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CERTAMEN
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| No es un concurso ni un punto de venta. Opera Prima es la cata comercial donde cada año se sirven en exclusiva
los nuevos crianzas de la Ribera mientras la música popular satisface el único sentido que el vino no puede: el oído |
La Ribera
sirve con música sus crianzas
ESTHER NEILA |
Como si de un preestreno
cinematográfico se tratara, 250 expertos tuvieron la oportunidad de
degustar en primicia los nuevos crianzas de la Ribera del Duero. Fue
el lunes, en Opera Prima, la cata que cada año reúne en Peñafiel a
cientos de profesionales de la comercialización del vino
para degustar, antes de ...
... que salgan al mercado,
los flamantes caldos de la Denominación de Origen. Cuarenta tintos
eran los actores protagonistas de esta película, ‘dirigida’ por el
ayuntamiento de la localidad vallisoletana y donde hasta el último
detalle está medido al milímetro.
El glamour que rodeó el encuentro no tuvo nada que envidiar
a la presentación de cualquier superproducción hollywodiense. Ni siquiera
faltó la alfombra roja, por la que desfilaron las botellas ante la
expectante mirada de sus 'fans'. Tan importante como la tonalidad,
el olor, la textura y el sabor de los nuevos crianzas resultó la banda
sonora. Y es que precisamente la música es el ingrediente que hace
de esta cata un encuentro original y único.
Así, la formación castellano y leonesa Dúlsica marcó el ritmo
del empinado de codo interpretando piezas medievales y cortesanas.
Al compás de la dulzaina, la gaita, las flautas y la percusión, los
asistentes examinaron durante cuatro horas los matices de estos tintos,
nacidos de la cosecha 2003 tras una gestación de doce meses en barrica.
La música también marcó el desenlace final, cuando la cantante portuguesa
Piedade Fernándes entonó dos emocionantes fados que arrancaron el
aplauso desde las butacas.
Opera Prima, que esta semana celebró su quinta edición, no
es un concurso. Tampoco un punto de venta. Su objetivo es dar a conocer
los caldos de la Denominación de Orígen y, como consecuencia, promocionar
la Ribera de Duero como una de las comarcas vitivinícolas y turísticas
más importantes del país. De este modo, supone una cita idónea entre
distribuidores y elaboradoras para concretar futuros negocios. |
Además, sumilleres,
enólogos y periodistas especializados acuden cada año al encuentro,
procedentes de toda la geografía española. Luis Angel López Sastre,
de la Asociación de Sumilleres de Castilla y León, confesaba, al finalizar
la cata, haber ratificado la calidad de algunas grandes marcas, así
como haber descubierto el excelente trabajo realizado por otras bodegas
menos conocidas.
800 botellas fueron servidas en las cinco mil copas de
vino que constituyeron la infraestructura de esta cata, una plataforma
para que las bodegas pongan a prueba su trabajo. «Ninguna bodega puede
sentar a más de doscientos expertos para que se detengan en examinar
sus vinos », explica el director del encuentro y concejal de Turismo
de Peñafiel, Miguel Angel Benito.
Los 250 asistentes pudieron comprobar el trabajo realizado
en bodega con la uva cosechada en 2003, una añada atípica a causa
de las elevadas temperaturas registradas aquel verano, que aceleraron
la maduración del fruto. A pesar de la climatología, «los vinos han
sabido responder », valoró Franciso Uña, presidente del Consejo Regulador,
que nunca falta a este placentero encuentro, «capaz de satisfacer
el único sentido que el vino no puede, el oído».
MENCION ESPECIAL
Antes de concluir el acto, los organizadores entregan
cada |

Cerca de 250 expertos procedentes de
toda España participaron en la degustación. / REPORTAJE
GRAFICO: PABLO REQUEJO |
año una mención especial
a aquellas personas o entidades cuya labor destaca por el fomento
de la Ribera del Duero. Este año, el reconocimiento recayó en los
responsables del suplemento que usted sostiene entre sus manos, La
Posada, por «su continua labor de promoción del desarrollo turístico,
enológico y gastronómico de la región, particularmente de los vinos»
de esta Denominación de Origen.
Tanto el director de EL MUNDO DE CASTILLA Y LEON, Oscar
Campillo, como el responsable del suplemento, Fernando Lázaro, recogieron
de manos del alcalde, Agapito Hernández, sendas placas grabadas con
la silueta que simboliza a Peñafiel, su castillo medieval, que desde
hace siete años acoge el Museo Provincial del Vino. Por su parte,
la organización entregó tres ramos de flores a María Jesús Melgar,
Esther Garrote y Alma Trabajos, redactoras de La Posada.
Antes de clausurar el acto, el primer edil emplazó a
los asistentes a la próxima edición de Opera Prima, la sexta, para
comprobar la evolución de los caldos cosechados en 2004, añada que
cuenta con la calificación ‘excelente’ del Consejo Regulador.
Con Opera Prima, Peñafiel puso punto y seguido a la programación
anual en torno al vino, con citas tan importantes como Riberexpo,
Riberjoven o Provin. |
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