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| CONCURSO |
| La Ciudad del Acueducto acogió el V Certamen para Jóvenes Cocineros, un evento donde participaron 13 equipos
con el fin de difundir y asociar la ciudad a la gastronomía más exquisita, no reñida con el típico cochinillo asado |
Cocina de autor y seducción
en Segovia
TERESA SANZ |
| Subliman un cocido, aromatizan unos
garbanzos, «desconstruyen» la legumbre y convierten en mousse o en
helado un pollo de corral. Son los jóvenes cocineros, formados en
la era de la llamada cocina de autor. Las técnicas básicas siguen
mandando freir, bridar,
albardar, rehogar, asar,... |
... rellenar, o escalfar,
pero la tecnología, al vacío, al vapor, termomix, crujientes, sorbeteras,
ha entrado de lleno en las grandes cocinas y en las escuelas de hostelería
se preparan a conciencia los grandes chefs.
El nivel de los estudiantes participantes en el V Concurso
para Jóvenes Cocineros «Ciudad de Segovia » no deja lugar a dudas.
Sólo se «reduce» una cocina aprendida desde lo elemental.
Trece equipos de jóvenes cocineros (Jefe y Ayudante) participaron
el pasado miércoles en un concurso que la Agrupación de Industriales
Hosteleros de Segovia (AIHS) creó en el marco de la Semana de Cocina
Segoviana, que este fin de semana remata su edición número trece. |
Objetivo: difundir el nombre
de Segovia, asociado a la cocina más elevada, que no está reñida con
un típico cochinillo asado.
Los participantes no pueden haber cumplido 23 años, lo que
hace único en España el certamen que, en un lustro, ha logrado buen
prestigio. «Tenemos que limitar la participación por falta de espacio»,
apunta su director y creador, Juan José Mayo.
Todos los jóvenes cocineros estudian o lo hicieron en escuelas
de hostelería y algunos compaginan la teoría con el trabajo, de ahí
su destreza para, en cuatro horas, transformar en su mejor metáfora
unos garbanzos de Villovela o un pollo de corral.
Ambos ingredientes fueron los platos de obligado cumplimiento.
El concurso trabaja únicamente con materias primas de la Comunidad.
Los jóvenes participantes desplegaron su arte por las cocinas
del Instituto de Educación Secundaria (IES) La Albuera, sede del certamen
y cuyo centro dio el ganador: Oscar Xavier Sixbaña, un colombiano
muy de Segovia ayudado por Raquel Yagüe obtuvieron el primer premio.
El 2º premio fue para los barceloneses Jordi González
y Víctor Sarriá y el 3º para los mallorquines Marta
Roeselló y Lluc Pax. |
Algunos cocineros preparan los platos presentados a concurso. / FOTO:
FERNANDO PEÑALOSA |
El jurado
lo tuvo «muy difícil» entre estéticas minimalistas, a lo japonés,
con acompañamientos barrocos, acabados glaseados, escondidos bajo
el agar-agar, con deconstrucciones y reducciones.
Pasados por las manos de los jóvenes chefs, unos garbanzos
dejan de ser una legumbre reconocible y un pollo de corral no se sabe
bien qué raza de carne es. «En un concurso te pones a prueba», decía
Marta Roselló. «Una legumbre es un reto apasionante y un pollo exige
imaginación», afirmaba Jordi que, a sus 19 años, aboga por una moderación
en el precio de la cocina de autor. «O frena o muere de éxito», decía
razonable.
NOMBRES SEDUCTORES.
Cada plato resultante fue resumido en elocuentes títulos.
«Rollitos de pollo de cascajares y pimientos al vino de Toro, con
berza crujiente en salsa de manzana y miel, polvo de cecina de León
y espuma de castañas del Tiemblo».
Por ejemplo, según los organizadores del certamen, nombres
tan ilustrativos «suponen una auténtica carta de presentación y elaboración
de cada plato».
«En las escuelas enseñamos los cimientos de la cocina, abrimos
camino a la investigación para que cada uno escoja», apunta Javier
González, profesor del Instituto de Educación Secundaria segoviano,
cocinero y coorganizador del certamen que apunta «un crecimiento notable
en los niveles de enseñanza, parejos al interés por la investigación
culinaria», dice.
Entre los trece participantes un título clásico: Cocido cervantino.Y
ganador. De tradicional sólo tuvo el nombre. Los alumnos de más lejos,
venidos desde Mallorca, sublimaron sus ingredientes para hacer del
cocido un plato escultura.
El Concurso puntúa el Gusto, lo que más (cero a veinte), la
presentación (cero a diez) y la destreza (cero a diez). Además, la
receta más original tiene premio añadido de 300 euros que fueron a
parar a los segovianos Pérez-Lobo Mancha y su ayudante Alvaro Martín.
Los tres premios destacados, de 600, 360 y 240 euros, los decidieron
cinco grandes nombres de la cocina que integraron un jurado que reconoció
haberlo tenido muy difícil.
El decano de los cocineros segovianos Tomás Urrialde, (defensor
del Judión de La Granja) , el madrileño Alberto Chicote, (Mejor Cocinero
de España 2004), la vallisoletana Fátima Pérez de Andrés, el burgalés
Florencio Antolín Calvo y Santiago García, como Jurado de Destreza,
fueron los encargados de resolver la excelencia entre lo mejor.
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