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| El restaurante zamorano El Empalme protagoniza una semana de cocina micológica en el hotel Ritz de Madrid en la que
Gloria Lucía y Elías Martín demuestran por qué su local se ha convertido en un templo para los amantes de las setas |
El duende
micológico de Zamora conquista Madrid
FERNANDO LAZARO |
El restaurante zamorano
El Empalme, ubicado en la localidad zamorana de Rionegro del Puente,
se ‘coló’ la semana pasada por la puerta grande en uno de los hoteles
más lujosos de España, el Ritz madrileño, y protagonizó unas deliciosas
jornadas en las que las setas han sido las
protagonistas.
El resultado ha sido, tal y
como se preveía, un rotundo éxito. No en vano, este restaurante figura
en la agenda de los gastrónomos más refinados de toda España por su
entrega a la cocina micológica.
El de El Empalme es uno de los casos de la restauración de
la Comunidad por los que merece la pena quitarse el sombrero. Ubicado
en un modesto local situado junto a la autovía Rías Baixas, su sugerente
nombre se debe a la ubicación del restaurante, justo en el punto donde
se unen las carreteras Madrid- Orense y Zamora-Orense (junto a la
salida 49 si se va por la A 52 en dirección a Galicia) y, a pesar
de su ubicación, conviene reservar ya que es complicado encontrar
mesa. |
Los
dos protagonistas, a las puertas del famoso hotel madrileño. |
TEMPLO
MICOLOGICO.
El motivo: este restaurante es un templo micológico y como tal
el hotel Ritz invitó a sus responsables, Gloria Lucía al frente de
la cocina y Elías Martín en la sala, a tomar el mando de su cocina
durante toda una semana (desde el pasado día 9 hasta el 14) para ofrecer
un menú a base de setas zamoranas de primavera.
Y es que Rionegro se encuentra en una zona privilegiada para
la recolección, junto a la zamorana comarca de Aliste, donde buena
parte de su producción se va fuera de nuestras fronteras. Aquí no
hace falta recurrir a las trompetas de Francia o a los boletus de
Bosnia porque la tierra es lo suficientemente generosa. |
Los menús micológicos que preparó Gloria Lucía incluían, por un lado,
Boletus Edulis al foie; ensalada crujiente de Boletus Pinícola; conejo
braseado con senderuelas y chantarelas; taco de bacalao confitado
con piñones; solomillo de ternera con dos salas y postre sorpresa.
Por la noche, con menor número de platos, la comanda incluía: sopa
castellana de Boletus Pinícolas y senderuelas; ensalada de jamón de
pato y setas; revuelto de perrechicos; arroz meloso de setas y, como
no, postre sorpresa.
En ambos postres, Gloria Lucía trabajó con productos de su
tierra y asombró a los comensales con propuestas como un helado de
guanaba con crema de chantarelas; o un helado de tomate de árbol con
crema de boletus; u otro como una espuma con cava sobre un fondo de
boletus con vino de Toro.
El éxito de la experiencia fue rotunda, con comensales
como Gabriel Gabriel García Márquez, quienes se deleitaron con las
exquisiteces de la cocina de esta restauradora y de los productos
de Zamora, ya que hasta el Hotel Ritz llegaron las setas de la Sierra
de la Culebra, solomillos de ternera alistanos y sayagueses y hasta
el pan de Mombuey.
ILUSTRES COMENSALES.
La experiencia, en la que estuvieron arropados Jorge González,
jefe de cocina del Ritz, y el cocinero zamorano Mario Oliveira, les
ha abierto las puertas de nuevas ‘aventuras’ culinarias y han sido
invitados a representar a la cocina española en Rusia, aunque compromisos
de trabajo previos han impedido que puedan asistir.
Gloria Lucía llevó hasta Madrid su sólido conocimiento de las
setas que desarrolla con destreza en su restaurante zamorano, en el
que las más suculentas variedades están presentes desde los aperitivos
hasta el postre, realzando la complejidad de su sabor y su textura
hasta llegar a cotas sublimes.
Las jornadas, que se han desarrollado bajo el sugerente nombre
de «El duende micológico», han resultado un éxito de público y calidad,
con una asistencia que ha llenado los comedores del hotel madrileño
de una clientela selecta que, atraídos por la fama que este restaurante
zamorano tiene entre los micólogos, han consumido nada menos que 500
kilos de boletus, más de 100 de cantharelus... además de otros 100
de habones, de solomillo...
Todo un lujo que ha reivindicado la cocina de Zamora,
esa que ha sabido utilizar los productos que ofrece la zona para elevarlos
a los altares de la gastronomía más selecta. Todo ello con un tratamiento
de la materia prima que no altera su sabor. Todo un lujo cinco estrellas. |
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