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| INDICACIONES
DE CALIDAD |
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| AJO DE CASTILLA Y LEON |
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| Las propiedades de este típico
producto y muchas cosas más podrán verlas los que se
acerquen hasta la localidad leonesa de Santa Marina del Rey que celebra
su feria anual, declarada de Interés Turístico Provincial
desde 1987 |
| ‘Ristras’
de beneficios para el cuerpo |
Dicen que en la
cocina y dieta mediterránea el ajo es un ingrediente fundamental desde
hace miles de años. Sus virtudes ya eran conocidas por todos en la
antigüedad. Y ahora, en la actualidad, esas propiedades pueden
ser adquiridas en las múltiples ferias que se celebran en la Comunidad.
Todas ellas buscan un fin común: difundir ...
... la cultura del ajo en todo
el territorio nacional y fuera de él.
Para conseguirlo, la localidad leonesa de Santa Marina del
Rey celebra cada 18 de julio su particular Feria del Ajo. Se trata
de una antigua fiesta que en la actualidad goza de una renovada fama
por la exposición y venta de ajos.
A la feria acudían tratantes de ganados, vendedores de aperos
y de paños, tejedores, alfareros de Jiménez de Jamúz, de Zamora y
de Puente del Arzobispo, así como los campesinos del entorno con alguna
hortaliza y, por supuesto, con sus ajos.
No hace muchos años los verdaderos protagonistas han pasado
a ser los hortelanos de Villares de Orbigo y Fresno de la Vega. El
producto estrella se presenta bien ‘enristrado’ en puestos que por
lo general se ubican en la plaza del Paredón, junto a la iglesia.
Compradores y vendedores hacen sus transacciones con los productos
y después el visitante puede ver en el Ayuntamiento el famoso reloj
público, asistir a demostraciones artesanales y exposiciones o pasear
por el resto de puestos con otros productos.
Y cuando entra el hambre se puede degustar pulpo y escabeche
como manda una de las tradiciones gastronómicas de la feria, siempre
acompañada de los bailes tradicionales y actuaciones.
La continuidad de este acontecimiento ha tenido su recompensa
con la declaración de Feria de Interés Provincial, en el año 1987,
y la constitución en 2002 de la Asociación de Productores Agroalimentarios
para la Comercialización de Ajos Orbigo-Esla. |
UN PRODUCTO DE MODA
Al igual que Santa Marina del Rey celebra su particular
‘feria del ajo’, Zamora lo hace los últimos días del mes de junio;
Castrogeriz, en Burgos, la tercera semana de junio, y la localidad
vallisoletana de Portillo, el último fin de semana del mismo mes.
Cada año acuden más interesados a ellas, siempre con ganas de conocer
un poco más la cultura de este producto y a ser posible llevarse a
casa algún ejemplar.
Existen tres zonas productoras de ajo en Castilla y León.
La provincia de Segovia es la mayor de la Comunidad con la variedad
blanco de Vallelado, localidad ubicada al norte de Segovia.
Por otra parte, los ajos son uno de los productos alimentarios
que han dado fama al pueblo de Portillo, donde se cultivan y comercializan
en su variedad típica desde hace tiempo. Castrogeriz, en Burgos, es
otra de las productoras de este valioso alimento.
LOS BENEFICIOS
Por todos es sabido que el ajo tiene muchas propiedades
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Un visitante observa las ristras de
ajos./ FERNANDO OTERO |
benéficas
para la salud. Algunas de ellas, siempre importantes, defienden que
incrementa las defensas del organismo, mejorando la respuesta a virus
y bacterias. También es antiinflamatorio, anticoagulante, vasodilatador
y depurador.
En uso tópico, su jugo es un estupendo antiséptico. Por
esta razón, en la cocina cuando la carne de un ave o de un cordero
empieza a oler se frota con ajo al ser un magnífico bactericida.
Ayuda en la hipertensión protegiendo al mismo tiempo
el corazón y las arterias, dándoles mayor flexibilidad y manteniéndolas
libres de depósitos de colesterol.
No hay que olvidar que comer ajos incrementa el nivel
de insulina, reduciendo así los niveles de azúcar en la sangre. Algunos
estudios parecen demostrar que ayuda a incrementar el nivel de serotonina
en el cerebro, ayudando a combatir el estrés y la depresión, tan frecuentes
en estos tiempos.
Las virtudes medicinales del ajo sólo tienen efecto si
se consume crudo. Lo dice el refrán «ajo cocido, ajo perdido». |
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