 |
| INDICACIONES
DE CALIDAD |
|
| EMBUTIDOS |
|
| La empresa La Venta Tabanera estrena nuevos productos en barqueta que completan la oferta de charcutería con
más de treinta referencias e investiga constantemente para adaptarse a un mercado cambiante y exigente |
Cerdo 100%
en los tiempos que corren
TERESA SANZ |
| El lunes fue día
de matanza en La Venta Tabanera. Sus instalaciones recibieron los
habituales 120 cerdos grasos semanales, provenientes del matadero
de Cantimpalos. A la fábrica de embutidos llegan los animales dispuestos
a ser destazados. Cada semana cerca de trescientos jamones
empiezan a salarse en ... |
... sus tres secaderos
de jamón. Y como dice el refrán, El cochino no tiene desperdicio.
Jamones, chorizos, torreznos, lomos, lomitos, cabeceros y
panceta, en tamaños y envasados muy diferentes, proporcionan a la
marca La Venta Tabanera hasta treinta y cinco artículos distintos.
Al natural, al vacío, en aceite, en tarros de cristal o en
nuevas barquetas, La Venta Tabanera sigue creciendo a un ritmo dominado
por la innovación.
Esta empresa de carácter familiar se impuso hace tiempo en
su plan de calidad una obligación que ha resultado ser una estrategia
rentable: «sacar todos los años al mercado, al menos un producto
nuevo que suponga un 5% de las ventas del año siguiente», explica
su gerente, José Manuel Castro.
En diciembre del año pasado fueron los lomitos blancos, un
producto curado, procedente de la bola del cabecero de cerdo. En
breves fechas, los chorizos, lomo y torreznos fritos encontrarán
nuevos envases.
La estrategia de la empresa se adapta bien a los gustos cambiantes
de un mercado caprichoso y obliga a La Venta Tabanera a adaptarse
e investigar constante.
Así, los productos de la fábrica, sometidos a los sistemas
de gestión de calidad (ISO 9001-2000, APPCC y IGP Chorizo
|

Varias elaboraciones de platos de cocina
sefardí. / FOTO: FERNANDO PEÑALOSA |
de Cantimpalos)
varían de las sartas tradicionales del chorizo a envasados de trescientos
gramos o de cabeceros enteros a porciones, y jamones enteros, centros
y loncheados.
La Venta Tabanera, situada en un punto estratégico entre
la capital segoviana y Carbonero El Mayor, en la CL- 601, en el término
de Tabanera la Luenga, en apenas una década, ha consolidado su marca
como producto de calidad.
Sus embutidos están presentes en tiendas delicatessen y en
numerosos establecimientos a través de grandes superficies como El
Corte Inglés, Caprabo, Eroski, Carrefour o Superdiplo.
La empresa familiar no fabrica para marcas blancas salvo excepciones
raras encaminadas a gamas de productos gourmet, porque según explican
sus responsables, la apuesta comercial siempre ha estado basada en
calidad y marca.
«La producción está muy saturada. La marca es lo que mejor
defiende defiende el producto y crea un referente en el mercado»,
señala José Manuel Castro. Su apuesta ha funcionado.
La empresa familiar comenzó su andadura comercial en 1993.
De la pequeña empresa liderada por los cuatro hermanos Castro, con
tres empleados y una industria de cuatrocientos metros cuadrados,
han pasado en once años a una moderna factoría de más de dos mil metros
cuadrados, con dieciocho trabajadores y una facturación el último
año superior a los dos millones de euros.
El objetivo se centra este año en superar los tres millones
de euros de facturación. La investigación no cesa para sacar al mercado
nuevos productos de charcutería.
El último año la empresa invirtió en nuevas tecnologías que
posibiliten estos productos más de 180.000 euros para, entre cosas,
disponer de la maquinaría necesaria para elaborar los productos precocinados
en bandeja, que saldrán en pocas semanas al mercado.
EL CHORIZO, LA ESTRELLA
El chorizo sigue siendo su producto estrella y al que
debe La venta Tabanera su prestigio y su potencial comercial. En tarro
de cristal, en aceite, frito, curado, blanco, rojo, picante o dulce,
el chorizo da mucho de sí y ha sido el alimento fundamental que ha
difundido la propia marca. Los responsables de La Venta tabanera presumen
de la selección de cerdos. «Es el mejor aliado de la calidad», dicen.
Se trata de cerdos grasos, alimentados naturalmente, en casi
un 80% por cereales. Son cerdos castrados, de 130 Kilos en canal,
con una genética que proporciona canales infiltrados ricos en grasas,
de los que se obtienen carnes maduras y suaves, «idóneas para la elaboración
de lomos y chorizos», señalan.
«Con la utilización de este tipo de carne se consigue un sabor
natural, sin sabores extraños de difícil identificación, como sucede
en el caso de otros embutidos que cuentan con aditivos artificiales
y no utilizan este tipo de cerdos», afirman.
El chorizo usa para su picadillo tanto jamón como paleta, cabeceros
y pancetas. Todo ello se pica y condimenta en una proporción «secreta»
de pimentón de La Vera, sal y ajo.
Recién embutidos y colgados en sartas, pasarán al primer secadero
en el que se estabiliza su carne. 21 días de sarta para curarse a
cinco grados en el primer secadero dejarán paso a un segundo secadero
a más temperatura y menos humedad.
«La curación lenta, a temperaturas bajas es lo que posibilita
la fusión progresiva de las carnes que enriquecen el producto en sabor
y calidad», explica Maribel de Andrés, responsable de control de calidad.
El proceso tradicional de curado, que en el caso de los chorizos
no pasa de 25 días, en el caso de los culares, cabeceros y lomos no
baja nunca de los cincuenta días.
En el caso de los jamones, dieciocho meses de tratamiento garantizan
su secado de forma tradicional en cualquiera de los cinco rangos de
peso. |
|
|
|