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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| QUINTANILLA DE ONESIMO (VALLADOLID) |
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| En sus pagos maduran los caldos
más prestigiosos de la ribera. Menos conocido resulta que bajo
su caserío discurre soterrado desde hace más de un siglo
el Canal del Duero y que en los salones de su casa grande se urdió
el tren del trigo |
| La ribera de los audaces |
| ERNESTO ESCAPA |
| Quintanilla de Abajo ha sido
históricamente una de las villas principales del tramo vallisoletano
del Duero por facilitar con su puente el paso del río. De ahí que
a nadie extrañe que durante largo tiempo ostentara su apellido. Pero
también ha mostrado una desmedida afición a cambiar de nombre, de
manera que al apellido ... |
... fluvial se suman sucesivas desinencias
geográficas o patrióticas:
de Yuso, de Abajo y, desde julio
de 1941, de Onésimo, en homenaje
al líder falangista nacido en el pueblo
y muerto durante la guerra civil.
Puente renacentista sobre el río
Duero a su paso por el término municipal de Quintanilla de
Onésimo (Valladolid). / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
El puente dio a Quintanilla una notable importancia
estratégica como punto de comunicación entre ambas riberas. Los
Reyes Católicos habían concedido en 1494 permiso para construir
un paso franco de cal y canto, libre de pontazgo y otros derechos.
La villa gestionó los permisos preceptivos pero no logró
la participación en la obra de los demás núcleos favorecidos por
ella. Así que el proyecto quedó en suspenso.
Noventa años después, Carlos I autoriza la construcción de
un puente de seis arcos en el mismo lugar y en el año 1583 ya están
trabajando dos arquitectos de renombre; uno a cargo de Quintanilla
y el otro de Olivares de Duero: Juan de la Vega y Francisco del
Río, respectivamente.
Lo remató, por fallecimiento del segundo, Felipe de la Cajiga.
La defensa del puente estableció durante la francesada un acuartelamiento
en Quintanilla.
Además del habitual saqueo de la iglesia, en este caso tuvo
lugar en su interior en 1809 una refriega con una partida de guerrilleros
mandada por Tomás Príncipe. Así que pasada la marea fue preciso
que el concejo se hiciera cargo de la compostura de las averías.
EL TREN DEL TRIGO
Quintanilla de Onésimo es un pueblo de paso, tendido a lo
largo del camino. La Casa Grande de los marqueses de Pesquera, en
cuyos salones se urdían los proyectos de la época de la Restauración
que afectaban a la Ribera, es ahora
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| Guia |
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COMO
LLEGAR
Quintanilla de Onésimo se encuentra en la N-122, entre Valladolid
y Peñafiel.
DONDE COMER
Posada Fuente de la Aceña (983 680910), Bodegas Arzuaga (983
687 004), Mesón Quintanilla (983 680 139), Asador Martin’s (983
680 096) y El Agapio (983 680 495).
TURISMO RURAL
En Olivares de Duero, El Agapio (983 680 495) y La Fontana de
Olivares (983 251 152). En Sardón, Sardón Rural (983 687 011)
y La Presa (983 680 356). En Traspinedo, La Tata (983 682 644).
En Valbuena, Casa Emina (983 680 495). |
Encina milenaria de La Planta.. |
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Casa de Cultura. Aquí
se trazó la línea del ferrocarril triguero que durante cien años unió
Valladolid con Ariza. Se estrenó con el año 1885 y fue clausurado
un siglo después al tráfico de viajeros.
Concebido para dar salida a la producción agrícola de la cuenca
del Duero, este corredor ferroviario era una de las escasas líneas
transversales de la red. En los noventa dejó de transportar mercancías
y entró en una fase de abandono, de la que han tratado de rescatarlo
sucesivos proyectos articulados con más ilusión que realismo.
Otra casa solariega, con blasón de águilas, torre y espigas,
acoge la actual casa parroquial. La calle central se despide con la
ermita de San Roque, que decora su entrada con un crucero y alberga
en su interior un Cristo de principios del siglo XVI.
La iglesia de San Millán mantuvo su atractivo artístico incluso
después de la refriega napoleónica. Pero se hundió en diciembre de
1958 y aquella calamidad acabó con sus hermosas bóvedas. El nuevo
templo, de precaria factura, se inauguró en noviembre de 1965. Sin
prisas.
El retablo Mayor, salvado de los efectos del derrumbe, es espectacular,
como tantos otros de la Ribera. Una joya del renacimiento castellano.
El reloj que marca las horas desde la espadaña fue adquirido por el
Ayuntamiento en la almoneda del monasterio de Retuerta.
EL CANAL DEL DUERO
La fábrica de harinas construida por la Sociedad Industrial
Castellana en 1900 clausuró su actividad en 1975 y en la actualidad
sus dependencias acogen El Molino de la Aceña. Al ponerse en marcha
esta fábrica, impulsada por los Alonso Pesquera, la sociedad adquirió
también la propiedad del Canal del Duero.
Este canal toma sus aguas en el término municipal de Quintanilla,
aprovechando la presa existente cerca del puente para los molinos
de harina y papel. Dos compuertas mecánicas controlan la entrada de
agua.
A partir de aquí, discurre durante casi medio kilómetro de
forma subterránea, bajo el núcleo de Quintanilla, a través de un túnel
de mampostería abovedado, que cuenta con mechinales para el drenaje
cada dos metros. Este arranque se hizo subterráneo para evitar la
destrucción de parte del caserío.
Aunque el proyecto inicial contemplaba un soterramiento de
poco más de cien metros, una vez metidos en faena se prolongó el túnel
hasta medio kilómetro para evitar la destrucción de los lavaderos
públicos, actualmente recuperados del abandono en un grato enclave
ribereño.
A partir de los estudios iniciales de Luis Escosura, en 1863,
las obras del canal comenzaron en 1882 y concluyeron en 1886. El canal
sigue inicialmente la margen izquierda del Duero hasta atravesarlo
en la dehesa de Peñalba. Luego prosigue por Tudela y Laguna de Duero
para bordear la capital por Delicias. Cruza el Esgueva entre Renedo
y Valladolid y desagua en el Pisuerga entre Santovenia y Cabezón.
Sus 51 kilómetros de recorrido son una de las rutas naturales
más atractivas del entorno urbano de la capital. Y ese encanto se
multiplica en el tramo de ribera en que el canal discurre como compañero
de viaje del Duero.
En la orilla izquierda del Duero, entre las dos Quintanillas,
la de Onésimo y la de Arriba, se encuentra la bodega Vega Sicilia,
cuyo nombre corresponde a una defectuosa traslación del pago monástico
de Santa Cecilia. La finca se forma con lotes desamortizados del monasterio
de Valbuena.
En 1864 Eloy Lecanda trajo de Burdeos cepas para elaborar brandy
y vinos, con los que consiguió ser proveedor de la Casa Real, obteniendo
la Gran Cruz de Isabel la Católica en 1880.
En la segunda década del siglo veinte comienza la explotación
de los vinos Vega Sicilia. Un frontal de ladrillo rematado con una
cruz arropada por dos espadañas con campanil adorna la entrada a este
templo del mejor vino. |
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