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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| GERAS DE GORDON (LEON) |
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| La granja del monasterio
de La Espina, en el valle del Bajoz, preside esta ruta de ribera y
páramo que recorre todo el corazón de los montes Torozos |
Hayedos de Gordón ERNESTO
ESCAPA |
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Entre
La Pola de Gordón y el puerto de Aralla se extiende el valle del Casares,
que toma su nombre del río que lo recorre desde Geras hasta Beberino.
Sin embargo, por tratarse del valle nuclear de la comarca montañesa
de Gordón, sus vecinos prefieren este apellido al fluvial. En realidad,
el supuesto equívoco deriva de la identidad de nombre entre el río
y un pueblo del valle vecino. Así que vamos a hilar fino.
El Casares brota en la Cordillera Cantábrica y
a poco de su nacimiento embalsa sus aguas en una de las presas menos
protestadas, seguramente porque lo construyó la iniciativa privada
para refrigerar la térmica de La Robla.
La primitiva presa de Casares se selló un año antes
de empezar a embalsar el Esla en Riaño. Actualmente aquel muro de
25 metros de altura está siendo recrecido para duplicar su capacidad
de almacenaje de agua y aumentar la consiguiente inundación del valle.
En todo caso, el casares es un río de breve pero
intenso recorrido, pues no llega a cubrir la veintena de kilómetros
antes de desaguar en el Bernesga. Y no obstante, talla uno de los
valles más hermosos de la montaña leonesa. Beberino es el primer pueblo,
donde veraneaban los rebaños del monasterio extremeño de Guadalupe,
como recuerdan los mosaicos de la virgen en los muros de la ropería,
que acogía cada verano a un monje con los pastores.
Remontando el valle, enseguida sale a la derecha la carretera
que conduce a Buiza y Folledo, dos pueblos de fondo de valle muy menguados
por la emigración pero hermosos en su escenario natural.
Cabornera tiene un manantial de aguas salutíferas
que brota en la pendiente de los hayedos. Las hayas colonizan la vertiente
umbría del valle y adornan el otoño con una auténtica sinfonía cromática.
Pasado Cabornera está el congosto en que se quiso represar
primeramente el río en un embalse que los proyectistas bautizaron
con el nombre de Beberino. Un ramal sale de la carretera a la derecha
hacia el pueblo aguileño de Paradilla. Hasta no hace tanto, sólo se
podía salvar el desnivel andando o a pezuña. Ahora sube una carretera.
EL ULTIMO PUEBLO
Geras es la indudable capital del valle. Aunque es su último
pueblo y el puerto de Aralla suele permanecer cerrado por la nieve
en invierno, ha sido también el más emprendedor, como revela su oferta
de restaurantes y embutidos. El río recorre el pueblo por su centro
y lo hermosea.
Hasta el puerto de Aralla la carretera se retuerce para superar
la pendiente. El lazo que va trazando ofrece estupendas vistas del
valle y de su flanco vegetal, poblado de hayedos multicolores. Aralla
fue frente bélico y hasta hace unos años sólo lo habitaban los pastores.
Ahora en ese lugar hay un hostal que ofrece buena cocina y
un rescoldo de cordialidad. Delante de dicho hostal se encuentra el
sencillo y emotivo monumento erigido en memoria del capitán Lozano,
que fue el abuelo del actual presidente del gobierno, fusilado durante
la guerra civil por su lealtad a la República. Restos de trincheras
bélicas proclaman el anhelo de victoria y la derrota de tantos sueños.
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