Castilla y León
LAPOSADANET.com







  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 AGUILAFUENTE (SEGOVIA)  
 Hasta que el aliciente de un concurso televisivo impulsó el rescate de los vistosos mosaicos de la villa romana de Santa Lucía, Aguilafuente sólo podía presumir de sínodo, que es algo que tampoco vuelve loco a nadie. Aunque diera lugar al primer libro impreso en España
 Roma entre Pinares  
ERNESTO ESCAPA
 Aguilafuente ocupa uno de los claros de la Tierra de Pinares y organiza su caserío en calles rectas y tendidas, que parecen trazadas para facilitar la travesía. Y sin embargo es una villa que ofrece más atractivos de los que a primera vista se le pueden suponer. En realidad preside una campiña colonizada desde época romana ...
 ... que se tiende entre los cursos del Cega y el Pirón, al que desagua el arroyo Malucas, que pasa entubado por un costado del pueblo. Por la entrada de Fuentepelayo. hacia la plaza de la Fuente, donde luce la escultura de los oficios de Florentino Trapero y también una casa que lleva cerca de cien años revestida con conchas marinas, el viajero se sorprende con un arco escarzano de aspecto fabril hecho en ladrillo centenario, detrás del que asoma, entre mucho barullo constructivo, la espigada chimenea de la Unión Resinera. Esta travesía lleva el nombre del escultor Trapero, que labró su fama remendando los destrozos catedralicios de la guerra y al final de sus días donó una significativa colección de su obra al pueblo que lo vio nacer. La fuente que da nombre a la plaza recoge en sus paños escultóricos escenas relativas a los oficios de Aguilafuente, entre los que destacaron siempre labriegos y pinariegos. Por eso, el relieve de los hacheros o el de los segadores.

Iglesia de Santa María. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA

  EL PRIMER LIBRO ESPAÑOL
La plaza es irregular y alargada. A trechos conserva soportales ya muy alterados y algún mirador que parece suspendido en el tiempo. También es la encrucijada de los caminos comarcales. Pero en este punto es necesario hacer un alto para no pasar de largo sin enterarse de Aguilafuente. Desde la plaza se ve, dominando el estrecho horizonte de la calle Real, la torre de Santa María, donde un obispo bravucón y pendenciero convocó el sínodo veraniego de 1472 que daría contenido al primer libro impreso en España: El Sinodal de Aguilafuente. Está en el rumbo hacia la Tierra de Cuéllar, por la senda de la ermita dedicada al Cristo de la Peña.
  Pero nadie en sus cabales se puede saltar, por el tirón del Sinodal de Arias Dávila, el recinto recogido de San Juan y sus aledaños, donde se expone y desvela el pasado romano de esta tierra privilegiada por los dones de la naturaleza. La iglesia románica de San Juan se clausuró al culto hace ciento sesenta años, durante los cuales sirvió a los usos más mezquinos e insolentes, para acabar herida por el rayo y hundida por completo. Ahora, una vez
  Guia  

COMO LLEGAR
En Aguilafuente se cruzan las carreteras provinciales 211 y 222, que comunican la villa con Turégano, en la CL-603, Navalmanzano o Carbonero el Mayor, en la CL-601.

DONDE COMER
La Laguna (921 572 348), El Sinodal (921 572 338) y la Taberna de Gerardo (921 572 333).

TURISMO RURAL
En Aguilafuente, Real Pósito (921 572 014). En Vilovela de Pirón, El Camino Real (921 496 457).


Fuente de los oficios.
recuperada como magnífico albergue de un aula arqueológica, ha sido incluso declarada monumento y bien que lo merece su restablecida figura. Es hermosa la torre, de dos cuerpos, el de abajo macizo y con dos ventanas por cara el de arriba.
  Esos ventanales superiores se ven rehundidos entre columnillas que los resaltan. Las portadas son mudéjares y una de las fachadas del templo exhibe un muestrario de esgrafiado segoviano, en el que se combinan los dibujos geométricos y la salpicadura decorativa de las escorias incrustadas.
  COMO VIVIAN LOS ROMANOS.

  El interior de San Juan merece una visita, por ver la pulcritud de su arreglo después de la catástrofe del hundimiento y, sobre todo, por descubrir a través de un montaje didáctico sin empalago cómo era la vida en las villas romanas y épocas aledañas. Por ejemplo, cómo se realizaban los espectaculares mosaicos, a partir del encontrado en las excavaciones el paraje de Santa Lucía.
  En aquellos tiempos del La, la, la, se pusieron en marcha unas campañas arqueológicas que trataban de implicar a los maestros en la búsqueda y rescate de yacimientos prendidos en la memoria colectiva.
  Entre mucho destrozo perpetrado con más o menos voluntarismo aparecieron algunas piezas destacadas, como estos mosaicos que merecieron el premio de la Misión Rescate en 1967, o el magnífico ídolo de Noceda del Bierzo, recuperado por la benemérita maestra Felisa Rodríguez.
  Pero lo más frecuente era el desaguisado inclemente. La exposición permite la implicación del visitante, que sale del recinto con una idea bastante razonable de lo que era la vida en aquellas villas romanas de dominio de un territorio agrícola, así como de su uso posterior como lugar de enterramiento visigodo, con los ritos y ajuares funerarios.
  Al lado de la iglesia se encuentra el antiguo pósito de fines del dieciocho, convertido en casa de turismo rural. El retorno hacia la plaza de la Fuente, de camino hacia el núcleo de Santa María, discurre por una plazuela decorada con un carruaje, a la que asoma el mirador de la casona señorial de los Pérez de la Torre. Como los apellidos, tampoco el edificio es de mucho fuste nobiliario. En la travesía hacia Turégano se indica la pertenencia de una casa mixta de pedruscos y ladrillo al marqués de Peñafiel.
  La calle Real conduce hasta la plaza Mayor del Sínodo, donde se apiñan en torno a la iglesia de Santa María, un hermoso consistorio de los años veinte, un par de esculturas de Trapero a la intemperie, las casas del obispo y la ruina un tanto bochornosa del palacio de los marqueses de Aguilafuente.
  En la espaciosa iglesia de Santa María se celebró el sínodo que dio materia para el primer libro impreso en España. Lo más hermoso del conjunto es el ábside mudéjar, agobiado por los medros floridos de un gótico traído hasta aquí por el ruidoso Arias Dávila.
  En la ronda por el perímetro desvencijado del palacio se atisba el curso entubado del arroyo Malucas, tributario del Pirón, donde estaban los molinos y un lavadero público construido por la Segunda República, que estos días alberga el belén vecinal.


Sombra sin necesidad de luz Torre del Bierzo / León

Otros que también han podido Parque de Obama / Zamora

La ruina imparte justicia en Gredos El Mirón / Ávila

Doble valladar sobre el peñón Castillo y muralla de Aguilar / Palencia

Varios rodeos para dar con el resultado Arabayona de Mógican / Salamanca

Duero, principio vertebrador de Castilla Nacimiento del Duero / Soria

Archivo Rutas  
       
2003© laposadanet.com Edita: EDICAL S.A.- Av. de Burgos 33 47012 VALLADOLID - Teléfono 983 421700
Contacto