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| LA BODEGA |
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| ALFREDO SANTAMARIA (CIGALES) |
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| Esta bodega, ubicada en
Cubillas de Santa Marta, fue una de las pioneras de la DO. Elabora
el tradicional rosado pero no se olvida del tinto: tiene un crianza
y proyecta sacar un reserva |
Cigales enriquecido con
tintos
J. M. FERNANDEZ |
| Guia |
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ALFREDO SANTAMARIA
Año de fundación: 1991
Teléfono: 983 58 50 06
Fax: 983 58 51 17
Dirección: Poniente, s/n Cubillas de Santa
Marta (Valladolid)
Web: www.bodegas-santamaria.com
Mail: info@bodegas-santamaria.com
Enólogo: Alfredo Santamaría
Director comercial: Pablo Santamaría
Producción media: 62.000 botellas al año
Inst. crianza: 45 barricas de roble americano
Viñedo: 15 hectáreas
Variedades: Tempranillo (95%), albillo, verdejo
Marcas comerciales:
PAGO EL CORDONERO.
Rosado joven.
Tempranillo y algo de garnacha, albillo y verdejo.
Precio: 2,25 euros.
50.000 botellas
ALFREDO SANTAMARIA.
Tinto crianza. Tempranillo 100%.
Precio: 4 euros.
12.000 botellas |

Pablo Santamaría, director comercial. |
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| Fue una de las bodegas pioneras
de la hoy emergente Denominación de Origen de Cigales. Respaldada
por una tradición familiar que se remonta a varios años atrás, en
esta elaboradora combinan la tradición de la zona, es decir, los rosados,
con productos como los tintos pasados por barrica, una apuesta que
en el futuro buscará nuevos caminos para conseguir
más proyección. |
En los años 90,
con la puesta en marcha de la DO Cigales, la de Alfredo Santamaría
fue una de las primeras bodegas en entrar a formar parte de esta
marca de calidad vitivinícola. Pero su trabajo con las uvas venía
de una tradición heredada desde hacía años. Y es que la familia
Santamaría se dedica al vino desde hace ya bastante tiempo.
Pero la inclusión en la Denominación de Origen supuso para
ellos un cambio de filosofía muy importante. Hasta ese momento,
la mayor parte de su producción estaba destinada a la venta a granel,
pero desde que entraron en la DO comenzaron con el embotellado.
Uno de los aspectos que cuidan con más esmero es el
cultivo del viñedo. Disponen de unas 15 hectáreas, todas ellas de
su propiedad. La mayor parte del terreno está dedicada a la variedad
tempranillo, que representa un 95% del total de superficie. Pero
también poseen una pequeña cantidad de castas blancas, como albillo
o verdejo.
Puerta que da acceso a la bodega
subterránea.
En un principio se plantearon conseguir viñedo ecológico,
pero de momento han aparcado este proyecto. Eso sí, el mimo que
ponen en el campo queda fuera de toda duda. Además, continúan con
la tradición de la vendimia manual.
El catálogo de sus vinos se mueve entre dos polos.
Por un lado, cuentan con un rosado joven, que se comercializa con
la marca Pago El Cordonero. Está elaborado a base de tempranillo,
en su mayor parte,
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aunque también cuenta
con algo de garnacha, albillo y verdejo. «En este vino tratamos
de potenciar la frescura, el carácter afrutado propio de estas elaboraciones.
Además, no pretendemos abandonar el rosado, porque es una especie
de emblema en la zona de Cigales», explica Pablo Santamaría, director
comercial de la bodega.
Pero desde finales de los años 90 también cuentan
con un tinto, que incorporaron como parte de su esfuerzo innovador
y que venden con la marca Alfredo Santamaría. Se trata de un crianza
monovarietal de tempranillo, donde quieren reflejar el «equilibrio
entre fruta y madera », comenta Santamaría.
La producción de esta bodega no es muy grande, y supera
en poco las 60.000 botellas anuales. «Nuestra intención sería crecer
por la parte de los tintos, que son los que se venden mejor», anuncia
Pablo Santamaría, «aunque de momento no pretendemos aumentar mucho
la cantidad. Pero, eso sí, tratamos, como siempre, de cuidar al
máximo la calidad en las elaboraciones».
Del mismo modo, su mercado se circunscribe actualmente
a las fronteras nacionales, pero no descartan llevar a cabo alguna
exportación dentro de un tiempo.
Por el momento, en Alfredo Santamaría cuentan
con dos partes bien diferenciadas dentro de sus instalaciones. Por
un lado, la bodega subterránea, antigua pero totalmente reformada,
que es donde almacenan y conservan los rosados. Por otro lado, otro
edificio, moderno pero en estilo rústico castellano, alberga los
depósitos de elaboración, las naves de crianza (donde guardan cerca
de medio centenar de barricas de roble americano) y la cadena de
embotellado.
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| A
por el reserva |
El
proceso |
Amplían
la gama de los tintos.
Los vinos rosados son, sin duda, el emblema más reconocible
de la Denominación de Origen Cigales. Pero muchas bodegas
se están incorporando a la elaboración de tintos. En Alfredo
Santamaría cuentan ya con un vino de estas características,
un crianza, que tienen en su catálogo desde la cosecha
del año 98. Pero en los próximos meses, quizás con vistas
al año que viene, tienen la intención de añadir un nuevo
tinto entre sus productos. Se trata de un reserva, que
aportaría un nuevo matiz y ampliaría las posibilidades
de la bodega. En cualquier caso, en esta elaboradora cigaleña
afirman que su reto sigue siendo poner en el mercado unos
vinos concentrados, maduros, elegantes, partiendo de una
viticultura cuidada y unos procesos muy rigurosos. |
Nuevos
proyectos.
La cultura del vino está extendiéndose cada vez más y
una modalidad turística que empieza a ganar adeptos es
el enoturismo. Se trata de una forma de conocer nuevos
parajes a través de los vinos que se producen en ellos.
En la bodega Alfredo Santamaría estudian en estos momentos
si incorporarse a esta moda. El proyecto, que podría ver
la luz el año que viene, es la construcción de un pequeño
hotel, de unas cuatro o cinco habitaciones y con comedor.
Aún no saben si estaría abierto al público o sería de
carácter más privado. De todas formas, no desentonaría
con el entorno de la bodega cigaleña, una edificación
moderna pero que cuenta con todo el aspecto de una construcción
al más puro estilo tradicional castellano, como materiales
como piedra, ladrillo macizo, adobe, madera... |
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