Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 VALORIA DEL ALCOR (PALENCIA)  
 Su apreciable estampa hace justicia al nombre de valle bueno entre oteros. Como en la comarca hay otra Valoria de más porte, los vecinos de los Torozos llaman a esta de los Alcores Valorica. Un diminutivo entrañable que no implica ningún desdén
 Los vigilantes del barco
ERNESTO ESCAPA
  A partir de un cierto punto, más o menos a la altura del espigón de Montealegre, los Torozos se prolongan hacia oriente en los Alcores. Los Alcores son la proa de los Torozos, el mascarón de una comarca forestal salpicada de símiles navales. En ningún otro mirador luce el paisaje cereal de la Tierra de Campos como visto ...
   ... desde la peana de los alcores: «Se levantan cerros con sus blancos grises, tan puros que eran sólo horizonte », escribió Guillén.
  En este territorio los vallejos que recogen las escorrentías del páramo se llaman barcos, por la forma naval de su hendidura.
  Valoria del Alcor se tiende en el vallejo del arroyo Mataborricos, en la linde palentina con Valladolid. Su disposición no puede ser más hermosa.

La iglesia románica de San Fructuoso preside la ladera de las casas y de las bodegas. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
 Coronando la cuesta de levante, se alza la espadaña de la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, que regala un precioso mirador sobre la pendiente del pueblo derramado por la solana, a los pies de la iglesia románica de San Fructuoso.
  Tanta belleza tiene sus virutas, como no podría ser de otro modo. En lo más fresco del barco, por donde corren las aguas estacionales del Mataborricos, varias naves agrícolas apuñalan la verdura del paisaje arbolado.
  El arroyo acrece su escuálido curso con las escorreduras que bajan de la collada de Ampudia y discurre por Villerías a desaguar en la laguna de Boada. Su nombre evoca la furia machadiana por las crueldades gratuitas.
  No es el único de su especie en la modesta hidrografía comarcal. De hecho, un poco más allá discurre el Ahogaborricos, que apura aún más la suerte de cainismo.
   EL MIRADOR DE LA ERMITA

  Valoria del Alcor hace justicia a su nombre de valle bueno entre oteros. Como en la comarca hay una Valoria de más porte, al otro lado del Pisuerga, los vecinos de los Torozos llaman a esta de los Alcores Valorica.
  Guia  
 COMO LLEGAR
Valoria del Alcor es una pedanía de Ampudia. Desde Valladolid se accede por Cigales a través de una preciosa carretera forestal que cruza los Torozos.
 DONDE COMER
En Ampudia, La Casa del Abad (979 768 008) y El Mesón de Ampudia (979 768 291). En Montealegre, La Casona.
 TURISMO RURAL
En Ampudia, Posada Real la Casa del Abad (979 768 008), Atienza (979 768 076) y Villa y Corte (979 768 632).

Abside y torre de San Fructuoso.
   Valoria del Alcor es uno de esos lugares a los que sólo se llega a propósito. No son pasarela hacia ninguna parte.
  Escondida en un vallejo del norte de los Torozos, Valorica se encuentra al borde de la cañada merinera, a cuyo paso ubicó un par de esquileos y varios chozos y apriscos, que ahora se recorren en una ruta peatonal señalizada por el monte de Ampudia. Sea cual sea el rumbo que trae al viajero hasta Valoria, el primer vistazo al barco hay que darlo desde el mirador de la ermita gótica de Nuestra Señora de Guadalupe. Un arreglo reciente ha dejado su entorno realmente grato.
  La ermita es poca cosa y abre su puerta apuntada entre dos contrafuertes que se antojan excesivos para la achatada estatura de su única nave. Aunque nunca sobran las cautelas. Un canapé en piedra artificial de 1996 conmemora el segundo centenario de la restauración de la ermita.
   El camino hasta la ermita está bien arreglado y su atalaya bien merece el desvío. Alzando un poco la vista, para ignorar las naves que estropean el lecho del barco, el paisaje urbano es una delicia. Y se prolonga hacia Campos desde el pórtico de la iglesia por la cuesta de las bodegas.
  Las casas de Valoria muestran un aspecto cuidado y entre ellas sobresalen algunos ejemplares de indudable nobleza. La iglesia de San Fructuoso asoma hacia el pueblo la curva de su ábside al que escoltan una torre chaparra de aire defensivo y la nave prerrománica que albergó al primitivo templo.
  Hasta aquí llegó en sus correrías de cuatrero el coleccionista Marés, que arrambló una Virgen con Niño expuesta ahora en su museo de Barcelona. Para ser una zona de poco tránsito, llama la atención la dimensión de la rapiña.
  A unos pocos kilómetros por la falda del páramo se encuentra el monasterio de Matallana, que la Diputación de Valladolid ha recuperado en los últimos años de la inclemencia del abandono. De su almoneda salieron los dos sepulcros que engalanan en solitario la estancia funeraria gótica del Museo Nacional de Arte de Cataluña, ubicado en el palacio de Montjuich. Además de nobles piedras para construir las esclusas del Canal de Castilla.
  En el camino de Valoria hacia Matallana quedan los restos del monasterio jerónimo de Valdebusto, convertido a finales del diecinueve en colonia agrícola de los Rivas Cuadrillero. Doña Natalia Rivas Cuadrillero fue tía política de don Manuel Azaña y está enterrada en el atrio de la iglesia de San Fructuoso de Valoria. Murió en Valdebusto en el verano de 1925. Su lápida funeraria sirve ahora de peldaño a la puerta meridional de la iglesia.
  LA HUERTA DE VALORIA

  La iglesia tiene un pórtico a poniente, al lado de la torre, y una nave más baja recorrida por arcos ciegos al mediodía. Durante tiempo los expertos pensaron que se trataba de un atrio adosado, pero las obras de restauración llevadas a cabo en el cambio de milenio pusieron al descubierto inscripciones en sus muros datadas en el siglo diez.
  También es perceptible un atisbo de herradura en alguno de los arcos tapiados. Los capiteles que los adornan resultan muy vistosos. En la vertiente de los Torozos que asoma al Pisuerga se encuentra la ermita mozárabe de Santa María del Castillo, en Trigueros del Valle.
  La nave románica muestra en su interior un ligero apuntamiento que la sitúa ya en el trece. La eminencia de la iglesia ofrece un grato contrapunto al mirador de la ermita de Guadalupe.
  Su entorno cuidado y limpio invita al repaso demorado de su perímetro: el ábside románico, la torre casi de vigilancia, las hileras de canecillos, las portadas, la sucesión de arcos con su repertorio de variados capiteles.
  Un camino agrícola desciende por la cuesta de las bodegas hacia la Huerta de Valoria, que alberga un ecomuseo distinguido hace apenas un mes con el premio Fuentes Claras. Su impulsora, Elena Calvo, ha puesto en marcha una iniciativa modélica que contribuye a realzar los atractivos de este enclave natural.

El castillo de la promesa Almenar (Soria) La cueva de Peñacorada Cistierna (León)
La fiebre del vino La Seca (Valladolid) El laberinto del oro El Cabaco (Salamanca)
La catedral de las encinas Granja de Morezuela (Zamora) Lagunas y pinares Medina del Campo (Valladolid)
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