Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 BAQUERIN DE CAMPOS (PALENCIA)  
 Baquerín es un pueblo menudo cuyas calles nunca sobrepasaron los límites de su actual declive. Este sábado celebra la fiesta de un hijo del pueblo ascendido a los altares. Y se sacude el abandono con la algarabía de una comunidad terapéutica.
 El horizonte de los náufragos  
ERNESTO ESCAPA
 El faro de la iglesia de Baquerín imanta la pupila del viajero entretenido por Tierra de Campos. Pero la potencia de su reclamo debe de ser también la causa de un trastorno que no llega a espejismo pero que se repite de obra en obra entre las gentes de pluma. El bueno de Madoz, que trabajó en condiciones mucho más...
 ... precarias que nosotros, debía fiarse de la sensatez de sus corresponsales y del tino de sus escribientes, que no serían todos pendolistas. De ahí que su gazapo de apellidar Arbis a la parroquia de Santa María, cuya advocación era Arbas, como el pueblo de la vertiente leonesa de Pajares, haya transmigrado por los siglos y todavía en el más reciente Catálogo Monumental de Palencia figure con el apósito del disparate.
   Está visto que hay palabras y toponimias cargadas de trampas. Una de ellas es Arbas, cuya escritura suele agudizarse con un acento que no le corresponde pero del que le resulta difícil desprenderse. Sean libros profanos o especializados, lo habitual es encontrarse Arbas con el sombrero de esa vírgula que nunca tuvo.

Iglesia de Baquerín de Campos. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA

  Más grave es lo que ocurre con el «arbis» madoziano adosado a esta espigada iglesia de Santa María, declarada monumento en 1992. Porque el entuerto se repara con una simple visita a su atrio, donde un azulejo talaverano aclara la advocación sin equívocos. La torre gigantesca del templo se alza sobre una leve eminencia del terreno, que mira desde arriba el curso juncal del Valdeginate. Es obra del dieciséis en la que sobresalen la estatura de la torre y la enjundia del ábside, encintados entre sí por un cuerpo enjuto de nave construido con tapial y ladrillo. La torre es lo más imponente del conjunto y tiene tres cuerpos de desigual altura rematados por una balaustrada de la que emerge una cúpula con linterna. Muestra un porte de indudable elegancia. En cambio, el ábside poligonal le da al templo un aire cabezón, por su amplitud respecto a la delgadez de la nave.
  La iglesia marca uno de los confines del pueblo y lo hace con la rotundidad de su prodigioso mástil de piedra. A los pies de su portada quedan unos muñones de adobe. Precisamente a esta cara, que pregona el nombre correcto de Santa María de Arbas, se adosó un siglo más tarde un pórtico arreglado con criterios rústicos.
   YESERIAS BARROCAS.

  La iglesia cobija un interior de yeserías barrocas y diversos retablos de la época. Pero la joya del templo fue trasladada por el obispado a Carrión para engalanar la iglesia del monasterio de San Zoilo. Se trata de un retablo magnífico de mediados del diecisiete, que refleja el tránsito entre el renacimiento tardío y el barroco pleno. Lo adornan esculturas de los cuatro
  Guia  

COMO LLEGAR
A Baquerín de Campos se accede desde Palencia por la N-610 tomando un leve desvío de 2 km. entre Mazariegos y Castromocho. También desde Torremormojón.
DONDE COMER
En Ampudia, La Casa del Abad (979 768 008), un establecimiento con encanto con una estrella Michelín, y El Mesón de Ampudia (979 768 291). En Villamartín de Campos, Los Gallegos (979 769 051) y La Posada de Campos (979 769 134). En Fuentes de Nava, la Taberna de la Nava (979 842 059).

TURISMO RURAL
En Ampudia, La Casa del Abad (979 768 008) y Atienza (979 768 076). En Villamartín, Villamartín de Campos (979 769 134). En Fuentes de Nava, San Pelayo (979 842 178) y Estrella de Campos (979 842 066).


Capilla de san Francisco Capillas.
padres de la iglesia de occidente, talladas por el riosecano Tomás Sierra, que escoltan a una Inmaculada y a diversos relieves de la escuela de Gregorio Fernández. A pesar de los treinta y cinco años transcurridos desde el traslado, los vecinos de Baquerín llevan malamente el despojo y así lo expresan cada vez que tienen ocasión de hacerlo.
  Baquerín es un pueblo menudo y apartado de las vías principales, cuya traza revela que su caserío nunca sobrepasó los límites angostos y derruidos de su actual declive. Ni siquiera cuando el paso de aquel trenecillo romántico de los Ferrocarriles Secundarios de Castilla hizo que se construyera en un costado del pueblo la estación más hermosa y mejor conservada de esa ruta terracampina y al lado una aguadera con su pozo, además de la casilla del paso a nivel en el camino hacia Palencia.
  Una carretera subalterna lo enlaza con Torremormojón y con la nacional de Palencia a León. A su entrada desagua el arroyo que desciende desde Santa Cecilia del Alcor por el valle de Rayaces en el curso del Valdeginate, aunque la operación resulta más bien virtual, porque pocas son las ocasiones a lo largo del año en que tanto el cauce principal como el tributario traen una mínima ración de agua.
  COMUNIDAD TERAPEUTICA.

  El propio nombre del pueblo, que apunta al oficio de los vaqueros que cuidaban el ganado en los yerbazales del Mar de Campos, ha llevado a jugosas disquisiciones sobre si el repoblador de estos horizontes se llamaba Vacrin o Ibakrim, que suena más exótico.
  Sea como fuere, Baquerín, que no dista más de veinte kilómetros de la capital palentina, estaba abocado a la deserción de sus habitantes, que hace trece años apenas sumaban medio centenar. Ahora se ha instalado en el pueblo una comunidad terapéutica dedicada al tratamiento de toxicomanías y alcoholismo.
  El viajero, que anda ensimismado en sus cavilaciones sobre el declive terracampino y otras melancolías colindantes, se sorprende gratamente cuando en su deambular por el pueblo escucha la algarabía de dos equipos bien nutridos disputando con entusiasmo unas bolas en la cancha de futbito.
  Al lado de la cancha asoma una capilla de ladrillo de la que emerge una cúpula que parece el depósito de agua. La capilla está dedicada a un santo nacido en el pueblo el 11 de agosto de 1607 para morir como protomártir de China el 15 de enero de 1648.
  Era dominico y es conocido como el Beato Capillas, porque efectivamente fue ascendido a ese rango devocional en 1909, aunque desde octubre de 2002 ya es santo con todos los honores. Este sábado se celebra su día en el santoral y es fiesta en Baquerín de Campos.
  El pueblo conserva seguramente desde el verano el luminoso de Felices Fiestas orientado hacia la carretera. Por ese rumbo venía el tren con las novedades de la capital. Pero el sueño ni siquiera alcanzó las bodas de platino. Se lo llevó por delante la trampa de la rentabilidad y de las prisas.
  La herencia ferroviaria de Baquerín merece un paseo hasta el enclave de su estación arbolada. No es mal lugar para despedir su horizonte de ausencias.


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