MANNIX
(CAMPASPERO-VALLADOLID)
Este restaurante familiar prepara uno de
los mejores lechazos asados de toda Castilla y León, que
llega a la mesa con corteza crujiente y carne tierna y deliciosa
de sabora
Un lechazo prodigioso
RODRIGO PADILLA

Marco Antonio García
caldea el horno antes de comenzar a asar los lechazos. / CARLOS
ESPESO
La gastronomía de la vieja Castilla está indisolublemente
unida a tradiciones ancestrales y a productos como el lechazo, que
procedente de las razas churra, castellana u ojalada ha tenido siempre
un alto significado económico en las explotaciones agrícolas de
estas tierras, sirviendo como base de fertilización del terreno
y formando parte de un recetario tradicional que ha perdurado y
se ha enriquecido considerablemente.
Este binomio entre el ovino autóctono y una tierra eminentemente
cerealista es el que ha permitido que esta tradición perdure y que
la gastronomía con este producto se haya ido perfeccionando hasta
proporcionar sabores y texturas deliciosas. Uno de los ejemplos
en los que mejor se prepara el lechazo (se entiende por lechazo
la cría de oveja que todavía mama, aunque este término es un localismo
de la cuenca del Duero, ya que en el resto de España este animal
de denomina cordero lechal o simplemente cordero) asado es en el
restaurante Mannix, ubicado en la localidad vallisoletana de Campaspero.
MANO MAESTRA.
Aquí, la mano maestra de Marco Antonio García, un joven entusiasta
y peculiar, se muestra en cada uno de los cuartos que trincha en
la mesa de su moderno restaurante, heredero de una tradición de
cinco generaciones. Y es que, «se puede llegar a ser cocinero, pero
asador se nace», según decía uno de los aforismos de Brillat-Savarin
en su inteligente libro «La fisiología del gusto ». Aunque a priori
parece que no hay dificultad en el asado, no sólo hace falta adiestramiento
para ser un buen asador; también hace falta arte y sentimiento para
darle el punto idóneo. Y es aquí donde Marco Antonio, ataviado con
su chaquetilla del algodón egipcio que lucen todos los cocineros,
da en el clavo. Su asado en el horno de adobe y con leña de encina
durante unas tres horas da como resultado un lechazo con una corteza
crujiente y una carne tierna y exquisita y sublime de sabor.
La pena: que un lechazo tan soberbio no se vea acompañado
de unos entrantes de nivel o que el vino sea tratado en un segundo
o tercer plano, con copas muy pequeñas que no permiten que el placer
de la comida sea completo.
Con todo, se trata de un lechazo en estado puro, un prodigio
delicioso para cuyo deleite conviene reservar mesa y hora exacta.
Y, aunque hay gustos para todo, resulta más sabroso el cuarto delantero
que el trasero.
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Cilindro de helado de
brandada de bacalao
Para el cilindro de olivas negras.
Ingredientes: 150 gr de polvo de
olivas deshidratadas, 100 gr de
fondant, 50 gr de glucosa, 50 gr de miel.
Preparación: Hacer un caramelo a 163º.
Añadir el polvo de olivas. Triturar en la thermomix. Estirar
el silpat en el horno y hacer cilindros de un centímetro
de diámetro por seis centímetros.
Guardar en cajas herméticas con gel de sílice.
Para el helado de brandada.
Ingredientes: 400 gr de bacalao desalado, 600 gr
de leche, 100 gr de base pro-crema Sosa, 70 gr de azúcar,
50 gr de ajo, 20 gr de anticongelante neutro 80º Sosa, 50 gr
de aceite de oliva, 5 gr de sal.
Preparación: Freír el bacalao en
el aceite con el ajo. Triturar con la leche. Añadirle el
anticongelante neutro. Mezclar los sólidos y añadirle
la mezcla anterior. Pasar por la turmix. Pasar por la sorbetera.
Sal de olivas.
Montaje
Rellenar los cilindros con el helado. Servir sobre plato congelado.
Por qué
Una forma diferente de comer la brandada. Las olivas negras son
el acompañamiento típico del bacalao en Portugal.
| BOCADITOS |
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Michelín incluye
tres restaurantes de Castilla y León.
La nueva edición para España y Portugal de la
Guía Roja Michelín para el año 2005 incluye a otros tres restaurantes
de Castilla y León con una estrella, la Posada de la Casa del
Abad de Ampudia, en Palencia, Víctor Gutiérrez, en Salamanca,
y El Rincón de Antonio en Zamora. Además, concede dos estrellas
a dos nuevos restaurantes, Santceloni en Madrid y Hacienda Benazuza
en Sanlúcar La Mayor, en Sevilla, con lo que los restaurantes
con esta categoría en España pasan a ser diez. La Guía distingue
con una estrella a 16 nuevos restaurantes, con lo que el número
de establecimientos con esta distinción en España pasan a ser
91, mientras que en esta edición, no asciende a su máxima categoría
-tres estrellas- a ningún nuevo restaurante. |
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