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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| TORRELOBATON (VALLADOLID) |
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| Un castillo en perfecto estado
de visita preside el caserío de este pueblo que fue el último
albergue de los comuneros antes de su derrota en la batalla de Villalar.
Pero no es el único atractivo de esta escondida encrucijada
de cañadas y caminos |
| El último bastión
comunero |
| ERNESTO ESCAPA |
| Precisamente el pueblo que torrea
la primera mitad de su nombre ha mostrado una reiterada fragilidad
en las torres de sus templos. Por ahí empezó la ruina inclemente de
la iglesia de San Pedro, cuyas entrañas renacentistas llevan décadas
entregadas a la voracidad de la intemperie. El primer derrumbe ocurrió
una tarde de tormenta ... |
...del lejano verano
de 1933. Un rayo vespertino acabó con aquella espadaña asomada a la
arboleda del Hornija.
A partir de ahí las desgracias se sucedieron. La caída de la
torre arrastró una parte de la techumbre y los cultos en San Pedro
tuvieron que suspenderse subiendo a sus parroquianos a Santa María.
Cuarenta años más tarde se venció la torre adosada a Santa
María, sustituida por un pegote anoréxico de ladrillo enfoscado. Menos
mal que el castillo se mantiene erguido, merced a la guardia heráldica
de los lobos encadenados a su puerta.
De siempre fue un problema en esta encrucijada de los Torozos
transitada por los rebaños de la trashumancia el almacenaje de los
cereales que molturaban los molinos del Hornija. Así que ya en el
dieciocho se liberó del culto la iglesia mudéjar de Santiago para
destinarla a pósito.
Luego, a mediados de los cuarenta del pasado siglo, el monopolio
triguero estatal acomodó en la desmochada iglesia de San Pedro un
nuevo granero. Nada extraordinario en aquel tiempo menesteroso de
estrecheces y remedios extravagantes.
Espectacular estampa del castillo de Torrelobatón,
perfectamente conservado. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
Pero entonces Torrelobatón tuvo la mala fortuna de que
el ministro de Agricultura fuera propietario del monte del pueblo
y estuviera dispuesto a hacer méritos entregando el presente más codiciado
a las generalas de El Pardo. Ya se sabe: Carmen Polo y doña Ramona.
Ambas de Noreña, en Asturias, y casadas con Franco y Alonso Vega,
dos militares ferrolanos. Y listas para los negocios suculentos.
Ramona sacó buen provecho de la dilatada estancia de su marido
al frente del ministerio de Gobernación. Su familia había implantado
la novedad de la primera fabada enlatada y ella dividió su nombre
para bautizar dos marcas lácteas –Ram y Ona- que surtían en exclusiva
a todos los cuarteles del Ejército, la Policía y la Guardia Civil.
Eso era tener visión de la jugada.
Lo triste es que todavía hoy la plaza de Torrelobatón homenajea
en sus placas a Rafael Cavestany, el promotor del expolio.
Cavestany, en sus tiempos de ministro, mecanizó como nadie
su finca de San |
| Guia |
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COMO
LLEGAR
Se encuentra en los Torozos, en el cruce de la VA-519. Desde
la autovía se accede en Vega de Valdetronco y Mota del Marqués.
DONDE COMER
En Urueña, Villa de Urueña (983 717 063) y Los Lagares (983
717 033). En Vega de Valdetronco, La Torre (983 788 047). En
Tordesillas, Parador (983 770 051), Doña Carmen (983 770 112),
El Montico (983 795 000), Los Toreros (983 771 900), El Torreón
(983 770 123).
TURISMO RURAL
En San Cebrián de Mazote, Los Ángeles (983 207 538). En Urueña,
Villalbín (616 118 643) y Villa de Urueña (983 717 063). |
Interior de San Pedro a la intemperie. |
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Lorenzo y se
dedicó una capilla funeraria en el monasterio de La Espina, donde
dejó preparado un sarcófago con cargo al presupuesto.
Cuando trajeron el féretro para la inhumación, la comitiva
se encontró con que el ataúd metálico no entraba en el agujero. Así
que tuvieron que abollarlo y reducir su dimensión a porrazos en medio
del silencio monástico. Cavestany quiso halagar a las generalas de
El Pardo, ambas naturales de Noreña, y para ello les ofreció el retablo
renaciente de San Pedro, un templo herido por el rayo y convertido
en pósito oficial. Así que voló a la parroquia asturiana de Santa
María de Noreña, adonde también llevaron otras galas artísticas arrancadas
de Tamariz de Campos. La mano de Cavestany era tan alargada como su
devoción por las generalas.
Para maquillar el despojo, Cavestany consiguió de Camilo Alonso
Vega (el marido de Ramona, conocido por su sutileza como Camulo) un
nuevo cuartel en Torrelobatón para la Guardia Civil, que se construyó
a la salida del pueblo. Dos pabellones de tan malas hechuras que apenas
estrenados ya estaban inservibles y los guardias tuvieron que distribuirse
por las casas del pueblo.
La revista de la asociación cultural concluye que el saldo
de la operación ha sido una iglesia destruida, un cuartel inservible
y el retablo perdido. Para colmo de la calamidad, las tejas de San
Pedro se trasladaron a Urueña para remendar la techumbre de la Anunciada.
Asomarse a su interior por los resquicios de la puerta repujada con
la barca de San Pedro es adentrarse en el escalofrío de la desolación.
EL RESCATE DEL CASTILLO.
Desde hace dos años el ayuntamiento ha recuperado la gestión
del castillo, cuyo perfil torreado preside los horizontes del pueblo,
mientras la fundación Villalar tiene el compromiso de musealizar su
interior, muy alterado por el uso como silo. Externamente su imagen
es intachable.
Aquí se rodaron en la primavera de 1961 escenas de la película
El Cid protagonizada por Sofía Loren y Charlton Heston, en cuyas mesnadas
los torreños reconocen como extras a sus paisanos. Entre la eminencia
del castillo y el Arco de la Villa se eleva descarada la torre nueva
de ladrillo enfoscado, que resulta un adefesio para el templo de Santa
María. Su interior de tres naves acogió algún retablo de Santiago
y los secundarios de San Pedro, además de su propio repertorio. Tal
tesoro escultórico se completa con un órgano barroco y magnífica rejería.
El pórtico es obra tardía del dieciocho.
El Arco de la antigua muralla devuelve nuestros pasos al recinto
de la plaza, un espacio a tramos entrañable o desbaratado. Una parte
de los soportales tiene pies de hierro, otra columnas de piedra con
capiteles de bolas. El consistorio es uno de los más notables de la
provincia. Tiene trazas herrerianas tardías y doble arcada con un
torreón junto al arco rematado por la esfera del reloj.
La arcada inferior del consistorio se hizo para estar abierta
y su cerramiento a mitad del diecinueve desfiguró su equilibrio de
huecos y volúmenes.
El paseo por las calles que parten de la plaza ofrece la sorpresa
de algunas casas nobles y el malestar por la proliferación de pintadas
chirriantes de los jovencitos. Abajo, junto al puente del Hornija,
se encuentra el enclave forestal que sombrea las instalaciones deportivas
en torno a la preciosa ermita del Cristo de las Angustias. Aguas arriba
asoma el imponente molino neoclásico bien rehabilitado por una doctora
de Valladolid.
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