Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 LA ADRADA (AVILA)  
 El Centro de Interpretación instalado en su castillo convierte a La Adrada en la llave para descubrir el Valle del Tiétar. Un espacio fronterizo alojado al sur de Gredos que se extiende entre los Toros de Guisando y la localidad de Candeleda
 La solana de Gredos
ERNESTO ESCAPA
 El Valle del Tiétar ocupa la cara templada y meridional de Gredos. Protegido de los cierzos por la sierra, disfruta de un clima suave, que los bautistas del desarrollismo se apresuraron a calificar de andaluz. Pero la sierra no es sólo una barrera para los fríos. Es sobre todo el manantial del que brotan sucesivos arroyos que...
  ... se precipitan entre alisos y sauces hasta las fresnedas del sosegado Tiétar. La temperatura benigna y las aguas copiosas alimentan una vegetación abundante y a trechos tupida, que combina los pinares y robledales escalonados en los contrafuertes de la sierra con castaños, olivos, higueras, viñedos y jugosos praderíos de fresnos y salgueras.


Patio palaciego de la fortaleza. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA

  CORDEL VOTIVO.
  Aunque la carretera que recorre el valle se cimentó en los felices veinte del pasado siglo, esta vía del Tiétar ha sido paso tradicional de ganados, como atestigua el monumento milenario de los Toros de Guisando, y más tarde cordel votivo entre El Escorial y Yuste. Hace ahora medio siglo Camilo José Cela dibujó una estampa idílica de La Adrada, cuya huerta «brinda dos cosechas, y el pinar, blando tapiz, dos suertes de pino: el negral de la resina, que por Avila es rodeno y, para algunas gentes, salgareño y pudio, y el albar de la madera, que es royo, por esta tierra, y por Madrid, blanquillo ».
   Cela seguía en su rumbo los pasos pioneros de los hermanos Baroja, quienes en compañía de Ciro Bayo emprendieron hace ahora cien años un viaje a pie desde Madrid hasta Cuacos, donde está enterrado el emperador Carlos. En la fortaleza de La Adrada echaron una siesta reparadora de día feriado a la sombra de los muros en los que todavía aleteaba la ambición desbocada de Alvaro de Luna.
   El pormenor de la travesía lo cuenta Bayo en su libro El peregrino entretenido. Viaje romancesco y su andadura serviría a don Pío para novelar la atropellada descubierta de un tropel de anarquistas huyendo de Madrid después del atentado regio de Mateo Morral.
   Es la historia que cuenta en La dama errante. También por entonces Jacinto Benavente situó en estos parajes serranos de veraneo madrileño la complacencia con los cuernos de la Dominica de Señora Ama, a la que un embarazo tardío convierte en exigente exclusivista.
   La Adrada es la capital del Alto Tiétar, un territorio que reparte sus núcleos entre la hondonada del valle y las colgaduras de la sierra, donde se asientan
  Guia  
COMO LLEGAR
Desde Avila se accede por la N-403 en dirección a Toledo. Pasado El Tiemblo, se toma el desvío a la derecha por la AV-511, que pasa por los Toros de Guisando y enlaza con la C- 501, que recorre el Valle del Tiétar.
DONDE COMER
Rte. Avenida (918 671 278), Rte. Bellas Vistas (918 670 710), El Cortijo de la Flor (918 670 016), La Espuela (918 671 528), Gredos (918 670 728), Henry (918 671 024), La Cabaña (918 672 036), Plaza (918 670 059) y San Cristóbal (918 670 443).
TURISMO RURAL
Concejo (920 206 204), El Tío Moreno (918 670 835), La Parra (920 206 204) y La Espuela (918 671 528).

Ayuntamiento.
 Casillas o Pedro Bernardo. La Adrada tiende su caserío histórico al arrimo del cerro del castillo y expande las modernas urbanizaciones al otro lado de la carretera.
   La parte antigua de la villa conserva algunas casas tradicionales, como la famosa del tío Talís, y otras blasonadas, especialmente en su calle Larga, que sale de la plaza de la Villa, donde está el ayuntamiento. El edificio no es muy grande ni resulta demasiado imponente. La plaza es un remanso que no se libra del almacenaje motorizado en torno a su fuente decimonónica. Cerca de allí se encuentra la iglesia de corte escurialense, que es poco expresiva al exterior aunque de buena cantería. La hizo un ayudante de Herrera porque en La Adrada tenían intereses los frailes del Escorial.
   Su casa solariega ocupa la esquina de la calle Larga con la plaza de la Villa y se identifica por la parrilla de San Lorenzo que ilustra su escudo. En el camino que media entre la iglesia y la plaza, detrás de las escuelas, aparece Villa Pilar, testimonio del buen gusto arquitectónico de los primeros veraneantes.
   LA GARGANTA DE LOS MOLINOS.
  La zona nueva de La Adrada entremezcla en su desarrollo chalés y bloques de pisos. En los arbolados alrededores sorprenden las viejas fábricas de papel del Tiétar, que abastecían el escritorio a los frailes del Escorial, así como varios molinos movidos por los torrentes de la montaña.
  Algunas de estas construcciones preindustriales han sido habilitadas como magníficas residencias, mientras la mayor parte ofrece una imagen de romántico desamparo. Casi todas se alinean al pie de la garganta de Santa María, conocida como el río de los molinos.
  Cerca de la carretera, en el pago de la Nava, se alza la ermita de Yedra, donde se venera a la patrona de la localidad de La Adrada. Su nombre, adornado por una curiosa leyenda, hace justicia al encanto natural de este término, que esconde en sus parajes fluviales rincones preciosos, dotados de una belleza singular. Varios se aprovechan para los baños veraniegos y todos contribuyen a convertir el paseo por los alrededores forestales de La Adrada en una delicia.
   El reclamo más visible de La Adrada es su castillo, cuya silueta se impone poderosa sobre el entorno. Hace diez meses se inauguró en su interior un Centro de Interpretación del Valle del Tiétar que convierte en insoslayable la visita. Además, los horarios de apertura son generosos y su disposición permite un recorrido flexible, combinando paneles y horizontes.
  Toda la literatura viajera por el valle, de Baroja para acá, ha usado la ruina de esta fortaleza como pie forzado para emprender la ruta del Tiétar. Por eso resulta más llamativo el resultado de su rehabilitación, hecha por la Fundación del Patrimonio con criterios acordes con el sentido común. De hecho, se ha convertido en una de las puertas más atractivas de entrada en Castilla y León.
  Después de un frugal entremés audiovisual, el visitante discurre por el patio berroqueño y transita entre las columnas truncadas de la iglesia hasta cobijarse bajo el ábside. Luego recorre los adarves y se asoma al valle desde la torre del homenaje antes de adentrarse en el Centro de Interpretación. De allí sale pertrechado para seguir disfrutando del paraíso del Tiétar.

La atalaya del Duero Langa de Duero (Soria) Los buitres de Félix Maderuelo (Segovia)
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