMON DE GUIJUELO
Esta afamada denominación salmantina presenta la reserva 2003 de sus jamones y paletas, la más grande que ha registrado desde que en 1986 se convirtiese en la primera DO de jamones y paletas ibéricas. La calidad de las piezas, excelente
Guijuelo califica su reserva 03 de ‘excelente’
FERNANDO LAZARO  
 La reserva 2003 de la Denominación de Origen Guijuelo pasará a formar parte de las grandes dentro de esta comarca chacinera, ya que el comité de cata ha calificado la reserva de esta cosecha como ‘excelente’, lo que avala su calidad y anticipa el placer de degustar estos jamones y paletas ibéricas de bellota.
 Esta calificación se ha adoptado tras reunirse el panel de cata y someter a un estudio riguroso al producto, junto con otro pormenorizado de los resultados analíticos obtenidos de una muestra representativa de los jamones de esta añada. La cata realizada por el panel de catadores de la DO, junto con los resultados medios obtenidos de los análisis practicados, con tasas medias de ácido oleico de 55,4%, permiten calificar a las piezas de Reserva de la DO

Guijuelo correspondientes a la añada 2003 de ‘excelente’.

 MONTANERAS Y LIBERTAD.
 La elaboración de estos jamones comenzó entre enero y abril del año 2003 (las piezas tienen en este momento entre 20 y 22 meses) y cuentan con un peso inferior a siete kilos y medio. Esta característica de larga crianza es uno de los principales hechos diferenciales de Guijuelo, junto con su origen: los jamones proceden de animales de raza ibérica criados en libertad durante al menos catorce meses, en un ecosistema exclusivo de la península ibérica, la dehesa. Es decir, el genuino cerdo ibérico de bellota se sacrifica después de haber hozado a placer en las montaneras.


 Imagen de una dehesa salmantina donde los cerdos ibéricos se crían y alimentan con total libertad en las montaneras. / FOTOS: ENRIQUE CARRASCAL

 La razón de que la cosecha de 2003 se comience a comercializar ahora en el caso de las piezas más pequeñas y en 2005 para las más grandes es simple: para que las piezas puedan manifestar plenamente su calidad excepcional, es necesario que su estancia en las bodegas sea prolongada (18 meses para los jamones más pequeños y 12 para las paletas).
   Durante la campaña de sacrificio del año 2003 se sometieron a análisis todos los cerdos ibéricos controlados durante la montanera, obteniendo la conformidad 86.377 cerdos ibéricos, procediéndose a precintar y numerar individualmente 172.754 jamones ibéricos de bellota reserva 2003 y 149.760 paletas ibéricas de bellota reserva 2003.
 Esta cifra supone un récord y se convierte en la reserva más elevada que la DO haya calificado en su historia desde que en junio de 1986 se reconociera a Guijuelo como la primera Denominación de Origen de Jamones y Paletas de Cerdo Ibérico.

 
  Daniel Rubio y Carmen González, presidente y secretaria de la DO Guijuelo./ FOTO: FL
Consumo y corte

Recomendaciones.
Un buen corte de jamón se hace imprescindible para saborear en toda su intensidad sus ricas características organolépticas. Para empezar hay que hacer una incisión profunda alrededor del jamón cercana a la pezuña, a la altura del codillo del jamón. Una vez preparado el jamón se empiezan a cortar lonchas grandes y muy finas, que contengan la parte grasa y la magra unidas. La dirección del corte ha de ser uniforme, bien hacia la pezuña o hacia abajo. Las lonchas han de estar cortadas a temperatura ambiente alta a fin de que se produzca la fusión de la grasa de bellota. 

El hecho diferencial
Calidad.
Tres son los factores que determinan la calidad excepcional de los jamones de Guijuelo: una raza pura y única que recibe una alimentación natural a base de bellota (los cerdos se crían en dehesas con una densidad asombrosa; un animal de media por hectárea), una climatología propicia y un sistema de curación artesanal que, por las características de esta sierra salmantina, es más lento de lo habitual, con lo que la crianza es más larga. El resultado final es más dulce y untuoso, con aromas intensos y una textura inconfundible. Un auténtico placer.

  De hecho, la campaña anterior con mayor número de piezas (167.486 jamones y 85.922 paletas) correspondió a la de 1999, aunque ambas se verán superadas cuando se presente la de 2004. Carmen González, secretaria del Consejo Regulador de la DO Guijuelo, señaló que, además de la cantidad, la cosecha de 2003 fue muy homogénea en cuanto a la calidad, ya que hay añadas en las que hay diferencias entre las diferentes zonas de la DO, lo que en está campaña no ha ocurrido.
  El jamón de Guijuelo se produce en las estribaciones de la Sierras de Gredos y Bejar, al sureste de la provincia de Salamanca y sobre una altitud de 1.000 metros, lo que ocasiona un microclima privilegiado con inviernos fríos y secos y veranos suaves y cortos y permite un perfecto secado y maduración de los jamones.
  Este proceso permite obtener los afamados jamones con su característica pezuña negra, pieza estilizada y alargada y caña estrecha y un color entre el rojo púrpura y el rosa pálido; respecto al sabor, éste se manifiesta dulce, untuoso, fragante y poco salado, con aromas agradables e intensos debido al prolongado tiempo de maduración. La textura se presenta inconfundible al corte, con su veteado uniforme y las pintas blancas (cristales de tirosina) tan característicos. Su tocino brillante y dorado, revela el bajo punto de fusión de la grasa de las bellotas.

  NO ELEVA EL COLESTEROL
 Todos estos condicionantes son los que conllevan que el cerdo ibérico alimentado con bellotas no eleve el nivel de colesterol, además de mantener entre sus consumidores un nivel muy bajo de cardiopatías.
  La tradición chacinera le viene de lejos a esta comarca salmantina; así, en el último cuarto del siglo pasado la localidad serrana de Guijuelo iniciaba su andadura industria y la matanza tradicional daba sus primeros pasos, en un proceso que un siglo más tarde convertiría a esta localidad salmantina en el epicentro del porcino ibérico español. Hoy, un total de 73 industriales adscritos a la DO han hecho que los jamones de Guijuelo tengan una afamada calidad y reconocimiento mundial.
  Dependiendo de las montaneras en las dehesas y en función de la climatología, la cantidad de bellota es diferente cada campaña. Por este motivo, y siendo este parámetro el determinante a la hora de calificar la cosecha, la DO reconoce dos tipos de producto: los ‘Jamones Ibéricos de Bellota Reserva’, que ampara exclusivamente a los jamones procedentes de cerdos alimentados sólo de bellota y hierbas propias de la dehesa y que se identifican con un precinto inviolable, de color rojo, y una vitola roja de Reserva, en la que se indica la añada a la que pertenece; y los ‘Jamones Ibéricos’, cuando la alimentación del cerdo se realiza con piensos naturales y seleccionados como complemento a la cosecha de bellota, siempre

 

 manteniendo constante la pureza genética y el manejo extensivo. Estos perniles han de llevar como contraetiquetas un precinto verde, inviolable, y una vitola también verde.
  Además de los jamones, la DO reconoce las paletas, que son las extremidades anteriores del cerdo ibérico y que son amparadas por el consejo regulador de la misma manera que a los jamones ya sean ibéricos, de bellota. Incluso pueden ser seleccionadas también como reservas.

 
       
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