El embalse del Bajoz ido cambiando de nombre con el
paso de los años y ganando encanto como enclave natural, por la
labor restauradora de la vegetación, que disimula los estragos de
hace más de medio siglo.
Esta retención del mínimo curso del Bajoz en su cabecera
fue bautizada en los años cincuenta como embalse o pantano de Cavestany,
que era el ministro de Agricultura propietario de tierras en la
zona; luego, como embalse de La Espina, por el tirón del monasterio
convertido en Escuela de Capacitación Agraria; y finalmente ha acabado
siendo conocido por el nombre del riachuelo que baja desde Castromonte.
El embalse se encuentra a unos tres kilómetros del monasterio.
Tomando en La Espina la carretera hacia Castromonte, antes de cruzar
el puente sobre el río sale a la izquierda una pista de tierra sombreada
de vegetación, que se puede recorrer en coche (algunos tramos tienen
baches como cráteres después del invierno), en bici o mejor aún
a pie. Se trata de un camino sin pérdida, que usan los labradores
y frecuentan los pescadores cuando no es tiempo de veda.
A la izquierda del sendero el paseante observa el bosque
de encinas característico de los Torozos; al otro lado, la trama
de cultivos y acequias de riego que llevan el agua del embalse hasta
los dominios del monasterio.
El ministro franquista Cavestany, que como se ha dicho tenía
potentes intereses en la zona, estableció los estudios agrarios
en la fundación de La Espina, represó el curso del Bajoz para fertilizar
el vallejo monástico y alentó las talas masivas de los bosques en
toda esta vertiente del páramo de Torozos. La fundación educativa
cobijada en La Espina había sido promovida por la marquesa de Valderas
con la tutela jurídica del suegro de Azaña.
La retención del embalse se hizo combinando el cemento y
la tierra. Actualmente el cemento sólo es visible en los aliviaderos,
muy degradados por la maleza. El talud se protege con una línea
bien tupida de negrillos, que apenas permiten asomar a la lámina
de agua, toda ella circundada de vegetación.
El paseo por el entorno del embalse discurre por senderos
más agrestes si se accede por el lado donde concluye el camino,
poblado de encinas y carrascas. La otra orilla se alcanza pasando
sobre el dique y por ella discurre la senda de los pescadores. Aquí
es paisaje es bien distinto y nuestros pasos avanzan entre fresnos,
sauces, endrinos y algún pino de repoblación.
Un recorrido alterado a veces por los sustos huidizos de
los reptiles, que corren a esconderse en los carrizos. La estancia
se ve animada por el alboroto de las fochas y el canto de los ruiseñores.
La lámina del embalse es pequeña y abarcable.
Al tratarse de un valle muy angosto y bien poblado de vegetación,
se convierte en un reducto de paz y sosiego para el visitante. A
partir de la cola de la retención, cambia el decorado vegetal y
aparecen las viejas choperas a menudo desvencijadas y la ruina de
los molinos abandonados.
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| GUIA |
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COMO LLEGAR
Desde Valladolid son varias las vías de
acceso a esta zona, pero quizá la más
aconsejable es la que parte de Zaratán
y discurre por Wamba y por Peñaflor
de Hornija hasta asomar sobre el enclave
arbolado del monasterio de La Espina.
El embalse se encuentra aguas arriba
del Bajoz, en dirección a Castromonte.
Desde La Mudarra se accede a La
Espina y desde la autovía por una carreterita
que lleva a Urueña donde está
la iglesia de la Anunciada. |
DURACION
El paseo hasta el embalse y por su entorno,
si se deja el coche a la entrada del
camino de tierra, requiere entre dos y
tres horas.
COMER
En Urueña, Los Lagares (983 717 033) y Villa de Urueña (983
717 063).
TURISMO RURAL
En Castromonte, Meri (983 290 569). En
Urueña, Villalbín (616 118 643) y Villa
de Urueña (983 717 063). En San Cebrián
de Mazote, Los Ángeles (983 207 538).
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PUNTO DE PARTIDA
Desde el monasterio de La Espina se sigue la cerca
conventual en dirección a Castromonte. Al acabar el muro, la
carretera hace un giro para cruzar sobre el Bajoz. En este punto
sale el camino de tierra que en 2,2 km. nos lleva hasta el dique
del embalse.
VISITAR
El monasterio de La Espina con sus dependencias cistercienses
y el Museo de los Aperos. |
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