Desde la misma salida de Segovia se aparece el
telón de fondo del Guadarrama, cuya falda boscosa acoge el recinto
palaciego de La Granja. Este enclave, descubierto por los monjes
y apropiado por los reyes para el disfrute de sus cacerías, se ha
convertido en nuestros días en uno de los destinos turísticos más
exquisitos de la Comunidad.
Y eso no sólo por el aroma palaciego, sino precisamente como
resultado de la ajustada combinación de naturaleza, jardines, estancias
monumentales, museos y una villa histórica que se ha sabido dotar
del suficiente dinamismo para poner en valor el conjunto de todos
estos recursos.
La senda ecológica en torno al embalse del pontón Alto
permite observar la ondulación serrana. El tramo marcado por la
Confederación Hidrográfica del Duero tiene un firme excelente y
frecuentes bolardos de referencia.
En El Robledo, al otro lado de la carretera, lo mejor
es imbuirse en la magia del bosque hasta alcanzar la cola del embalse
y el puente repuesto de la cañada soriana. Si se opta por volver
recorriendo la costa derecha, la senda espontánea no tiene pérdida.
Al cruzar la carretera de regreso en dirección a la presa
se entra en un bosque que se abre para admirar la sorpresa de Villa
Cecilia, el edificio que imantó nuestro paseo por la otra orilla.
La curvatura del muro que cierra el embalse acoge el estruendo de
un par de cascadas que saltan por los rebosaderos. La zona recreativa
es discreta, limpia y está bien equipada.
NOSTALGIA DE VERSALLES.
La vecindad de La Granja aconseja destinar un rato después
del paseo para visitar el Real Sitio del Museo del Vidrio y la Botica
del Rey, instalada en la ermita de San Ildefonso.
Y por supuesto, para disfrutar los atractivos de un enclave
singular. Felipe V, como nieto del Rey Sol de Francia, había entretenido
su infancia jugando en los jardines de Versalles y el palacio de
El Escorial le parecía sombrío y monástico.
Mediada la treintena de su regia existencia, el monarca Felipe
V dedicaba la mayor parte de su tiempo libre a la distracción de
las cacerías por estos bosques de Valsaín, que los romanos llamaron
Valle de las Sabinas, donde quedaban los restos de un pabellón de
caza quemado «definitivamente y de malicia» en tiempos del desdichado
monarca Carlos II.
Tenía en el coco la idea de abdicar en su hijo Luis
I y retirarse con la reina a un lugar hermoso alejado de los trajines
de gobierno. Una vez que descubrió la granja que los jerónimos tenían
en una zona entre ríos poblada de fresnos y robledales, quedó prendado
del sitio y se quedó con él.
Antes había sido un coto de la familia de los Austrias. Ahora,
las avenidas vegetales, los jardines con las fuentes mitológicas,
la ascensión al bosque del Mar con su refugio de góndolas y la piscifactoría
del triste Francisco de Asís, incluso el encuentro con la púdica
Diana que defiende su desnudez con una jauría del descaro de un
flautista mirón, se convierten en reductos del asombro. Y son el
mejor complemento al paseo por la vera del embalse.
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| GUIA |
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COMO LLEGAR
La Granja de San Ildefonso está a 11 km. de Segovia junto
a la CL-601, que comunica a la capital del Eresma con Madrid
por el puerto de Navacerrada. El acceso a la presa del embalse
está indicado. |
reales, requiere
dos horas. Y la tercera, con paradas,
cuatro.
TIPO DE CAMINO
La primera opción se limita a la senda
ecológica marcada. La segunda por
el paraje del Robledo hasta alcanzar
el puente de la Cañada Real Soriana.
Otra bordea la costa del embalse.
COMER
La Terraza (921 470 311), Roma (921
470 752), Casa de los Canónigos (921
471 169) y Casa Zaca (921 470 087).
En el camino hacia Riofrío, Granja Escuela
(921 471 861).
TURISMO RURAL
En La Pradera de Navalhorno, Siete
Picos (921 470 548). En Valsaín, La Chata
(921 472 109).
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PUNTO DE PARTIDA
Al pie de la presa el embalse parte
la senda ecológica que recorre su
margen izquierda hasta la carretera
de La Granja. Se trata de un observatorio
privilegiado del perfil de la
sierra que acoge el recinto del palacio
y los jardines de La Granja. La ruta
puede organizarse en tres tramos.
DURACION
La primera opción se recorre en una hora de ida y vuelta. La
segunda, que nos asoma a las pesqueras |
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