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| LA BODEGA |
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| REJADORADA (TORO) |
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La elaboradora toresana
ha creado una plataforma donde tritura la uva para que no pierda
aroma ni sabor en el viaje a los depósitos
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Fariña
inventa la bodega en
la viña
J. LUIS CABRERO |
| Guia |
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BODEGAS FARIÑA
Año de fundación: 1942
Dirección: Camino del Palo, s/n
49800 Toro (Zamora)
Tel: 980 577 673
Fax: 980 577 720
E-mail: comercial@bodegasfarina.com
Propiedad: Familia Fariña
Presidente: Manuel Fariña
Enólogos: Manuel y Bernardo Fariña
Producción: 1.200.000 litros
Barricas: 2.500, el 80% roble americano
y el 20% francés
Viñedo: 250 hc. de 25 años
Variedades: Tinta de Toro; Malvasía
Marcas comerciales:
COLEGIATA
Blanco 2004
COLEGIATA
Rosado 2004
COLEGIATA
Tinto 2004
GRAN COLEGIATA
Tinto 6 meses en barrica 2001
GRAN COLEGIATA
Tinto crianza 2000
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| La imagen de los vendimiadores
tradicionales está a punto de desaparecer, si no lo ha hecho
ya en buena parte de las viñas que tienen una explotación
industrial. La incorporación de las máquinas a la
recogida de la uva tiene ya una cierta historia, aunque siempre
hay un paso más que dar hacia delante y lo ha dado, una vez
más, Bodegas Fariña, al utilizar en ... |
... en la
vendimia una máquina de creación propia que reproduce a pie de viña
algunos de los procesos a los que la uva es sometida habitualmente
en bodega.
Manuel
Fariña está utilizando en la Denominación de
Origen Toro y en la comarca de Tierra del Vino una máquina
de tecnología española, hasta el momento, única
en todo el país. Su función es «sencilla y muy
evidente», dice el bodeguero.

Luis Remesal, gerente de la bodega Rejadorada, en la Denominación
de Origen Toro. / FOTOS: JOSE FCO. GAMAZO
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La plataforma de vendimia, como la denomina a falta de un nombre más
complejo, recibe a través de una tolva la uva recogida por las máquinas
vendimiadoras que han actuado previamente sobre las cepas cultivadas
en espaldera. En esa misma plataforma, el fruto es triturado y el
resultado bombeado hasta las cubas.
La mayor ventaja, apunta Fariña,
es que «se reduce considerablemente el tiempo que transcurre desde
que se corta la uva hasta que llega a la cuba». Los responsables de
Bodegas Fariña estiman que utilizando la plataforma de vendimia ese
tiempo no supera los quince minutos, mucho menos que si la uva es
transportada por el sistema tradicional y luego ha de ser desgranada
y triturada en la bodega para pasar a las cubas de fermentación.
Es indudable que el sistema abarata el coste de la vendimia,
pero lo mejor, dice Manuel Fariña, «es que se gana y mucho en calidad»
al evitar al máximo la oxidación que sufre la fruta durante su transporte
al aire. «Las cubas donde va la uva ya triturada no tienen oxígeno
porque tienen un tratamiento nitrogenado previo».
UVA INTACTA
La repercusión de este manejo de la uva a pie de cepa, dice
Fariña, «permite mantener intactas todas las características de la
uva, no pierde sabor, no pierde aroma, porque está como si acabara
de ser vendimiada». Cualquiera que haya probado las uvas recién cogidas
de la viña apreciará las diferencias de sabor que tienen respecto
a las consumidas horas después.
Manuel Fariña reconoce que siempre ha sido muy exigente
a la hora de mimar las uvas durante la recogida y el traslado hasta
la bodega. Los remolques con la uva amontonada nunca han sido santo
de su devoción y tampoco las cajas cerradas. «Todo ese tiempo que
se pierde en el proceso es tiempo que gana la oxidación y eso va en
detrimento de la calidad».
En todo el panorama español no había una sola solución
para este problema, así que la propia bodega decidió probar suerte.
En el año 2003 se puso en marcha de forma experimental la plataforma
de vendimia y los resultados fueron tales que actualmente la bodega
cuenta ya con dos.
El sistema se ha revelado «como muy eficaz» pero puede
ser mejorado y se trabaja actualmente en ello. La intención de Fariña
de cara a próximas vendimias es perfeccionar la maquinaria para introducir
un sistema de frío.
«Lo ideal», –apunta– «es que la uva entre en los depósitos
que están en las viñas con la misma temperatura que se les aplicaría
en la bodega », por eso pretenden que no supere los diez o doce grados,
algo que se logrará con un intercambiador de calor.
A pesar de la mecanización, la labor de los expertos
sigue siendo necesaria junto a las cepas. La máquina de vendimiar
y la propia plataforma no son capaces de distinguir el punto de maduración
de las uvas, así que los vendimiadores han de pasar primero por las
cepas para eliminar los racimos que están verdes o presentan algún
defecto.
Este nuevo paso en la mecanización es especialmente útil ante
grandes extensiones de viñedo porque el ritmo que imprime a la recogida
y el tratamiento del fruto permite establecer la recogida cuando se
considera que está madura, algo difícil de lograr si se pretendiera
vendimiar de forma manual.
Han pasado dos cosechas, las suficientes para demostrar que
la intuición de Manuel Fariña fue acertada, porque la diferencia que
hay al manipular la uva en la misma viña se traslada también al vino.
Los tintos, pero sobre todo los blancos, agradecen que la uva mantenga
todas las propiedades porque los caldos conservan también mejor el
sabor afrutado.
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