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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| SAN LEONARDO DE YAGÜE (SORIA) |
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| En esta villa confluyen los caminos
de Burgos a Soria y del Río Lobos a Urbión. Por eso
sus mayores atractivos pertenecen al legado de los siglos y se distribuyen
por un entorno donde conviven bosques centenarios, cantiles aguileños
y fuentes |
| Puerta de pinares |
| ERNESTO ESCAPA |
| Seguramente a causa de su prosperidad,
sostenida incluso en el siglo de la desbandada como contrapunto al
generalizado declive soriano, San Leonardo ha perdido buena parte
de su atractivo tradicional, al menos en lo que se refiere a la arquitectura.
Claro que no todo han sido destrozos. Una colonia de ... |
... hotelitos pinariegos muy decorosos,
construida a mediados de los cincuenta, ha compensado en parte ese
peaje. Se hizo tomando como referencia los estudios veinte años anteriores
de los arquitectos Antón Pacheco y Herrero Ayllón, a los que una publicación
especializada y reciente de la Junta convierte en un solo señor. La
casa pinariega es un edificio de dos plantas: la baja, de mampostería,
mientras la alta suele ser entramada, con corredor de madera y alero
voladizo.
Lo más llamativo del conjunto es la chimenea, que forra con
tejas partidas en hiladas horizontales un esqueleto de madera embadurnado
con barro.
Cine y teatro La Esquina de los Sueños,
en San Leonardo de Yagüe (Soria). / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
LA FORJA DE LOS FERRONES
El viajero que se acerca a San Leonardo normalmente va
de paso y si acaso se detiene lo hace con el recelo que todavía suscita
su bélico apellido entre la gente pacífica.
Desde antiguo fue San Leonardo lugar de tránsito entre Burgos
y Soria, entre El Burgo de Osma y los pinares de ambas provincias.
De aquel tráfico de siglos queda la memoria del laboreo preindustrial
del hierro en las forjas alimentadas con carbón de brezo y roble.
Uno de los vestigios materiales de aquella presencia son las
dos casas llamadas de los ferrones, que se conservan en la calle de
la Fuente y que responden a una tipología vasca. Balcones corridos
de madera rasgan las fachadas.
Estas incursiones de los industriosos del norte no se
limitaron al trabajo de la forja decimonónica, sino que se multiplicaron
en los comienzos del pasado siglo usando el ferrocarril como lanzadera.
Ahora el objeto de la codicia de aquellos audaces eran los
bosques con ejemplares enhiestos de pinos rojos y derechos como varales.
Nos queda el testimonio del joven ingeniero Celaya rimando su mala
conciencia de comerciante con estos pinos de miel y cera.
El ferrocarril serrano está abandonado, como tantas
otras líneas interiores. Pero San Leonardo sigue siendo la |
| Guia |
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COMO
LLEGAR
La localidad de San Leonardo de Yagüe se encuentra en la carretera
N-234, que comunica la provincia de Soria con la de Burgos atravesando
la Sierra de la Demanda. También se puede acceder desde El Burgo
de Osma por la carretera de Ucero que conduce al Cañón del río
Lobos.
DONDE COMER
La Reserva de San Leonardo (975 376 912), El Portalón (975 376
427), Don Rodrigo (975 376 609), Pilar (975 376 380), Fuentegitanas
(975 376 202), El Chispo (975 376 059) y Torres (975 376 254).
TURISMO RURAL
Casa Molinero (975 376 331), Reyes Católicos (975 376 517). |
Vestigios del despojo. |
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Pero San
Leonardo sigue siendo la pasarela que enlaza el espacio natural del
Cañón del río Lobos con los pinares altos de Urbión.
Aunque el descuido ha ido malogrando travesías de ensueño,
como la carreterita forestal que unía Navaleno con Duruelo por Amogable,
cuyo uso desaconsejan severamente los lugareños, desplazando al intrépido
hasta Abejar, para asomar al Urbión por Molinos de Duero.
En lo que no ha perdido protagonismo San Leonardo es en la
visita al Cañón del Río Lobos, aunque habitualmente la gente se limite
a entrar por Ucero, asomar a la cuevona y vuelta a El Burgo de Osma.
De esta manera se pierden el paso por el puente de los Siete
Ojos, que permite asomarse al desfiladero del Hoyo de los Lobos y
alcanzar las hoces de Hontoria.
El puente da paso a la carretera que comunica San Leonardo
con Santa María de las Hoyas y ofrece en su entorno un espacio recreativo
de singular belleza.
Por otra parte, desde Ucero, en la boca del cañón, la carretera
que sube en dirección a San Leonardo nos regala el mirador de la Galiana,
bien señalizado al coronar el puertecillo del mismo nombre.
Este oteadero permite una visión panorámica del espacio
natural, que por sí misma merece la pena, y es punto de partida para
una marcha arriscada que concluye al pie de la cuevona, junto a la
ermita de San Bartolomé.
Aunque discurre por sendas holladas, su recorrido entraña algún
peligro y mejor no desafiar precipicios. La contemplación del curso
arbolado del cañón desde el mirador ya es emoción suficiente.
BALUARTE DE SAN LEONARDO
Tanto merodeo por los alrededores no significa que San Leonardo
carezca de atractivos. A pesar de las melladuras del tiempo, su casco
antiguo se recoge en la pendiente del castillo y en el vecino Arganza
una iglesia románica porticada nos remite a los siglos de dependencia
del monasterio burgalés de San Pedro de Arlanza.
Pero la historia de San Leonardo cambió a mediados del dieciséis,
cuando el artillero Juan Manrique de Lara compró la villa a los monjes.
Enseguida Felipe II le dio permiso para construir un castillo
que no respondía a ninguna necesidad estratégica, sino al alarde de
quien había empezado su carrera militar con doce años luchando con
los realistas en la campa de Villalar. Manrique era diseñador de cañones
y fortificaciones y a la muerte de su mujer quiso dejar en este pueblo
buen testimonio de sus conocimientos.
El castillo de San Leonardo de Yagüe se hizo entre los años
1567 y 1570. Era un palacio clasicista embutido dentro de un baluarte.
A la experiencia de Manrique de Lara como tracista militar se añadió
el saber de Juan Bautista de Toledo, autor del Palacio Real de Valladolid
y primer arquitecto de El Escorial.
Podría incluso aventurarse que se trata de diseños distintos,
de manera que el palacio se embute dentro del cascarón fortificado.
Todo aquel alarde renacentista es hoy ruina inmisericorde.
La iglesia tiene un punto escurialense y en su interior se
danza por San Blas el baile del paloteo que tanto impactó a Lorca
en su visita con La Barraca.
En San Leonardo confluyen los ríos Navleno y del Ojuelo, que
otros llaman de los Campos, y en su aproximación al pueblo menudean
los merenderos con fuente y arbolado. Casi todas con su nombre tradicional,
aunque no falta la bautizada doña Mari, en homenaje a la viuda de
Yagüe.
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