PACO
ESPINOSA (VALLADOLID)
Tras más de una década
en un modesto local, Espinosa estrena un restaurante en el que la
cocina no es complicada pero sí competente y placentera,
poniendo en valor unas soberbias materias primas
Cocina competente, soberbia
materia prima
RODRIGO PADILLA

Paco Espinosa en la cocina del
restaurante que lleva su nombre. / CARLOS ESPESO.
Hay restaurantes que despiertan un verdadero
interés y cuentan con una clientela fiel a lo largo de los años
que hace que el local rebose de gente a diario sin que se lleguen
a protagonizar espacios en las guías gastronómicas. Esta es su grandeza
(o la bajeza de las guías), ya que a una cocina verdaderamente de
primera se une un trato extraordinario y una regularidad en la calidad
digna de elogio. Uno de estos ejemplos más evidentes es el del restaurante
Paco Espinosa, que recientemente ha abierto sus puertas en la capital
vallisoletana y que pertenece a esa categoría superior de locales
en los que comer es un placer.
Lo de la apertura reciente es un decir: Paco Espinosa lleva
ya doce años en el barrio de la Vitoria -antes en un modesto local
de la calle San Lázaro- deleitando a los parroquianos y continuando
una tradición que su padre comenzó hace ya 30 años. Y lo hacen en
familia, con Paco como jefe de sala y su mujer, María Henar Arranz,
a los mandos de la cocina.
IMPRESIONANTE MATERIA PRIMA.
El resultado es destacable. Y lo es no porque desarrollen una cocina
complicada (algunos consideran a este restaurante como una mera
marisquería), sino porque pone en práctica una cocina competente
que resalta lo que sin duda es su plato fuerte: una materia prima
de primerísima calidad y espléndida.
Y espléndida no quiere decir cara en todos los casos, como
el de las soberbias navajas a la plancha o de las sardinas, que
han hecho famoso a este restaurante, aunque entrando en otras materias
como el marisco, la factura puede dispararse; aún así es aconsejable.
Entre los pescados merece la pena destacar su lubina a la
plancha y el rape; además, a diferencia de otros restaurantes de
este tipo, la carta no discrimina a los amantes de la carne: soberbio
el chuletón, al igual que el solomillo y las más modestas chuletillas.
Se trata de una cocina previsible pero impecable, puro placer.
El comedor es discreto e incluye una moderna cava climatizada en
la que se conservan en perfecto estado los vinos que se sirven sin
que sean marcados excesivamente de precio. Un excelente ejemplo,
tanto por el servicio como por la comida y por el trato.
RESTAURANTE PACO ESPINOSA
Paseo del Obregón, 16 47009
Valladolid
Teléfono: 983 33
09 88
Precio medio: 40 euros
Cierre: Domingos tarde
y lunes
Capacidad: 40 personas
Tarjetas: Todas
Tipo de cocina: Tradicional
Jefe de cocina: Mª
Henar Arranz
Jefe de sala: Paco Espinosa
Puntos: 84 sobre 100
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Arroz de El Abrojo
Ingredientes: 250 gramos de arroz, 400 gramos de verdura
de temporada (guisantes, habas, judías), dos dientes de ajo, un chorrito
de aceite de oliva virgen, una pizca de azafrán, dos pimientos, medio
kilo de lechazo (de falda o de bazuelo), una pizca de sal, pimienta
y agua.
Preparación.
Calentar aceite en una paellera. Sofreír los ajos y los pimientos,
previamente troceados, y retirar. En el mismo aceite se sofríe el
lechazo, añadiendo luego el arroz y se da vuelta durante dos o tres
minutos. Se añade el doble de agua templada que de arroz empleado
y se pone a fuego vivo. Se agrega al arroz la verdura, previamente
cocida, dejando a fuego vivo durante 10 minutos y, por último, se
echa el azafrán, la sal y la pimiento. Se retira del fuego, se deja
reposar otros cinco minutos y ya está listo para comer.
Por qué.
Es un plato que solían hacer los frailes del monasterio de
El Abrojo con los alimentos sobrantes. Antiguamente se usaban verduras,
cangrejos, caracoles... pero con el tiempo se ha hecho tradicional
mezclarlo con lechazo.
| BOCADITOS |
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Terceras jornadas
del buey en El Capricho.
La bodega y el restaurante El Capricho, de Jiménez
de Jamuz se encuentra preparando estos días las que serán las
terceras jornadas de exaltación de las carnes rojas que cada
año, por los meses de febrero y marzo, prepara este establecimiento
leonés, especialista en asados, parrillas y todo tipo de carnes.
El buey se sacrificó el pasado 24 de diciembre y sus carnes
serán el menú principal de esta tercera edición de las jornadas,
que se prolongarán durante 15 días. A lo largo de todo un año,
el propietario del restaurante, José Gordón, ha vigilado la
ceba de este buey, a base de piensos naturales (entre 30 y 40
kilos diarios) hasta alcanzar los más de 1.400 kilos que tenía
el animal al llegar al matadero de Astorga, momento tras el
que la carne se cura entre 30 y 45 días.
Gordón con el ejemplar del año
pasado. / LP |
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