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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| MOLINOS DE DUERO (SORIA) |
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| Seguramente éste es el pueblo de Castilla y León que reúne la colección más
imponente de viviendas señoriales. Alguna de ellas figura reproducida en el Pueblo
Español de Barcelona y bastantes albergan instalaciones turísticas. |
| El solar de los carreteros |
| ERNESTO ESCAPA |
| Desde Abejar, en la nacional
pinariega que comunica Burgos y Soria, una carretera autonómica conduce
hasta Molinos, aislado ahora del resto de los pueblos de la cabecera
del Duero por las obras del puente, que se abrirá de un día para otro.
Tal y como andan las comunicaciones
de este picón soriano,
Abejar es siempre la... |
... mejor lanzadera para llegar
a las faldas del Urbión. Porque también tiene enlace de pasable asfalto
con la nacional 122, cerca de Calatañazor. Y luego, por otra razón
poderosa, que es la belleza del tramo que une Abejar con Molinos.
La carretera bordea los tentáculos de agua o los salva mediante
puentes de trazado liviano y respetuoso. Enseguida el asfalto se cobija
entre las copas de los pinos centenarios y de él parten caminos con
rótulos tentadores y un punto exóticos. Un desvío a la derecha nos
acerca hasta el embarcadero y zona de recreo de Playa Pita. Un lugar
plácido, recogido y tranquilo.
Este embalse del Duero niño se llama de la Cuerda del Pozo
y antes se llamó de La Muedra, que era el nombre del pueblo que anegó
en el verano de 1941. La presa había empezado a construirse en los
años veinte del pasado siglo y el último arreón lo dieron los presos
políticos, que redimían años de pena en el tajo.
Sin embargo, las aguas embalsadas nunca han podido tapar dos
estandartes de La Muedra, cuyo reclamo llama la atención de viajero.
Plaza de la localidad soriana de Molinos
de Duero, con la iglesia de San Martín al fondo. / FOTOS:
ERNESTO ESCAPA
En cualquier tiempo descuella la fantasmagórica chimenea
de ladrillo de la fundición del indiano y más abajo, cerca del dique,
los ojos de las campanas de la torre de la iglesia. Durante años fue
el único embalse soriano, pero ya no es el caso, aunque tal cosa se
siga afirmando. Al cabo del tiempo, la balsa de agua se encuentra
perfectamente integrada en el entorno y ofrece un espacio de ocio
en el que no faltan ni playas nudistas.
Molinos de Duero fue cabecera de la Real Cabaña de Carreteros
y Trajineros de Castilla, que en sus buenos tiempos contó con más
de dos mil reses dedicadas al acarreo. Luego, en el declive del XIX,
el ferrocarril acabó arruinando el negocio. Pero como los sorianos
de estas latitudes son gente emprendedora y abierta de miras, relevaron
aquel oficio con el cuidado y |
| Guia |
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COMO
LLEGAR
A Molinos se accede desde Abejar, en la nacional 234, a través
de la CL- 117.
DONDE COMER
En Molinos, Posada Real de la Mesta (975 378531), Río Duero
(975378230), San Martín (975 378 442) y El Pajar del Tío Benito
(975180 228). En Vinuesa, Alvargonzález (975 378 331).
TURISMO RURAL
En Molinos de Duero, Real Posada de la Mesta (975 378 531),
Laguna Negra (608 487 573), Sierra Cebollera (608 487 573) y
El Pajar del Tío Benito (659 457 371). |
Ventana de la iglesia de San Martin. |
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provecho de los pinares,
del mismo modo que ahora se han apuntado con entusiasmo a la industria
del turismo rural.
Molinos es un pueblo pequeño y eso resalta la solidez de sus
casas, de traza señorial, las más notables con zaguanes y aleros generosos,
blasonadas y enrejadas con buena forja. Tanta amplitud la exigían
la maniobra de carga y descarga y el resguardo de las preciadas mercancías
que los carreteros trajinaban por España.
Durante la época moderna la Tierra de Pinares fue sede de la
organización más poderosa dedicada al transporte en España. Creada
por los Reyes Católicos en 1497, la Real Cabaña Carretera tenía como
misión garantizar el abastecimiento de las ciudades y asegurar el
transporte militar en tiempos de guerra, así como el comercio de lana,
sal y otros productos básicos de la economía nacional.
Hasta su abolición en 1836, esta asociación gozó de importantes
privilegios y franquicias, que incluían el derecho a pastar en las
dehesas comunales, de paso, de invernada y de corta de madera para
reparaciones imprevistas. Eso hacía que no fueran bien vistos por
la gente de los pueblos.
Los largos viajes radiales los realizaban en cuadrillas de
30 carretas, que llevaban y traían de los puertos de mar los productos
importados y para exportar. Bajaban del norte carbón, metales y salazones
y subían del sur vino, aceite y cereales. El oficio suponía pasar
200 días al año fuera de casa. Y la jornada se iniciaba de madrugada
unciendo los bueyes de tiro. Cada carreta llevaba dos y otro de refresco.
A mediodía hacían un alto para pastar los bueyes y tomar el almuerzo.
Y a la caída de la tarde el mayoral se adelantaba a caballo para encontrar
un lugar seguro donde pasar la noche.
La arquitectura de los pueblos carreteros de Tierra de Pinares
alberga en sus casonas amplios zaguanes capaces de engullir a las
carretas con su carga. Los carreteros sólo pasaban cuatro meses al
año en casa, preparando aperos y útiles para la venta.
INSPIRACION LITERARIA
El alto Duero ha ejercido una especial seducción sobre novelistas
que recorrieron sus caminos, como Pío Baroja; también en pintores
como Maximino Peña, que tiene su museo en Salduero, o Valeriano Bécquer
y Ricardo Baroja; en viajeros como Unamuno, Josep Maria Espinàs o
Julio Llamazares; y en poetas como Gustavo Adolfo Bécquer, como Antonio
Machado, como Gerardo Diego. También Gabriel Celaya rimó su mala conciencia
de comerciante con estos pinos rojizos, de miel y cera. Baroja quedó
tan impresionado con la nobleza sillar de Molinos que en varias novelas
echa mano de su estampa. En “El Mayorazgo de Labraz” y en “El escuadrón
del Brigante”, al menos, que yo recuerde.
Molinos está muy próximo a Salduero, cada uno a un lado del
río. Si todavía no está abierto el puente nuevo, es posible cruzar
el río por uno estrecho pero consistente que hay en Salduero. Este
pueblo tiene menos pedigrí nobiliario pero muestra un mayor cuidado
por la pedagogía de su pasado. Algo que se puede apreciar en el entrañable
museo de pintura del maestro regionalista Maximino Peña y en el Centro
de Interpretación de Pinares, que explica de forma atractiva los secretos
el pinar y de la carretería.
Otra opción muy sugestiva es la caminata, que no alcanza a
ser horaria, entre Molinos y Vinuesa, siguiendo la calzada romana
que discurre por la margen derecha del río Duero. El arranque se toma
bajo el puente y su recorrido ofrece al viajero el deleite de un paisaje
de leyenda. |
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