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| INDICACIONES DE CALIDAD |
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| IGP BOTILLO DEL BIERZO |
| La fiesta de la exaltación
del Botillo se convierte en una oportunidad para degustar este singular
producto berciano. La ministra de Cultura dijo que «no
sólo se come, sino que se comulga, porque alimenta cuerpo y
alma» |
Embutido carnal pero con
espíritu
J. M. FERNANDEZ |
| Es, sin duda, uno de los emblemas de
la gastronomía berciana, que ha conquistado paladares más allá de
las fronteras de esta comarca leonesa. Se trata del botillo, que el
pasado fin de semana ha celebrado su fiesta con la vista puesta en
nuevos reconocimientos para su excelente calidad. Los amantes de este
producto están de enhorabuena porque en los fríos invernales
en cuando más se disfruta. |
La ministra
de Cultura, Carmen Calvo, cumplió el domingo por la noche con
su papel de mantenedora del Festival Nacional de Exaltación
del Botillo de Bembibre (León), con un discurso que resaltó
el carácter popular del embutido.
Y es que la ministra está convencida de que el botillo,
antes que un invento de monjes y plato de alcurnia, es producto de
la imaginación de «amas de casa con escasos recursos» y se ha convertido
«en la gran aportación de los bercianos a la Humanidad», añadió. Antes
de asistir a la cena en el pabellón, la ministra rindió tributo al
embutido y al animal del que procede. «Cuando se abre un botillo no
sólo se come, se comulga, porque el botillo alimenta el cuerpo y el
alma», dijo Carmen Calvo, segura de que la nobleza del botillo no
le viene de «haber nacido en alta cuna, sino de la cuna de la necesidad».
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Tras degustar
el botillo, muchos de los asistentes a la fiesta apostaron por promocionar
un festival, éste de Bembibre, que ya ha conseguido la catalogación
de Interés Turístico Regional, y esperan que en breve logre un paso
más, la de fiesta de Interés Turístico Nacional, según adelantó el
delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo.
Pero el botillo ha traspasado fronteras regionales. Y también
en estos días ha viajado nada menos que hasta Sevilla. En la capital
hispalense, el presidente de la Diputación de León, Javier García
Prieto, pronunció el pregón de la exaltación del botillo, dentro de
los actos de celebración del día de la Comunidad en Andalucía.
DE NOCHEBUENA A CARNAVAL
García Prieto cantó las excelencias del botillo. «Es el
producto más peculiar el Bierzo, siendo desde tiempos inmemoriales
el rey de la gastronomía de esta comarca, especialmente en invierno».
Tampoco pasó por alto la idiosincrasia histórica de este producto
y rememoró que la tradición cuenta que la tradición cuenta que «el
primer botillo se comía el día de Nochebuena y el último, en Carnaval.
La falta de literatura complica documentar la existencia de botillos
hasta el siglo XIX, cuando los escritores bercianos lo describen tal
y como lo conocemos hoy», concluyó. |

La ministra ejerció de mantenedora del Festival Nacional de Exaltación del Botillo. / FOTOS: GAZTELU |
El botillo
del Bierzo es un alimento tradicional pero de contrastada calidad.
Está amparado desde 2000 por una Indicación Geográfica Protegida y
en torno a una docena de empresas se dedican a la producción de este
alimento.
Por el momento, la mayoría del botillo se comercializa
y consume dentro del ámbito comarcal y provincial debido a las propias
características del producto. Pero el Consejo Regulador lucha para
acabar con la estacionalidad en el consumo, es decir, que no sólo
se coma en invierno.
El botillo es uno de los manjares más sabrosos y emblemáticos
de la gastronomía berciana. El término «botillo» deriva del latín
«botellus » o «botulus», traducido por salchicha, morcilla o chorizo.
En realidad se trata de las tripas gruesas del cerdo en las que se
embuten diversos tipos de carne de este animal.
ORIGENES HISTORICOS
Los orígenes históricos del botillo son discutidos. Algunos
historiadores afirman que su origen es romano y sugieren la posibilidad
de que este plato fuera consumido durante su estancia en el Bierzo.
De éstos pasaría al mundo medieval, y se convertiría en un manjar
de abades, obispos y reyes. Otros afirman que fueron los monjes de
Carracedo, o algún monje eremita, los inventores del botillo.
Los ingredientes básicos de este plato son la costilla y el
rabo de cerdo, a los que puede añadirse lengua, carrillera, paleta
o espinazo. A todos estos componentes se les añade posteriormente
sal, pimentón y ajo.
El proceso de elaboración comienza con la selección de las
materias primas y su troceado. Después se procede al adobo y sazonada
antes de embutirlo. Continúa con el ahumado, con humo de leña de roble
o encina, y concluye con el secado, que dura en torno a nueve días.
El resultado es una pieza de embutido con característica forma
ovalada, color rojo plomizo, textura hebrosa y jugosa, aroma muy intenso
y un peso aproximado de entre 500 y 1.600 gramos. La forma tradicional
de cocinar el botillo es cocerlo en olla a fuego lento y servirlo
acompañado de garbanzos, patatas, repollo o chorizo.
Los meses de invierno son decisivos para la campaña del botillo
berciano, pues en esta época es cuando más unidades de este alimento
se certifican. Por ejemplo, en el mes de diciembre se pueden alcanzar
los 50.000 ejemplares. Y el Consejo Regulador puede llegar a certificar
hasta 300.000 unidades en el transcurso de la campaña anual.
Pero este embutido no se ha quedado anclado en la tradición.
Una empresa berciana sacó al mercado hace unos años el primer botillo
en lata, que permite degustar este manjar de forma rápida y sencilla.
En apenas 20 minutos, cualquiera puede tener en su mesa la posibilidad
de degustar un menú netamente berciano. Una iniciativa muy interesante
de cara al futuro de este exquisito producto.
En suma, el botillo del Bierzo constituye un producto de origen
humilde pero muy adecuado para paliar desde el estómago los rigores
invernales, una propuesta consistente y con sabor a tradición recuperada.
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