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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| ABARCA DE CAMPOS (PALENCIA) |
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| A mediados de los 90 este pequeño
pueblo recibió se convirtió en modelo de un desarrollo
cultural coherente y audaz. El horizonte hoy se tiñe de inquietud |
| Señales de una década
prodigiosa |
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| ERNESTO ESCAPA |
| Hace ahora ocho años el
pueblecito terracampino de Abarca vivía las mieles de un éxito
inesperado. La organización Europa Nostra acababa de concederle
uno de los galardones del año precedente, destinados a reconocer
la excelencia en la restauración del patrimonio. Los otros
fueron para el circo romano de Tarragona, para... |
... barcelonés parque
Güell, para el monasterio de Guadalupe y para los molinos baleares.
En Abarca, un pueblo abrazado por el Canal de Castilla, se había
restaurado la iglesia de San Sebastián, rescatando también
del olvido su órgano rococó; un ingeniero madrileño
había rehabilitado el palacio renacentista de los Osorio, hasta
entonces pura ruina; y, sobre todo, el galerista Evelio Gayubo había
transformado una fábrica de harinas clausurada desde 1979 en
un dinámico centro de arte vanguardista.
Una serie de coincidencias felices habían reunido en
Abarca al urbanista Luis Arranz, al organista francés Francis
Chapelet y al emprendedor Gayubo. Con entusiasmo y escasos recursos
consiguieron impulsar el vuelco de este pueblo, cuyo mérito
principal entonces era que apenas tenía alterado su semblante
rural.
Remanso del Canal de Castilla. / FOTOS:
ERNESTO ESCAPA
Chapelet llevaba componiendo órganos por Tierra de Campos
desde la década de los setenta. En Abarca compró una casa y llegó
a tiempo de evitar que el órgano de la iglesia se incorporara a la
colección de Fontaneda.
Ahora Chapelet da nombre a la calle que va de la iglesia a
la plaza Mayor, donde erigió en 1999 un vistoso carillón abrazado
de árboles y verdor.
Viniendo desde Fuentes de Nava por una carreterita escoltada
de lavajos, donde corretean las aves nórdicas de paso, el viajero
recibe la bienvenida de la torre mudéjar de San Sebastián. Por esta
cara el pueblo resulta menos hermoso que a sus espaldas, en la vertiente
que media entre la iglesia y el curso arbolado del canal.
La iglesia de Abarca asoma a una plazuela en la
que el edificio de más fuste es el palacio de los Osorio, un edificio
de ladrillo del dieciséis que hace trece años era una ruina y que
ahora pregona en azulejo talaverano su condición monumental. Cuando
Luis Arranz se lo compró al ayuntamiento por 825.000 pesetas de 1991,
sólo conservaba la fachada y en mal estado. Luego lo rehabilitó con
mimo e instaló en su recinto instrumentos históricos con los que a
veces organiza conciertos para el pueblo. También la iglesia está
construida en ladrillo y refugia su arquitectura tras unos arbolillos
deshojados.
La torre remata con un chapitel literalmente crucificado
y sobre la cúpula de la cabecera emerge una mínima espadaña blanqueada.
Se hizo en la segunda |
| Guia |
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COMO
LLEGAR
Hasta Abarca se accede desde la N-610, tomando el desvío
en Castromocho o en Fuentes de Nava.
DONDE COMER
En Fuentes de Nava, la Taberna de la Nava (979 842 059). Un
lugar con sabor y encanto que suple la baja del efímero
mesón de Abarca. En Ampudia, La Casa del Abad (979
768 008) y El Mesón de Ampudia (979 768 291).
TURISMO RURAL
En Autillo de Campos, Fermina (979 842 266). En Villamartín,
La Posada de Campos (979 769 134). En Ampudia, La Casa del
Abad (979 768 008) y Atienza (979 768 076). En Villamartín,
La Posada de Campos (979 769 134). En Fuentes de Nava, Estrella
de Campos (979 842 066) y San Pelayo (979 842 178).
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Centro de Arte la Fábrica. |
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mitad del diecisiete
y guarda todos los lujos para el interior, donde conviven retablos
barrocos y neoclásicos, un nutrido santoral en imágenes de la misma
época y la sillería y el órgano que adornan el coro.
El pueblo de Abarca tiene dos núcleos desiguales. El
crecido en torno a la plaza del carillón, donde lucen el palacio de
los Osorio y la iglesia de San Sebastián, y el más reducido en torno
a la fábrica del canal. Para ir de uno a otro se puede seguir el asfalto
de la carretera o el precioso paseo de la Alameda, trazado en el verano
de 2001.
La plaza Mayor tiene en medio la torre con el moderno
carillón diseñado por Chapelet, que se inauguró en agosto de 1999.
Todos los prodigios contemporáneos de Abarca sucedieron en los diez
años que median entre 1991 y 2001. Luego aquella efervescencia se
ha ido apagando.
El carillón, además de una torre galana plantada en medio
de una plaza vegetal, es un artilugio que sirve para los conciertos
de campanas que menudean en verano. Calle adelante, aparece a la izquierda
una casa de adobe pulcra y equilibrada. Pero también surgen por aquí
y por allá síntomas de que aquel entusiasmo de la década prodigiosa
de Abarca empieza a desmayar.
LA FABRICA, CLAUSURADA.
No ha ayudado nada a la fe en el progreso sensato y equilibrado
la mala fortuna del pionero Centro de Arte Contemporáneo La Fábrica.
Está en la primera esclusa del Canal de Campos y alrededor agrupa
un pequeño enclave de edificios auxiliares en proceso de preocupante
deterioro.
Desde la plaza se toma la calle del Hospital, que desemboca
en la de los Lienzos y nos asoma a la trasera de la iglesia, de donde
parte el paseo de la Alameda. Un borrico apacible disfruta del solecillo
entre los árboles menudos de una chopera todavía joven. Lindando con
la iglesia una casona de ladrillo con buena rejería muestra los afanes
de un rescate en marcha.
El Robinson de turno ha estampado en el muro unas pinturas
azul rosadas sin cortarse un pelo, revistiendo el zócalo de piedra
artificial. El sendero desde la calle de los Lienzos hasta el remanso
del canal es breve y discurre orientado por el faro potente de la
fábrica dominando el horizonte. La fábrica de harinas del canal se
llamó la Pilar y funcionó como tal entre 1854 y 1978. El galerista
Gayubo la adquirió diez años más tarde e instaló en sus dependencias
diáfanas un Centro de Arte Contemporáneo.
La Fábrica funcionó de manera ejemplar desde 1994 y hasta 2002,
alcanzando una cifra de visitantes insospechada, cercana a los diez
mil anuales.
En la vieja vivienda del molinero, recuperada con gusto, abrió
un restaurante que tuvo su temporada de éxito. Pero los problemas
de la segunda fase de restauración de la fábrica, actualmente declarada
en ruina, se llevó por delante todos los sueños y las expectativas.
Una pancarta colgada del muro informa sumariamente de los plazos de
la catástrofe.
Desde hace un par de años el faro de aquella isla anda
varado en litigios. Y el deterioro se va adueñando del enclave canaliego:
del puente centenario agrietado por los topetazos; de los edificios
restaurados, que ofrecen las primeras huellas de barbarie; del remanso
colmatado de brozas. |
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