Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 CANDELARIO (SALAMANCA)  
 Uno de nuestros pueblos de postal ofrece una sinfonía de fuentes y agua que no siempre es posible escuchar. Pero la trama de Candelario esconde encrucijadas y pasadizos que conducen a rincones habitados por la elocuencia del silencio
 El murmullo del agua
ERNESTO ESCAPA
 A pesar de su disposición inclinada, que no deja ver al otro lado de la pendiente, Candelario tiene dos entradas, a cada cual más guapa. Si el viajero viene desde El Barco de Ávila, por Navacarros, pasa el río por un puente tendido entre dos molinos y enseguida encuentra una pila de lavar que aprovecha el agua de la regadera.
    Las regaderas de Candelario son conducciones de agua corriente que bajan encauzadas por la calle.
  Tuvieron una función higiénica, que se ha convertido en ornamental. Seguramente ningún otro pueblo en el entorno cuenta con una cifra parecida de caños y fuentes. Todas con su nombre y con buena apariencia de mantenimiento. Candelario es Conjunto Histórico y hace gala de buen trato a su peculiar arquitectura tradicional. Calles pindias recorridas por regueros y con las puertas de entrada a las casas protegidas por la batipuerta.

Vista de Candelario, en Salamanca. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
    La explicación actual de la batipuerta, que es un medio portón en general de diseño elegante, es que servía y sigue valiendo para evitar el azote frecuente del agua y los temporales de nieve.
   Es verdad, pero a mayor abundamiento. La razón primera de este artilugio era la misión de bloquear la entrada cuando era necesario mantener abierta la puerta para curar el embutido al relente.
   Y, por supuesto, evitar la visita a la chacina de los animales sueltos. Una versión leída hace tiempo señalaba su condición de barrera para los cerdos ibéricos que vivaqueaban a su aire por el pueblo, pero esto a mí me suena a invención de etnógrafo calenturiento.
  ARQUITECTURA SINGULAR.

   Las calles alinean en pendiente casas muy singulares de tres plantas, que responden al monocultivo de la chacinería, que durante siglos ocupó a la gente de Candelario.
   Como son calles estrechas, quien las pasea fuera de los días de barullo tiene la sensación de estar viajando en el tiempo. Entonces se percibe la sinfonía del agua que corre por las regaderas o mana de sus fuentes.
  La tradición de los embutidos de Candelario es muy anterior a la de otras localidades que ahora muestran mayor pujanza. De hecho, un famoso cartón de Bayeu, que está en el Museo del Prado, en la capital madrileña, retrata al Choricero de Candelario, un personaje apellidado Rico que introdujo su mercancía en la dieta de la Casa Real.
  Guia  
COMO LLEGAR
El acceso a Candelario se realiza desde Béjar, en la N-630 o Vía de la Plata, y El Barco de Ávila, en la N-110.
DONDE COMER
En Candelario, Restaurante El Hornillo (923 413 177), Mesón La Romana (923 413 272) y Mesón Casa Tolo (923 413 110).
TURISMO RURAL
Po. Casa de la Sal (923413 051), Po. de Candelario (923 413 204), Puerta del Sol (923 413 211), María Luisa (923 413 149), La Casilla de Corrales (923 401 850), La Casa de la Panadería (923 402 998), La Batipuerta de C. (653176 955), Zagala (620 131 696) y Nieves (923 401 612).

Rincón.

  La planta baja de las casas alberga la cocina y era el lugar en que se realizaban las faenas de la matanza. La primera planta se repartía en dormitorios y algún salón, mientras el altillo, abierto a los aires serranos, se reservaba para colgar el embutido y los jamones.
  El encanto del pueblo se percibe yendo y viniendo por sus rincones, reposando en las plazuelas para ganar perspectiva y buscando el arrullo del agua que recorre la calle. Desde la plaza del Solano se percibe la riqueza forestal del entorno de la localidad de Candelario.
  Al fondo, el perfil arbolado del Castañar, que desciende hasta la fronda del Parque. La calle de la Regadera nos entrega, después de un recorrido longitudinal que asoma a la plaza Vieja (todavía rotulada con «b») desde la fuente de Perales, al remanso urbano del Humilladero, que suele ser el acceso más común.
   El Parque ha perdido buena parte de su extensión, rapiñada para ir ubicando a sus expensas el polideportivo, variados servicios municipales, un aparcamiento y cualquier disparate.
   El Parque acoge en su interior un albergue del Ayuntamiento de Salamanca, conocido como la Colonia. Lo construyó don José Jáuregui en 1919 y en el paseo hay una fuente adornada con un grupo escultórico de Juan Cristóbal. Este artista es el autor, por citar un ejemplo conocido, del monumento al Cid de Burgos.
   Pues bien, esta escultura de Candelario, realizada en 1932, presenta graves mutilaciones que demandan una urgente reparación. A pesar de las menguas, el parque sigue siendo un recinto singular, expresivo de la bonhomía de una generación de filántropos, que sembró nuestra geografía de fundaciones y colonias escolares.
   El paseo de vuelta desde el parque hasta la plaza del Humilladero ofrece la mejor estampa de Candelario con sus casas escalonadas en la colina. Pero ese paseo ha perdido su escolta de árboles gigantescos que tanto encanto le daba.
   Desde el Humilladero se ve la torre de la iglesia emergiendo sobre la estatura del caserío. Desde aquí la calle Mayor nos acerca hasta el Ayuntamiento, que asoma a la derecha presidiendo el barrio del Arrabal.
   RAMPAS Y PELDAÑOS.

   Es un edificio de comienzos del pasado siglo con un porte magnífico. Para salvar la pendiente de la ladera, el edificio se asienta sobre el muro de mampostería de la fuente de la Romana.
  Desde aquí se entremezclan rampas y peldaños para alcanzar el teso de la iglesia a través de la cuesta que lleva el nombre de la fuente.
  La iglesia muestra un aspecto robusto y no demasiado airoso. La capilla Mayor se cubre con un artesonado al que le han sacado los colores en una reciente restauración. También la nave central y una de las capillas tienen cubierta de madera policromada, aunque con los tonos más apagados.
  Detrás de la iglesia estuvo la judería de la villa, que la tradición llama sin bochorno barrio de los Perros. Los vericuetos que a través de los cantones transversales se ofrecen al viajero permiten recrearse en encuadres insospechados.
  Conviene pasarse por el número 31 de la calle Enrique Fraile, donde las hermanas Vallejera Martín tienen abierto un Museo Etnológico solidario, cuyos beneficios se destinan a Manos Unidas.


La plaza de los mercaderes Median del Campo (Valladolid) La fiesta del chivo Valporquero (León)
La villa de oriente Ágreda (Soria) La muda del bosque Foncastín (Valladolid)
El castillo de la promesa Almenar (Soria) La cueva de Peñacorada Cistierna (León)
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