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| ALIMENTOS DE CALIDAD |
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| JUDIONES DE LA GRANJA |
| Esta variedad de la alubia seca crece en fértiles huertas arropadas por la sierra de Guadarrama
en las que anualmente se producen entre 6.000 y 10.000 kilos de este exquisito producto |
Un manjar real en pequeñas
huertas
TERESA SANZ |
| Del árabe «al-lubiya», de la familia
de las papilonáceas, el judión de La Granja es una de las muchas variedades
de alubia seca, pero su sabor es especial. De gran tamaño y color
claro, se disuelve en la boca, siendo su textura muy suave una de sus características
más alabadas. El Judión
es rico en proteínas, |
... glúcidos, vitaminas
B y C, potasio, magnesio, fósforo, calcio y hierro. Pero con todo,
el Judión de La Granja es un símbolo de calidad que identifica el
producto con el lugar donde se cultiva: al pie de la Sierra de Guadarrama,
bebiendo del agua de sus arroyos y creciendo en tierras fértiles que
siempre estuvieron ligadas al patrimonio nacional y a la corona.
El Ayuntamiento de San Ildefonso ha puesto en marcha un ambicioso
programa con el que trata de consolidar el cultivo tradicional del
producto, del que se cosechan anualmente, según las fuentes, entre
6.000 y 15.000 kilos de judiones de gran tamaño, de ahí el nombre.
Dicen los expertos que son las condiciones climatológicas y
el suelo lo que hace del judión cultivado en La Granja un manjar.
A 1.100 metros de altitud, sin tanto calor como en la
meseta, al pie de la sierra, el judión crece en un suelo permeable,
que lleva cientos de años abonándose y siempre se riega con agua silícea
procedente de los arroyos de la sierra Carneros, Morete y Peñalara.
A las judías, plantadas con tutores o varas, les llega el agua –riego
a manta o inundación– sobrante de Patrimonio. El mismo agua que surte
las fuentes del palacio real y sus jardines. |
El agua
o la falta de agua alimenta una de las disquisiciones sobre la producción
real del judión. «En un año bueno sacamos unos 6.000 kilos, con agua
sacaríamos más», asegura Ricardo Hernández, presidente de la Asociación
de Cultivadores del Judión de La Granja, constituida en el año 2000.
«Con buena cosecha se obtienen 15.000 kilos, que en años de sequía
se quedan en unos 10.000 kilos», afirma José Luis Vázquez, concejal
de Urbanismo, que se muestra entusiasmado con el proyecto de consolidación
de las huertas del Judión.
«Es un proyecto coordinado con la Junta de Castilla y León,
desde la Dirección General de Agricultura. Sólo nos falta clarificar
la calificación del suelo porque la Junta no puede invertir al ser
suelo del Estado y, antes de mayo, esperamos haberlo solucionado definitivamente
en una reunión fijada ya con SEGIPSA», explica el primer teniente-alcalde.
Y es que todavía hoy, el cultivo del Judión evidencia las características
de su origen en el Real Sitio. |
Aspecto de las huertas en las que se cultivan los judiones de la Granja,
con la sierra de Guadarrama al fondo. / FOTO: FERNANDO PEÑALOSA |
Las trece hectáreas
divididas en 178 parcelas de la finca La Navalaloa , dedicada exclusivamente
al judión, son propiedad de la sociedad estatal SEGIPSA, heredera
del suelo de patrimonio nacional.
Esta finca fue un vivero de la corona en el siglo XVIII y,
mediante contratos, Patrimonio Nacional lo cedía a sus trabajadores
como complemento de sueldo.
De ahí la antigüedad del cultivo en el lugar y lo heterogéneo
del tamaño de las parcelas, que distan entre los 50 metros de las
más pequeña y los quinientos de la mayor.
