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| INDICACIONES DE CALIDAD |
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| HARINA TRADICIONAL ZAMORANA |
| Esta mezcla de harina tradicional
zamorana cuenta con una marca de garantía. Parte del producto
está elaborado en molinos de piedra. De esta masa salen unos
panes con más consistencia y todo el sabor y aroma tradicionales |
Panaderos metidos en harina
J. M. FERNANDEZ |
| Como decía aquel anuncio
publicitario, el secreto está en la masa. En este caso, en
la masa madre, que se llama, y que después entra al horno para
convertirse en pan. Para ello es necesario disponer de unas materias
primas de gran calidad. La mezcla de harina tradicional zamorana es una
propuesta muy adecuada.. |
...Fue hace ya
casi una década cuando un grupo de fabricantes de Zamora se decidieron
a unirse para elaborar una mezcla de harinas de calidad que venderían
a panaderos de la zona y que constituiría la base para la elaboración
de sus productos. La idea ha seguido adelante y en 2002 consiguieron
el reconocimiento de una Marca de Garantía para esta mezcla.
Aunque sus molinos son modernos y cuentan con las últimas tecnologías,
no por ello han dejado de lado las tradiciones más arraigadas. Cuentan
en la actualidad con un molino de piedra del que sale parte de la
harina que luego comercializan. Y eso, sin duda, se nota en el producto
final. |
Pero hay más
ventajas que ofrece este producto. «Los panaderos suelen utilizar
diversos tipos de harina para elaborar sus masas. Pero nosotros les
ofrecemos ya la mezcla hecha, con lo que les ahorramos trabajo y,
además, evitamos que eviten aditivos y otros añadidos durante el proceso
de panificación», explica Angel Alvarez, coordinador técnico de la
Marca de Garantía Harina Tradicional Zamorana. Además, se trata de
un producto sometido a los más rigurosos controles de calidad, lo
que avala una harina totalmente garantizada y de total confianza.
Y que arroja unos rendimientos muy buenos, algo que sin duda repercute
en el pan elaborado a partir de esta mezcla.
Entre los requisitos que cumplen los seis elaboradores
se cuenta el hecho de que, como mínimo, el 60% de los trigos proceden
de Castilla y León y, de ellos, un 30% son originarios de la provincia
de Zamora. Un sello, pues, que conserva el sabor de la tierra.
DOS MILLONES AL AÑO
La producción ronda los dos millones de kilos de harina al año.
La mayor parte es vendida a los panaderos, para que éstos a su vez
la transformen en pan o en cualquier otro producto de repostería.
Pero también hay un porcentaje (casi testimonial, eso sí), que comercializan
directamente para el consumo doméstico. «Hay que tener en cuenta que
nuestra gran baza son los panaderos, que |

Exterior del molino tradicional ubicado en la localidad zamorana de
Mozar. / FOTO: J. F. GAMAZO |
utilizan harina a gran escala. A
un ama de casa, un paquete de un kilo le puede durar un montón de
tiempo», argumenta Alvarez.
Además, la mayor parte de estas harinas no se destina a las
grandes panificadoras, sino a elaboradoras artesanas, que trabajan
la materia prima de forma más natural y artesanal y se sirven para
ello de mezclas de harina como ésta. «Es una harina cuidada con todo
detalle, por eso el precio se puede encarecer un poco respecto a otras.
Pero al final creo que merece la pena, porque da un producto de mucha
calidad », asevera Alvarez.
Los principales mercados de la harina tradicional zamorana
son, sobre todo, los de Castilla y León. Pero también se vende muy
bien en Galicia. Y empieza a abrirse camino en Madrid, Cantabria y
Asturias.
El proceso de elaboración de la mezcla es sencillo. Cada una
de las fábricas que componen la asociación va enviando su harina periódicamente
a la planta mezcladora. Tras pasar unos rigurosos análisis, se empaqueta
y pasa a la fase de comercialización. El resultado es una harina muy
equilibrada. Además, como una parte procede de molinos de piedra,
el pan resultante conserva todo el sabor y el aroma de antaño, es
de una textura muy particular, con una miga más consistente y sabrosa.
NUMEROSOS PROYECTOS
La asociación de harina tradicional zamorana tiene en mente
diversos proyectos. Entre ellos, la construcción de un molino artesanal
de piedra en la localidad zamorana de Ceinos de Campos, donde también
se va a instalar un centro de interpretación para dar a conocer la
cultura de la molienda.
También tienen previsto un proyecto de recuperación para la
puesta en marcha de las aceñas de Olivares, en la capital zamorana,
en una de las cuales van a dar cursos y realizar visitas guiadas.
Igualmente tienen previsto restaurar otros molinos de la zona.
Y más proyectos. Como el que trata de recuperar la producción
de trigo en la zona de Riofrío de Aliste. Van a sembrar semillas autóctonas
(de candeal y barbilla, principalmente) y lo harán además con el añadido
de conferirle el tratamiento de cultivo ecológico.
Pero, según advierte Angel Alvarez, lo ideal sería contar con
la posibilidad de cerrar el círculo comercial. Es decir, ya que producen
la harina, seguir avanzando y elaborar también el pan. «Estamos pendientes
de conseguir otra Marca de Garantía para el pan fabricado a partir
de nuestra propia harina, y podría estar lista a lo largo de este
año. Vender la harina a los particulares es difícil, y hasta ahora
tenemos que comercializarla a los propios panaderos. Pero nos gustaría
ser nosotros mismos los fabricantes del pan, porque así podríamos
extraer un producto propio a partir de la harina que nosotros mismos
elaboramos ».
De momento, las seis fábricas harineras que componen esta asociación
zamorana (Hermanos Carbajo, Esteban Fernández Ramos e Hijos, Hijos
de Emilio Colino, Hijos de Miguel Carbajo, Gabino Bobo y Marcelino
Zarzuelo Casas) siguen trabajando para conseguir un buen producto,
y esperan que en el futuro puedan contar con la colaboración de otros
harineros.
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