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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| SAN LLORENTE (VALLADOLID) |
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| Cuatro pueblos e infinidad de fuentes, pequeñas hondonadas y tupidos bosques integran
el paisaje del Valle del Cuco, uno de los ramales más singulares de la ribera del Duero |
El Valle del Cuco ERNESTO
ESCAPA |
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El atractivo del Valle del Cuco radica en su equilibrio
natural. No se trata de un espacio que llame la atención por sus
monumentos, sino por la armoniosa herencia que han legado siglos
de vida tradicional en el aprovechamiento de sus montes y valles.
Históricamente, las seis aldeas que integraban la Comunidad
de Curiel han compartido los pastos y labranzas, tanto de los páramos
como en el Valle del Cuco. Todavía hoy perviven aquellos enclaves
medievales.
Curiel cuenta con la Ladera del Cuerno y Cerracín en Valdearcos;
San Llorente tiene la Barga, y Roturas Castellares, en Corrales;
y Corrales, la Callejuela, entre San Llorente y Roturas.
Precisamente Roturas conserva en su nombre la antigua
dedicación a descuajar y romper el bosque de robles que colonizaba
también este páramo.
Los escudos de Valdearcos y de San Llorente, ambos
ilustrados por este árbol, revelan la extensión hasta el valle del
Cuco del corazón de roble de Iberia. El mismo que cruza el Duero
romanceado por el poeta Antonio Machado.
La localidad de Bocos de Duero se asienta en la falda
de un cerro próximo al Valle del Cuco y su entorno verde es la mejor
antesala de las maravillas del valle. Tiene una iglesia gótica del
XIII y un conjunto de buenas bodegas en el teso arqueológico del
Gurugú.
Valdearcos de la Vega cuenta con dos ermitas, ambas
menudas, dedicadas al Santo Cristo y a Nuestra Señora de la Zarzuela.
La iglesia conserva a su alrededor un buen conjunto de arquitectura
tradicional. Un jardinillo realza el viejo Rollo de justicia.
Corrales de Duero evoca en su nombre la primitiva condición
de aprisco donde se guardaban los ganados que pastaban en el valle.
San Llorente ocupa el espigón de su cabecera y cuelga las bodegas
por las laderas que descienden hacia el curso del arroyo. La iglesia
del Salvador tiene aspecto macizo, que se contrapone a la airosa
y esbelta Torre del Reloj municipal.
San Llorente es el punto de partida de algunos de los itinerarios
más atractivos, que arrancan de la denominada fuente de Isarrubias,
donde brota el arroyo del Cuco.
Jarrubia o Isarrubias son deformaciones del despoblado de
Iglesias Rubias, que formó parte de la Comunidad de Curiel. Todavía
se ven en su entorno abundantes restos constructivos y una fuente
con pilón.
Los recorridos por el Valle del Cuco discurren por parajes
animados por una vegetación boscosa o frutal insospechada en estas
latitudes.
En sus valles bien surtidos de agua el viajero encuentra
abundancia de guindos y almendros, olmos, sauces, avellanos, fresnos
y olivos. Las encinas dominan los páramos, cediendo las cuestas
a los robles.
Y en cualquier travesía por sus senderos centenarios nos
asalta la sorpresa de la fuente limpia y bien cuidada, el canto
del cuco, el vuelo majestuoso de las rapaces o la reliquia de los
sucesivos y bien conservados chozos de pastor.
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| GUIA |
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COMO LLEGAR
Al Valle del Cuco, que limita con la
burgalesa Tierra de Roa, se accede
desde Peñafiel, por Bocos de Duero,
o desde Encinas de Esgueva, por San
Llorente. |
valle. El recorrido de esta ruta supone un tiempo aproximado
de dos horas.
TIPO DE CAMINO
El primer tramo hasta la fuente discurre por un páramo pedregoso
y desarbolado. Al llegar al enclave de la fuente, resultan
muy visibles los restos constructivos del despoblado de Iglesias
Rubias, que fue uno de los núcleos históricos del Valle.
COMER
En San Llorente, El Refugio del Cuco (983 870 561).
CTURISMO RURAL
En San Llorente, El Refugio del Cuco (983 870 561). En Roturas,
El Salegar (650 073 626), La Vieja Olma (983 253 398) y Vega
del Duero (983 253 398).
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PUNTO DE PARTIDA
Saliendo de San Llorente por la carretera
de Encinas, a 200 m. se encuentra
la encrucijada de caminos cuyos
destinos están bien indicados.
El de la derecha nos conduce en 1.5
km. a la fuente de Isarrubias, donde
nace el arroyo del Cuco.
DURACION
Después de visitar el teso de la iglesia,
rodeado de muros vencidos y
huertas frutales, el regreso hacia San
Llorente sigue la senda arbolada del |
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