 |
| INDICACIONES
DE CALIDAD |
|
CONCURSO
|
|
| Unas rosquillas de Iscar elaboradas
por la empresa artesana alimentaria Dulces Vela se alza con el I Premio
de Dulcería de Castilla y León |
Unas ciegas
perfectas y con mucha poesía
F. LAZARO |
Unas ciegas de Iscar se
alzaron el pasado fin de semana con el primer premio de Dulcería de
Castilla y León. Estas rosquillas, elaboradas por Dulces Vela de Iscar,
convencieron al jurado por su ligereza en boca, su suavidad y su perfecta
elaboración. Casi volaban. Este producto, elaborado a base de yema
de huevo, harina, aceite,aguardiente, clara de ...
... huevo y azúcar puede
parecer sencillo y fácil de hacer. Pero nada más lejos de la realidad.
Según señala Javier Sanz, de Dulces Vela, se trata de una elaboración
compleja que requiere bastante exactitud en el propio batido para
que en su punto final se consiga que un poco de masa extendida con
la mano se convierta en las ciegas de Iscar.
Todavía hay más: su crecimiento en el horno es al revés de
su apariencia final, que se consigue al sacarlas del horno a mitad
de cocción para darlas la vuelta y volverlas a meter para que acaben
de cocer, tras lo que se las baña por debajo y luego por encima hasta
que adquieren esa apariencia que las ha hecho famosas.
Por si esta laboriosidad, a lo que se une un sabor y una textura
única, no fueran suficientes, Javier Sanz les ha dedicado una poesía:
«No existe en el mundo entero, un manjar tan conocido y bueno / que
las famosas rosquillas, que en esta villa nacieron. / Ciegas es su
nombre, nombre,
Iscar su patria y bandera / y por
nacer sin ojos, la pintaron de cuadros
entera. / Y que te asuste su tamaño
al tenerlas que comer/ que
el ojo se llena pronto y dentro del
cuajo ni se ven». |
El I Premio de Dulcería,
cuyo jurado estuvo presidido por Telesforo San José, presidente de
la Asociación de Artesanos Alimentarios de Castilla y León, sirvió
para poner de manifiesto el alto nivel que atraviesa la artesanía
alimentaria de la región. Prueba de ello es que, además del primer
premio, el jurado quiso destacar tres finalistas por su trabajo: Juan
Velicia, del Centro Tecnológico de los Cereales, por un sorprendente
y original «mamul de frutos secos y cítricos»; unos suculentos «plátanos
de crema » elaborados por El Horno del León, de Olmedo; y unos sabrosos
Imperiales Alonso de La Bañeza.
En concurso, al que se presentaron 22 productos que fueron
catador en el asador La Botica de Matapozuelos, fue una de las actividades
del I Encuentro de Repostería Artesana de Castilla y León, celebrado
en esta localidad vallisoletana a instancias de la Asociación de Artesanos
Alimentarios con el objetivo de «resaltar la importancia de los ‘dulceros’
de nuestros pueblos como generadores de riqueza económica, fijadores
de población y favorecedores del turismo rural».
RUTA DE DULCEROS
Estos premios, que se pretenden institucionalizar y que se
celebren todos los años, fue uno de los actos destacados del I Encuentro
de Repostería Artesana, que se inició con una mesa redonda en la que
intervinieron los miembros del jurado y en la que se puso de manifiesto
la «importancia |

Javier Sanz, de Dulces Vela, recoge
su premio como ganador del I Concurso de Dulcería de Castilla
y León al que presentó unas ciegas. / J. M. LOSTAU |
| del artesano repostero en el medio rural», junto con
el problema del intrusismo, la necesidad del asociacionismo y de la
promoción. En este sentido, desde la Asociación de Artesanos Alimentarios
se pidió a la Diputación de Valladolid, que estuvo representada por
Dionisio Miguel Recio, diputado de Promoción, la realización del un
catálogo y una ruta de dulceros, lo que en principio contó con una
buena acogida. Posteriormente, el domingo tuvo lugar una demostración
de elaboración de dulces de letuario y una degustación de los mismos
a cargo de Angeles Leonardo de la repostería artesana La Giralda de
Castilla, tras lo que tuvo lugar una ‘cata de los sentidos’ dirigida
a los más pequeños con el objetivo de favorecer el consumo de dulces
naturales frente a los que contienen aditivos y que fue dirigida por
M. Angel Martín y Ana I. Sobrino, ambos educadores de consumo, y que
tuvo un gran éxito. |
|
|
|