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| LA BODEGA |
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| BODEGAS PEIQUE (BIERZO) |
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| ELa de esta bodega berciana
es una aventura familiar en la que se ha enfocado la tradición
vinícola de tres generaciones hacia una versión empresarial |
Una bodega en familia
PABLO R. LAGO |
| Guia |
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BODEGAS
PEIQUE
Año de fundación: 1999
Teléfono/Fax: 987 562 044
Dirección: Avd. del Bierzo, s/n 24530 Valtuille
de Abajo Villafranca (León)
Web: www.bodegaspeique.com
Presidente: Luis Peique López
Gerente: Luis de Priego
Enólogo: Jorge Peique Valle
Director comercial: Damián Canepa
Viticultor: Luis Peique Valle
Bodeguero: Carlos Lamuedra
Administración: Mar Peique Valle y Angeles
Losada
Producción media: 120.000 botellas Capacidad:
170.000 litros
Viñedo: 10 hectáreas
Variedades: Mencía
Barricas: 45
Marcas comerciales:
PEIQUE. Joven 2004.
6,5 euros
PEIQUE. Selección.
13 euros
PEIQUE. Selección Familiar.
21 euros |

Parte del equipo humano de la bodega. |
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| Nadie se pone de acuerdo en
la familia Peique quién tuvo la brillante idea de reconvertir la tradición
familiar vinícola en una empresa. Una empresa en la que cada integrante
tiene que privarse de su tiempo libre para dedicarlo al rol que le
ha tocado ejercer en la firma. Nunca el concepto de empresa familiar fue llevado a extremos an
armoniosos como los que
ofrece la familia Peique...
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... arraigados
a la viticultura a través al menos de tres generaciones. Ha conseguido,
a fuerza de definir la mejores cualidades de cada uno en la familia,
establecer un engranaje que es el motor humano de una de las bodegas
que desembarcó en la Denominación de Origen cuando la mencía empezó
a desperezarse con sus mejores potencialidades.
Fachada de la bodega Peique, en la Denominación de Origen Bierzo. / FOTOS: CESAR SANCHEZ
El patriarca, Luis, que es el alma de la bodega y el
que ha conseguido impregnar el negocio a sus hijos, se empeña en la
poda de las diez hectáreas repartidas por Valtuille y que con siete
décadas de solera registran el principal valor de una firma que se
estrenó en 1999 |
con apenas diez mil botellas.
Hoy ya rondan las 120.000, de las cuales el 15% se dedican
a la exportación. Aquellas primeras diez mil unidades se hicieron
casi artesanalmente, aprovechando el garaje cedido por un amigo en
Valtuille. Esos fueron los humildes y vocacionales orígenes de Peique,
y de una familia entregada a convertir en empresa la tradición de
sus antepasados, que elaboraban vino casi para consumo doméstico.
Todos se atribuyen el mérito de haber enfocado la tradición
hacia el negocio y, constatando la dinámica armonía del equipo, es
posible que todos tenga una parte de aportación en la creación del
proyecto.
Lo cierto es que Jorge Peique Valle, el director técnico
de la bodega, decidió enfocar su vida profesional hacia la enología.
Se curtió nada menos que en Protos y Tarsus, emblemas de Ribera. Desde
el 2001 tiene el reto, desde la dirección técnica, de contribuir a
la puesta en marcha de Conde de San Cristóbal, también en Ribera de
Duero, perteneciente al grupo riojano Marqués de Vargas. Un cargo
que compatibiliza con el de enólogo de Peique y que supone todo un
alarde para la bodega berciana.
Cada uno, excepto el patriarca, ya jubilado, ejerce un oficio
al margen de la bodega. Pero el fin de semana, allí están todos para
lo que sea menester. Si es tiempo de vendimia, al sol y a vendimiar;
si toda embotellar, allí están controlando el proceso de la embotelladora.
Un tesón que se ha convertido en el aliciente más importante
para una bodega familiar que aspira a producir cerca de 300.000 unidades
al año.
Peique se levanta a las afueras de Valtuille, un caserón de
piedra adecuado al entorno de rural y viticultor de lo que ya es el
corazón bodeguero de la comarca. Se alza en una finca familiar que
en otro tiempo estuvo plantada de cepas, pero por los curiosos caprichos
del mercado único se tuvieron que arrancar. Al timón del área comercial
se sitúa Damián Canepa, que huyo de Argentina, a pesar de tener trabajo,
harto de la decadencia que derrochaba su país. Apenas sabía de vino.
Su primera experiencia la adquirió cuando, más por curiosidad que
por necesidad, decidió enrolarse en una vendimia para la vecina Castro
Ventosa. «Quería saber como era eso de la vendimia y del vino», apunta
con un acentuado deje bonaerense. Aquello empezó a engancharle y,
en cuanto surgió la posibilidad, a través de un anuncio de trabajo,
pasó a engrosar las filas de Peique.
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| Una
bodega con proyecto |
El
objetivo |
Inimaginable.
Por muchas vueltas que le hubiera dado, el responsable
del área comercial, Damián Canepa, nunca pudo imaginar
que iba a acabar en España trabajando en un sector en
el que el país del que huyó es uno de los principales
rivales mundiales en materia de exportación.
El animo de la familia Peique en todas sus actividades
ha permitido que el proyecto emprendido hace apenas seis
años se haya quedado pequeño. En la actualidad se está
abordando la idea de la ampliación para destinar un nuevo
ala a la sala de barricas y otra a la zona de embotellado
y almacén. Todos estos proyectos están en la mente de
la familia de esta bodega berciana, que no cesa en sus
intentos porque ‘Peique’ siga adelante en su marcha. |
Más Viñedos.
En la mente está seguir creciendo. No sólo en instalaciones.
Por eso, sus pretensiones se centran en seguir adquiriendo
viñedos hasta alcanzar las 25 hectáreas que permitan a
la bodega disponer de suficiente materia prima para poner
en el mercado las cerca de 300.000 botellas, número que
ascendería considerablemente el número que actualmente
se maneja en la bodega.
Los Peique son de los que no dudan en desperdiciar racimos
a costa de elevar la calidad de los caldos, que es lo
que les ha permitido estar presentes en mercados tan competitivos
como el de Japón, Holanda o Estados Unidos, a pesar de
la juventud. Son requisitos imprescindibles si una bodega
quiere destacar en el mundo de los caldos. |
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