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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| CEVICO NAVERO (PALENCIA) |
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| El monasterio de San Pelayo
de Cerrato, al sur de la provincia de Palencia, ofrece la melancolía
de sus ruinas en medio de un entorno natural solitario y singular |
El laberinto de las sabinas ERNESTO
ESCAPA |
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En el Cerrato palentino se repite en dos pueblos
el nombre de Cevico. Cevico Navero ocupa uno de los extremos de esta
comarca natural que se extiende al sureste de la provincia y se organiza
en estrechos valles longitudinales labrados por escuálidos arroyos
que fluyen al Pisuerga. Alfonso III emprendió su repoblación y el
conde Fernán González incorporó este territorio a Castilla.
El nombre de Cerrato no se refiere, como han pretendido
algunos autores, a la forma cerrada de sus valles, sino a la sucesión
de cerros. Los pueblos ocupan en general la falda ascendente de las
laderas, no la horizontalidad de las llanuras.
Algunos, como Cevico Navero, se retrepan en dos, haciendo
justicia a la imagen naval de su propio nombre. El viajero por el
Cerrato disfruta de este tobogán ondulado y montuoso formado por tierras
ocres coronadas de encinas.
DOS PUERTAS.
Cevico conserva dos puertas de su muralla medieval, una iglesia
románica y un precioso rollo renacentista, que luce en la plaza del
Palacio. En cambio, del palacio ni rastro. Cevico tiene un nombre
de resonancia remota, que los intérpretes de la toponimia quieren
traducir como poblado amurallado. Pero, como ocurre en otros casos,
la cerca a la que se refiere su nombre debió de proteger la corona
de la Horca. Los vestigios de abajo corresponden al medievo románico,
a la misma época de su iglesia. También es posible visitar en Cevico,
si es fin de semana, una de esas enigmáticas viviendas trogloditas
excavadas bajo tierra, convertida en mesón. Cevico es el pueblo de
los montaneros, que en Mata Redonda fabricaban carbón vegetal de encina.
Pero el enclave natural más hermoso de su entorno es el que ocupa
el monasterio de San Pelayo, incluido en la Red Natura por la riqueza
de su flora y fauna. Se llega hasta él tomando la carretera de Antigüedad,
que gana altura sobre el valle encaramándose por una ladera arbolada.
Esta carretera está actualmente en obras. Poco antes de haber
circulado dos kilómetros desde el desvío, sale a la derecha una pista
verde sin indicador que nos acerca hasta las ruinas del monasterio
premostratense de San Pelayo. Un paraje serenamente arbolado de una
belleza espectacular.
ARCOS RENACENTISTAS.
Una parte de las dependencias monásticas tiene uso agrícola,
pero es posible realizar la visita a estas ruinas sin incomodar a
sus actuales inquilinos.
El camino nos conduce hasta un arco parcialmente revestido
de yedra ante el que discurre un canalillo de agua transparente. Bordeamos
la edificación por la izquierda para entrar en lo que fue la iglesia
del monasterio. Quedan en pie los muros y el enorme arco apuntado
del ábside. El recorrido de este interior poblado de vegetación y
abierto a la intemperie requiere ciertas cautelas, aunque moviéndose
con precaución no ofrece peligro.
Todavía es posible acceder a una de las capillas absidales,
protegida por una robusta bóveda de cañón. Y subirse a la base de
la torre, que es un buen oteadero. Desde la iglesia se pasa al claustro,
que todavía conserva varios arcos renacentistas.
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| GUIA |
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COMO LLEGAR
Cevico Navero se encuentra en la C-
619, que une Palencia con Aranda de
Duero. Al monasterio de San Pelayo
se accede por la carretera local que
comunica Cevico Navero con Antigüedad. |
DURACION
Al tratarse de una ruta mixta, que combina la fascinación
de las piedras con el laberinto del bosque, conviene calcular
alrededor de dos horas para su recorrido.
COMER
En Antigüedad, Restaurante Begori 979 790 262) es uno de los
clásicos del Cerrato. En Cevico, Mesón los Torreros (979 797
472), abierto sólo los fines de semana, instalado en tres
cuevas y conserva la distribución original con el techo de
yeso en cristales.
TURISMO RURAL
En Valdecañas de Cerrato, la Cañuela (979 790 236).
En Reinoso de Cerrato, la Casa del Escultor (979 741 539).
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PUNTO DE PARTIDA
La carretera local que comunica Cevico con Antigüedad
nos acerca a las ruinas del monasterio de San Pelayo, emplazado
en la ladera del páramo que asoma sobre el precioso valle de
Valdefranco. La primera parte del recorrido discurre por el
laberinto de los vestigios monásticos. La segunda es una inmersión
en el peculiar entorno vegetal, que incluye sabinas y enebros
de incienso, jaras, robles y encinas.
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| Iglesia del Convento. |
Entrada a la finca. |
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| Arco del claustro. |
Capiteles a la intemperie. |
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