Todo en estas huertas se aprovecha. «Cada lata, madera,
caseta o cubo tiene su función», señala el técnico de Medio Ambiente
del ayuntamiento granjeño, Javier Arenal. Sin embargo, el aspecto
a veces no es el que corresponde a un sitio turístico y de entorno
monumental. Por ello la primera parte del proyecto afecta al arreglo
de caminos históricos, adecentamiento de caceras, setos uniformes
y casetas de aperos homogéneas.
El Ayuntamiento mantiene avanzadas negociaciones con SEGIPSA
para la compra del terreno lo que permitirá, definitivamente, adecentar
las huertas y crear en la parcela de las trece hectáreas el llamado
Centro de Interpretación del Judión, junto a los cultivos.
«Garantizamos así el uso social de las huertas, se consolida
un cultivo histórico y en el aula de interpretación –próximo al Real
Polo–, se motiva al visitante a conocer todo sobre el judión y a pasear
por un lugar mágico», afirma el concejal de Urbanismo.
El proyecto de mejora y consolidación de las huertas cuenta
con un presupuesto superior a los 420.000 euros, de los que 130.000
euros vienen del propio Plan de Dinamización Turística, dentro del
cual se enmarcan las actuaciones de mejora del entorno que ya han
comenzado.
Apantallar los márgenes de la carretera CL-601 en su línea
divisoria con la finca de las huertas es el proyecto más inmediato
del Plan de actuación que el Ayuntamiento va a desarrollar a lo largo
de 2005.
Catalogado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como
zona verde de especial protección, las actuaciones emprendidas tuvieron
su preámbulo el año pasado con una obra hidráulica que propicia ahora
el bombeo del agua a las caceras.
CULTIVADORES Y CULTIVO
Tienen una media de edad que ronda los cuarenta. Teniendo
en cuenta que el cultivador más viejo, Eduardo Maderuelo, ha pasado
ya la barrera de los ochenta y otros, como el presidente, Ricardo
Hernández, no llega a la media. En común los 178 miembros de la Asociación
de Cultivadores del Judión de la Granja tienen sus ancestros. Todos
tienen un padre, un abuelo, un tío que cultivó el judión hace cincuenta,
ochenta o cien años.
Es la tradición y el gusto por un producto de toda la vida
lo que les hace ir a la huerta. «De esto no se vive, esto se cultiva
por afición, por amor al arte», señala el presidente, de profesión
soldador.
«Son huertas para el ocio y el recuerdo », afirman. «No son
rentables», señalan. «!Qué se puede sacar al año, ¿30.000, 40.000
de las antiguas pesetas?! », apuntan. Casi todos los cultivadores
son jubilados y ninguno vive del cultivo del Judión aunque muchos
darían la vida por seguir cultivándolo.
Este invierno ha sido duro. Lleno de nieves. Ha habido que
esperar el deshielo para cavar los surcos en los que se colocan las
varas. Ahora están en pleno proceso de siembra, que se alarga hasta
bien entrado mayo. Empiezan a regar a finales de junio y con la humedad
del ambiente y las lluvias tiran los judiones hacia delante toda la
primavera, que está siendo más bien seca. A finales de verano el paisaje
cambia, las varas se llenan de judiones y las huertas ofrecen su mejor
aspecto. Se recogen en septiembre y en otoño se lleva a cabo el secado
de las vainas que aún guarda algún rito de antaño. No es extraño ver
en los barrios de Santa Isabel o Coloma Esperanza las vainas secando
a la intemperie en medio de la calle, sobre telas viejas.
Los judiones que se degustan en la tradicional judiada de La
Granja, alrededor del la fiesta grande, el 25 de agosto, día de San
Luis, son de la cosecha del año anterior. 1.000 kilos compra el Consistorio
de un año para otro. Son custodiados como el gran botín gastronómico
que son, por el concejal responsable de festejos en unos almacenes
municipales.
El precio se fija en pleno municipal que también decide la
cantidad. La judiada del próximo verano, sólo en judiones, supondrá
más de 660 euros. a 6,61 euros el kilo. A la exquisita alubia gigante
se le añadirán, como mandan los cocineros, oreja, chorizo, cebolla
y morro. |
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