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| INDICACIONES
DE CALIDAD |
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| LA FLOR DE CASTILLA |
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| Esta empresa abulense apuesta
por un proyecto que va más allá de una tienda en la
que se venden los productos Santa Teresa. Se trata de una sala acondicionada
para la degustación y un retorno a las tertulias gastronómicas |
| Mucho más
que una pastelería |
La empresa ‘La
Flor de Castilla’ fundada en 1860 como confitería artesana,
ha convertido a su primera tienda de Avila en un centro gastronómico
de gran calidad, 145 años después de su puesta en marcha
en el casco histórico de la capital abulense. A su puesta de
largo asistió el prestigioso restaurador
vasco Martín Berasategui...
...estrechamente vinculado con
la casa.
Este espacio creado a mediados del siglo XIX, llega al siglo
XXI plenamente renovado y convertido en un proyecto pionero en la
Comunidad y con clara vocación nacional, ya que su propietario, Julián
Gil pretende ubicar en Madrid la primera franquicia.
El centro gastronómico nace tras el buen resultado que ofreció
el proyecto piloto puesto en marcha en septiembre del año pasado en
este mismo espacio, situado en el número 4 de la Plaza José Tomé.
Se trata de la tienda en la que está el domicilio social de ‘Yemas
de Santa Teresa S.A’, el producto que dio origen a ‘La Flor de Castilla’.
Junto al proyecto gastronómico, Gil pretende recuperar las
tertulias que se desarrollaron en la primera de las tiendas a partir
1860. En aquellos tiempos se dieron cita allí las fuerzas vivas locales
como don Pepe Mayoral, ‘Los Caros’, ‘Los Sánchez Merino’, ‘Frasquito’
o ‘El Farias y su perro’.
Ahora se trata de recuperar aquel espíritu con tertulias entre
escritores y artistas abulenses en general, que tendrán la oportunidad
de exponer sus obras en este local, ya que las pareces de este establecimiento
harán las veces de sala de exposiciones. La primera de ellas se compone
de diferentes pinturas de los años 60 y 70, realizadas por el pintor
Lino Sánchez Mármol.
De esta manera, la cultura y la gastronomía se darán la mano
en jornadas temáticas, como la que se desarrollará el próximo mes
de septiembre sobre ‘La gastronomía en El Quijote’. |
FUSION
El impulso principal para la definitiva conversión de este
espacio en centro gastronómico lo constituyó la experiencia puesta
en marcha en septiembre del año pasado. Los resultados fueron «lo
suficientemente satisfactorios como para establecer en aquella tienda
un lugar gourmet para la venta y degustación de productos de muy alto
nivel gastronómico », según Julián Gil.
En este espacio comercial se han fusionado una oferta de los
mejores productos de la gastronomía local, regional y nacional con
un restaurante- catering de la más alta calidad. A todo ello se suma
una gran oferta de vinos, puros y copas, cuyos maridajes sorprenderán
a los paladares más exigentes.
Una de las innovaciones de esta apuesta es la creación de una
tarjeta de CLUB para los clientes habituales. Junto a las ventajas
económicas, la tarjeta Club Gastronómico ‘La Flor de Castilla’, ofrecerá,
en exclusiva, catas de nuevos productos y facilitará la asistencia
a los distintos actos culturales que se organicen.
MIRAR AL FUTURO |

Fachada de la nueva Flor de Castilla
en Avila. / LP |
Con este proyecto, la empresa no quiere renunciar a sus orígenes,
y pretenda mejorar sus productos más clásicos: las Yemas de Santa
Teresa, el membrillo, el huevo hilado y la mayonesa. Sin embargo,
los propietarios pretenden mirar al futuro de la mano de figuras de
la restauración como Martín Berasategui, para entender las gastronomía
en su sentido más amplio.
Este cocinero es el creador de las salsas mayonesas de Santa
Teresa Virgen Extra Sección Oro, a partir de aceite de oliva y productos
naturales, después de un «largo trabajo de investigación», de cuyo
resultado está «muy orgulloso», porque se trata de un producto «de
calidad» que tiene «meses de caducidad».
Berasategui dice sentirse «parte de Yemas de Santa Teresa»,
al haber elaborado este producto, comercializado por esta empresa.
El nuevo centro gastronómico de ‘La Flor de Castilla’ cuenta
con una superficie de 100 metros cuadrados, que abarcan la que fue
la primera de las tiendas abiertas por esta empresa, puesta en marcha
en 1860.
En 1990 Sylvia Girón y Julián Gil adquirieron su propiedad
a José María Martín Presa, que estuvo presente en la inauguración.
Ambos aportaron una nueva gerencia que, respetando los orígenes de
la empresa, mejoraron la yema de Santa Teresa, que hasta ese momento
era el único producto que comercializaba ‘La Flor de Castilla’.
A partir de entonces, la empresa ha crecido hasta tener una
previsión de ventas para este año de 5,2 millones de euros, lo que
supondrá un aumento del 15% respecto al año anterior. Las ventas locales
en los tres establecimientos de Avila supusieron en 2004 el 26% de
la facturación, con 1,2 millones de euros. Por su parte, las ventas
nacionales alcanzaron los 3,2 millones de euros, es decir, el 62%
de los ingresos brutos. El año pasado, las exportaciones alcanzaron
el 4,34%, lo que significa 200.000 euros.
El nuevo centro gastronómico cuenta con un comedor que dispone
de medio centenar de plazas para una sala que ha querido conservar
algunos elementos del pasado, junto a elementos del presente. Según
Julián Gil, el objetivo de esta iniciativa consiste en ofrecer al
cliente «productos de calidad, con una puntuación de nueve sobre diez
en los libros de gastronomía». Junto
a platos típicos de la tierra, como
el chuletón o las judías de El Barco
de Avila, este centro ofrecerá productos
de la gastronomía regional y
nacional y contará con un restaurante-restaurante-
cátering «de la más alta calidad
», explicó Julián Gil.
Además, en este mismo espacio
se podrá adquirir una selección de
los mejores productos de la gastronomía
española, según el criterio del
gastrónomo Rafael García Santos. |
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