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| ALIMENTACION |
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| HORTALIZAS |
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| La empresa Huercasa, de Sanchonuño,
a la cabeza en la elaboración de hortalizas de
quinta gama informatiza la totalidad del proceso productivo
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Hortalizas
seguras como en casa
TERESA SANZ |
Llevan veinticinco
años trabajando con los productos que crecen en las huertas del Carracillo,
la zona hortofrutícola por excelencia de la provincia de Segovia.
Las endibias son su emblema, como la remolacha roja de mesa y el maíz dulce. La zanahoria, la
patata, y el guisante son
otros de sus productos...
....estrella. Cada año, los productos
de Huercasa, que significa «La huerta de casa», llegan a 80 millones
de consumidores. 16 millones de envases comercializa anualmente la
factoría de marcado carácter familiar.
Huercasa supo ver hace años que no sólo bastaba con tener buena
materia prima, sino que el «secreto comercial » estaba en venderla
debidamente etiquetada, preservando la garantía de calidad desde el
campo hasta la mesa; se trate de zanahoria rallada, maíz en grano
o mazorcas, puerro troceado o remolacha entera o en rodajas.
De ahí su insistencia en la innovación tecnológica, que mantiene
la seguridad alimentaria en los llamados productos de quinta gama,
listos para consumir. |
Félix
Moracho imparte clases sobre los principios de la empresa Huercasa,
en Segovia. / FOTOS: FERNANDO PEÑALOSA |
MAS
DE DIEZ MILLONES.
Equipos de visión artificial para selección de pequeño tamaño
para congelado; tratamientos térmicos especiales para plásticos que
guardan la 5ª Gama; una innovadora mejora tecnológica para endibias
en colaboración con el CARTIF o exhaustivos controles de calidad,
en fábrica y externos, han hecho crecer la factoría que comenzó como
pequeña empresa familiar y factura en la actualidad más de diez millones
de euros anuales, de los que entre un 25 y un 30% se facturan en el
mercado internacional europeo.
Huercasa da trabajo a un centenar de personas y procesa la
producción de decenas de agricultores, cuyas prácticas se encuadran
en la llamada agricultura integrada. Alrededor de mil hectáreas de
cultivos concertados surten a la factoría |
dedicada al cultivo
de hortícolas y la elaboración de hortalizas de quinta gama.
«Nos preocupa la seguridad alimentaria », señala su director
general, Félix Moracho, que hace unos días guiaba las visitas por
la fábrica, dentro de las Jornadas de Puertas Abiertas, organizadas
por la Federación Española de Industrias de Alimentación y el Ministerio
de Agricultura. «Se conocen nuestros productos, presentes en la práctica
totalidad de establecimientos comerciales, pero no es fácil imaginar
cómo trabajamos», apuntaba Moracho.
Realmente, no es fácil imaginar cómo crecen las endibias
en una gigantesca Sala de Cultivo forzado a la que llega brotada la
raíz y de la que saldrá, en unas tres semanas, el fruto, con el tamaño,
color y crujiente deseado. Las endibias que conocemos colocadas en
bandejas, con un peso aproximado de unos 450 gramos y entre 5 y 10
unidades, crecen en torres de metal, con varias alturas, con la tierra
justa para humedecer su raíz y controlando exhaustivamente humedad,
temperatura y luz, muy tenue para evitar al fruto un color verde subido.
Este cultivo hidropónico, del que Huercasa es el mayor especialista
español, se planta en mayo y se recogen las raíces brotadas en noviembre.
130 hectáreas se dedican a la endibia, que supone una campaña más
de la factoría segoviana que dedica siete meses a diferentes campañas
y cuatro a organización y mejora de equipos.
En mayo será la campaña del guisante (del que la fábrica puede
trabajar 1.000 kilos/hora, similar cantidad a la que procesan las
máquinas del maíz, del que se recogen 3.500 toneladas.
Huercasa aprovechó las Jornadas de Puertas Abiertas para
dar a conocer los procesos tecnológicos que les permiten seguir insistiendo
en lo que su director reconoce como la «principal obsesión empresarial»:
«ofrecer calidad a buen precio».
PROYECTOS E INNOVACION.
La construcción de una cámara de congelado con capacidad
para 22.000 m3 y una potencia enfriadora de 23 grados bajo cero, una
planta de envasado de maíz dulce y remolacha de mesa, así como la
informatización de toda la actividad productiva en fábrica (en colaboración
con el CARTIF) son algunos de los últimos proyectos ya en marcha.
«Desde el campo a la mesa nos preocupa el control de todos
los implicados en el proceso desde productores a procesadores, transportistas
y almacenistas», señala Moracho, que apunta un significativo crecimiento
en el mercado exterior. Con los productos de quinta gama, el preludio
de los platos preparados, Huercasa está presente en Francia, Italia,
Gran Bretaña y Alemania, vendiendo en estos países más que en el mercado
nacional. Pionera en la implantación de sistemas de control y certificación,
recientemente ha obtenido el certificado de calidad más exigente en
el sector alimentario europeo, el EFSIS-BRC (British Retailer Consortium),
y se encuentra en la última fase para obtener el certificado ISO 9000.
Huercasa forma parte como cofundador de la Asociación denominada
«5 al día», que defiende una alimentación equilibrada, que incluye
cinco piezas de hortalizas o frutas al día. Desde hace tres años la
empresa hortofrutícola forma parte del Consejo Regulador de Agricultura
Ecológica de Castilla y León.
Hace un decenio que los socios fundadores de Huercasa apostaron
por la denominada Agricultura integrada. Los comienzos no fueron nada
fáciles. El desconocimiento en la forma de cultivar los productos,
los costes de la producción y la incertidumbre ante una producción
nada extendida, señalaron a los cultivadores de Huercasa como la avanzadilla
en la provincia de Segovia de una agricultura que hoy está más consolidada.
La agricultura integrada tiene como objetivo principal obtener
productos de la huerta con un máximo de control sanitario, con un
coste razonable para el agricultor y un mínimo impacto medioambiental.
“La aplicación de estos conceptos que ahora parecen más extendidos,
hace 6 u 8 años, no era nada sencilla”, recuerda Félix Moracho, director
general de Huercasa.
Primero crearon Cultura de la Huerta y desde la asociación
formaron a diversos agricultores en las prácticas recomendadas.
«Aquel movimiento fue realmente innovador. En los años noventa
era algo reciente en España y suponía una apuesta decidida por unas
formas de producción que engloban principios de calidad, de garantía
sanitaria y de respeto al medio ambiente », señala Moracho. Más tarde
fundaron la cooperativa Campo Segoviano, especializada en la producción
hortícola.
Instalados en un tipo de producción que ha ido lentamente ganando
terreno, Campo Segoviano reúne a alrededor de sesenta agricultores
que continúan apostando por una producción «obsesionada siempre por
los criterios de calidad y seguridad alimenticia». |
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