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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| WAMBA (VALLADOLID) |
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| La mudanza en la grafía de su nombre alojó a este pueblo de los Torozos
vallisoletanos en el deshabitado furgón alfabético de la uve doble. Y eso por capricho
relativamente reciente, que parece cursi a los expertos en cuestiones godas |
| El rey a su pesar |
| ERNESTO ESCAPA |
| Conociendo el paño, me
aventuro a afirmar que este exótico bautismo se debe al prurito de
los wambeños por acreditar la continuidad histórica con Gérticos,
el lugar donde se produjo el inesperado trueque de los reyes godos.
Según la procedencia de los estudiosos,
cada cual arrima el
ascua a su provincia. Y los
licenciados salmantinos ... |
... prefieren
vincular el trono godo con Bamba, en la zamorana Tierra del Vino,
mientras los expertos de Valladolid lo trasladan al extremeño valle
del Jerte. Sin ningún argumento de peso. Aunque el litigio no es de
ahora. Don Pascual Madoz, a mediados del diecinueve, ya relata con
pormenor estos enredos. Entonces todavía Wamba se llamaba Bamba y
en sus veranos encontraba sosiego y solaz el ministro don Germán Gamazo.
Lo que sí está acreditado es el viaje desde Toledo a
Gérticos, en el verano del año 672, del rey godo Recesvinto, quien
al parecer hizo la trashumancia buscando una mejoría mejoría
a sus dolencias en las salutíferas
aguas de fuente Honcalada.
Aposentado en este lugar de los Torozos,
el día 1 de septiembre se lo
llevó la Parca. Y entonces la comitiva
de obispos y espadones que lo
acompañaban eligió al anciano
Wamba como sucesor. Porque fue
ley de los godos que el nuevo monarca
debe ser elegido en el mismo
lugar en que falleciera el anterior.
Rincón del cenobio Sanjuanista con
la portada románica de Santa María. / FOTOS: ERNESTO
ESCAPA
TURNO DE LOS REYES GODOS
Wamba se opuso cuanto pudo a recibir la corona y
durante su reinado mantuvo esa distancia con los oropeles. Las lecturas
escolares escenifican ese rechazo en el desafío de un Wamba labriego
que se compromete a aceptar la corona si florece la garrota con la
que arrea a los bueyes. También su breve reinado aparece salpicado
de leyendas. Lo cierto es que murió en la localidad burgalesa de Pampliega,
como atestigua un monolito rematado por una cruz de hierro.
Aunque el relevo de reyes le dio nombre, no fue el único
episodio notable ocurrido en Wamba. Tres siglos más tarde se retiró
a su cenobio el obispo Fruminio, dimisionario de León, quien impulsó
la construcción de la iglesia mozárabe cuya estructura todavía pervive
dentro del cascarón románico.
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| Guia |
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COMO
LLEGAR
Wamba se encuentra en los Torozos de Valladolid. Se accede desde
la capital por Zaratán a través de la VA- 514.
DONDE COMER
En Zaratán, El Lagar (983 334 598). En Villanubla,
Villa Paramesa (983 560 387). En Urueña, Los Lagares (983 717
033) y Villa de Urueña (983 717 063).
TURISMO RURAL
En Castromonte, Meri (983 290 569). En Urueña, Villalbín (616
118 643) y Villa de Urueña (983 717 063). En San Cebrián de
Mazote, Los Ángeles (983 207 538). |
Guardián del templo. |
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Y
haciendo valer su condición episcopal, la consagró a Santa María,
María, que era la advocación usual de las catedrales. Un refrán hace
broma con las dádivas de esta mitra jubilada: El prelado de Wamba
da lo que le sobra para salvar su alma.
Los vestigios mozárabes de la iglesia son los más arcaizantes
que se conservan de este estilo. Quedan muy lejos de la gracilidad
de San Cebrián de Mazote. Su traza remite más a San Juan de Baños.
Sin embargo, apenas nada se ha encontrado del primitivo cenobio visigodo.
Dos tenantes de altar y un capitel que se usa como pila del agua bendita.
Dos siglos más tarde, ya en el doce, Wamba pasó a ser
una encomienda de los hospitalarios de San Juan, a la que se retiró
en 1175 doña Urraca. Esta regia dama era hija del rey de Portugal
y esposa de Fernando II de León, quien después de repudiarla la arrumbó
con una buena dote aquí. Hasta fines del siglo diecinueve estuvo en
pie la capilla que guardaba sus restos, derribada para construir el
ayuntamiento.
EL OSARIO
Wamba se encuentra en el valle del Hontanija, un riachuelo
tributario del Hornija que nace en la fuente de los Ángeles de Villanubla.
Su menguado caudal, muy sensible al estiaje, se adorna con tupidas
choperas y movió varios molinos e incluso la pesada turbina de una
fábrica doméstica de electricidad. Desde la zona recreativa que rodea
al Hontanija, los pasos del visitante acceden a la plaza Mayor, donde
está la iglesia, por la calle de la Fuente, en la que se suceden dos
caños.
La fuente Honcalada ofrece su manantial digestivo en la
salida hacia Villanubla. Entrando a la plaza por este flanco, se aprecia
el testero mozárabe de la iglesia, que es la parte que salvaron los
hospitalarios al construir el templo románico. Lo más atractivo del
exterior es la portada de los pies, en la que sobresalen los arquillos
que recorren las arquivoltas, de clara filiación oriental.
El tímpano recoge la fecha de su construcción: 1195.
Esta portada estuvo mucho tiempo tapada por el frontón de pelota pero
ahora forma un hermoso rincón con la vecina puerta del antiguo cenobio.
Las últimas reformas despojaron a la iglesia de otros
apósitos bastardos, aunque el flanco que cierra la plaza hacia el
ayuntamiento no puede tener peor aspecto. Antes se había achatado
la estatura de la torre y esta rebaja contribuyó a la imagen apaisada
del conjunto.
La visita a Wamba no puede prescindir de la entrada
al interior de su iglesia y a la capilla del osario, que se ha convertido
en uno de los reclamos más buscados. Se trata de una fúnebre composición
en la que resaltan, entre rótulas y canillas, unas cuantas calaveras
huecas. Se accede a ella desde el patio del antiguo cenobio. Un sepulcro
roto fue identificado sin mucho fundamento durante un tiempo con el
del rey Recesvinto, que ahora descansa en Toledo.
En cambio, se esfumó el rastro de los sepulcros
de mármol vendidos en 1858 a la casa de baños de Valladolid. Lo más
interesante sin duda del conjunto es la cabecera mozárabe embutida
en la iglesia románica. Se trata de un recinto fascinante. Los muros
del testero conservan restos de pinturas cuya filiación mozárabe ha
sido puesta recientemente en entredicho.
A lo largo de la calle de la iglesia se suceden
las cruces del calvario sanjuanista: unas empotradas en los muros,
otra junto a la iglesia, las más alejadas en el cementerio y en la
pradera de la ermita de la Virgen de la Encina, saliendo para Peñaflor
de Hornija. La ermita del Humilladero, del dieciséis, es una construcción
mínima de aspecto muy repulido.
El circuito peatonal por Wamba se abrocha recorriendo
la calle de la Cruz, que enlaza con la de la Fuente a través de los
Pajares. El callejero de Wamba resulta sinuoso y se enreda en frecuentes
corros y metidos. |
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