Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 TORQUEMADA (PALENCIA)  
 Aunque el nombre de Torquemada transparenta un pasado remoto y se ha convertido en sinónimo de inquisidor, sin embargo su realidad es otra. Un garbeo por los alrededores y rincones de este municipio palentino suscita pesquisas apasionantes.
 El escenario de Zorrilla
ERNESTO ESCAPA
  El nombre de Torquemada parece transparente en su etimología de torre quemada, pero no están claros los orígenes de la villa del Pisuerga, que algunos pretenden remontar a la celtíbera Autraca. Sesudos profesores desmienten tan remotas raíces acercándolas hasta la repoblación medieval. En todo caso, el nombre de la ...
   ... villa y lo que significa convienen a la perfección a su actual aire de derrota, que nos remite a los perfiles de la almoneda descrita en sus versos por el poeta Zorrilla. Zorrilla es uno de los quicios que mueven la visita a Torquemada. El otro, de resonancia más siniestra, es el inquisidor dominico que universalizó el nombre del pueblo en su apellido. También pasó por su vera fluvial la desconsolada reina Juana con el cortejo funerario de Felipe el Hermoso.
  En realidad estuvo en el convento de bernardas que había entonces al otro lado del río. Lo abandonaron las monjas en 1592 para irse con viento fresco a Palencia y ya nada queda de su recinto. Sabemos que la reina estuvo ahí detenida porque el fondo fluvial de Torquemada es el que arropa al demacrado cortejo en el famoso cuadro de Pradilla. Lo recoge Mercadal en su compendio de viajes y viajeros por España. Y tampoco fue la única estancia regia en la villa. Así que no le falta prosapia a Torquemada, que por lo demás asoma una hermosa silueta sobre la franja vegetal del río.

Ermita de Santa cruz, de estilo románico, escondida entre la verde vegetación. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
  DESTROZO DE LOS FRANCESES

  La iglesia de Santa Eulalia descuella sobre el caserío, que ofrece notables alteraciones en su perfil. Aunque conserva algunos vestigios más antiguos, posiblemente del catorce, es obra en su mayor parte durante el siglo XVI.
  Construida con piedra de sillería, tiene tres naves de buena estatura con pilares arbolados que se derraman en bóvedas muy vistosas de crucería estrellada. La planta del templo es de salón y cuenta con un coro alto a los pies. La espadaña, aunque tiene siete huecos y seis campanas, dice poco para el empaque de este templo.
  El tesoro artístico de la iglesia quedó muy dañado a raíz del paso de las
  Guia  
 COMO LLEGAR
Torquemada se encuentra en la autovía de Castilla, a 22 km de Palencia en dirección a Burgos.
 DONDE COMER
En Torquemada, El Rompeolas (979 800 127) es un clásico de la gastronomía tradicional. Platos de cuchara y caza. También Carazo (979 800 134). En la autovía, Las Lagunas (979 800 406).
 TURISMO RURAL
En Reinoso de Cerrato, la Casa del Escultor (979 741 539). En Villalobón, El Mesón (979 726 687). En Astudillo, Casa San Pedro (979 822 483) y San Vitores (979 822 090).

Paisaje fluvial del Pisuerga.

 tropas napoleónicas. Así que en este apartado no hay cosas notables que buscar. Pero la devastación no alcanzó sólo al templo. El paisaje después de la batalla era desolador. Entregados a la defensa de su puente sobre el Pisuerga, los vecinos de Torquemada cortaron el paso con barricadas de carros y demás impedimentos que trataban de bloquear la entrada a los franceses.
  Entonces más que ahora, la mejor atalaya para vigilar el puente era la torre y los lomos de la iglesia. Pero quien venía no era un chusquero gabacho de tres al cuarto, sino el general Lasalle procedente de Burgos al frente de cuatro batallones de infantería y una dotación importante de caballería. Iba camino de Valladolid y no contaba con este trastorno de tener que pelear el paso del río. Así que tomó represalias excesivas.
   El ejército francés mató a cuentos vecinos encontró al paso, prendió fuego al pueblo incluida la iglesia y recaudó las piezas más valiosas y fácilmente transportables del templo. El vecindario se dispersó por los pueblos y montes vecinos y a su regreso, pasado un tiempo prudencial, tuvieron que acudir a la solidaridad del entorno para disponer de mulas con las que desescombrar los destrozos.
   Diez años más tarde nacía el poeta Zorrilla, quien seguramente en estancias de su niñez observaría el paisaje fantasmagórico de la destrucción. Los largos veranos de su infancia y primera juventud transcurrieron entre Torquemada y la tierra burgalesa de Muñó, de donde era su madre.
   LA ISLA DEL PISUERGA

   Aunque ha tardado en apreciarse, sin duda lo más valioso de la obra de Zorrilla está en la prosa de sus memorias y de algún cuento tan notable como La mujer negra, que empieza así: «Uno de los mejores templos que se ven hoy en Castilla la Vieja es el de Torquemada, villa situada a pocas leguas de Valladolid, entre esta ciudad y la de Burgos. Antes que éste se edificara, servía de iglesia una capilla que llaman de Santa Cruz».
  La ermita de Santa Cruz se encuentra al cabo del pueblo, encintada por el cementerio. Cerca se ve la embocadura del canal de Villalaco o de Alfonso XIII, que riega la margen derecha del Pisuerga. La ermita mantiene parte de su estructura románica a pesar de los remiendos posteriores. En ella sitúa Zorrilla el encuentro entre el ermitaño de Valdesalce y la dama misteriosa, cuyo desenlace no voy a fastidiar.
  La travesía peatonal por Torquemada cuenta con unos pocos alicientes que compensan el granizado de disparates. Lo mejor, sin duda, es la estampa desde el puente y los paisajes del río y sus aledaños. El hermoso molino que se ve al lado perteneció a la parroquia, que en algún momento de apuro lo hizo contante.
  El puente tiene un trazado irregular y suma 25 ojos, contando los que apoyan sobre la isla del río. Se remató a fines del dieciséis y es uno de los grandes pasos que salvan la corriente poderosa del Pisuerga, buen coleccionista de puentes. La iglesia de Santa Eulalia se encuentra encajada en una plazuela irregular e insuficiente para su envergadura.
  Muy cerca de la plaza Mayor se encuentra la casa que fue de Zorrilla, como pregona una placa colocada con motivo del cincuentenario de su muerte.
  Del centenario, ni rastro. La plaza es un compendio de atrocidades. Pocos lugares históricos de Castilla y León tienen un núcleo tan bastardo. Y Torquemada lo es. Tampoco cabe en este caso cargar el mochuelo a los franceses, porque las huellas denuncian a otras épocas.
  El paseo por sus calles longitudinales, entre Santa Cruz y el modesto y cuidado arrabal de San Roque, discurre entre rótulos descascarillados o desvaídos por el paso del tiempo.
  La memoria de una prosperidad evaporada: la fábrica de gaseosas, la carretería, la confitería y, ya cerca de Santa Cruz, la fábrica y rectificadora de alcoholes neutros y vínicos, que mantiene en pie la chimenea de ladrillo de su gigantesco alambique.


El castillo de la promesa Almenar (Soria) La cueva de Peñacorada Cistierna (León)
La fiebre del vino La Seca (Valladolid) El laberinto del oro El Cabaco (Salamanca)
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