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| LA BODEGA |
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| GIL-LUNA (TORO) |
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| Esta elaboradora de Toro
nace con la pretensión de hacer vinos de la máxima calidad
con las uvas del pago toresano de Santa Olalla |
Un
pago para un vino
con futuro prometedor
JOSE LUIS CABRERO
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| Dice el refrán que
quien pega primero pega dos veces. Por eso, la familia Gil-Luna no
ha querido esperar a la publicación de la próxima Ley del Vino y ya
tiene en el mercado el que será el primer caldo de pago de la Denominación
de Origen Toro. Si bien es cierto que dicho marchamo de calidad no
puede lucir todavía en las etiquetas de
sus botellas, los ... |
... propietarios
de esta marca, filial de otra mucho más conocida en el mundo vitivinícola
regional como es Vega Saúco, tienen claro que los vinos producidos
en la bodega Gil- Luna cumplen con creces los requisitos que serán
necesarios en el futuro para obtener dicha consideración y con esa
denominación se refieren los promotores a los caldos elaborados bajo
la supervisión de la más pequeña del clan, Patricia Gil Luna.

Fachada de esta nueva bodega anclada en la Denominación
de Origen Toro rodeada de cepas. / FOTOS: JOSE FCO. GAMAZO
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| Guia |
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GIL LUNA
Año de fundación: 2004
Dirección: Ctra. Toro-Salamanca Km. 2 49800
Toro (Zamora)
Tel: 980 698 509
E-mail: pbgiluna@giluna.com
Web: www.giluna.com
Propiedad: Familia Gil Luna
Presidente: Patricia Gil Luna
Enólogo: Wenceslao Gil
Producción: 15.000 l.
Barricas: 50 de roble francés
Viñedo: 7 hectáreas
Variedades: Tinta de Toro y
Garnacha
Marcas comerciales:
STRABON. 14 meses barrica 2000. PVP:
10 euros.
Var.: Tinta de Toro y Garnacha.
Bot.: 14.000.
GIL LUNA. 24 meses barrica 2000. PVP:
19 euros.
Var.: Tinta de Toro y Garnacha.
Bot.: 6.000.
Patricia Gil posa con una copa en la
sala de barricas. |
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El empeño por dotar de esa distinguida consideración a los
vinos producidos en la bodega Gil-Luna no es un capricho, ni mucho
menos una moda pasajera. Responde, asegura Patricia, «a una realidad
como es el hecho de que son vinos elaborados única y exclusivamente
con uvas procedentes del pago de Santa Olalla, un paraje muy conocido
y valorado por los productores de la zona». Además, señala, «son vinos
producidos de una forma artesanal, en un terreno muy determinado y
bajo unos criterios de calidad muy estrictos».
La gran apuesta de esta familia vinculada casi desde
siempre a la producción de caldos en Toro es el vino Gil-Luna. Lleva
los apellidos de la cabeza visible de la bodega y luce unas cartas
de presentación envidiables. Está elaborado con un 95% de uva tinta
de Toro y un 5% de garnacha. El contenido de alcohol es de 14 grados
y tiene una crianza de 24 meses en barrica y más de un año en botella.
El vino en cata, según los expertos, rezuma en nariz aromas de ciruela
y cereza compotada, elegantes notas de tinta china y suaves toques
de tabaco y chocolate. En boca, los paladares más avezados podrán
disfrutar de un vino carnoso, de cuerpo muy amplio, con taninos densos,
dulces y muy maduros, con un intenso postgrado de guinda y balsámicos.
De este selecto caldo han salido ya al mercado alrededor
de 10.000 botellas correspondientes a la vendimia del año 2000 que
se han distribuido fundamentalmente en países como Holanda, Suiza
y Estados Unidos. En marzo del año próximo está prevista la comercialización
del segundo Gil-Luna, un caldo que ahora descansa en los botelleros
y en el que hay depositadas muchas ilusiones por parte de la más pequeña
de la familia.
La bodega produce otro vino de menor calidad, aunque
todavía de características más que sobresalientes. El Tres Lunas es
un tinto que guarda la misma proporción que el anterior entre uva
tinta de Toro y garnacha, aunque con un proceso de crianza limitado
a 14 meses en barrica y un año en botella. Con un contenido de alcohol
de 13,5 grados, se caracteriza por la intensidad de su color cereza
y de sus aromas frutales. Del Tres Lunas han salido al mercado 20.000
botellas, que también han tenido en el mercado internacional su principal
destino.
Aunque la empresa ultima la construcción de una nueva bodega,
precisamente en pleno corazón del pago de Santa Olalla, Patricia Gil
no espera incrementar demasiado su capacidad de producción. De las
actuales 30.000 botellas embotelladas bajo la denominación Gil-Luna,
que han sido elaboradas en las instalaciones de Vega Saúco, propiedad
de los padres de la joven vinatera, se proyecta pasar a unas 70.000.
«Es el límite máximo que nos hemos puesto para hacer rentable este
proyecto y seguir, a la vez, manteniendo la calidad», afirma Patricia.
Si curioso es el empeño de los responsables de Gil-Luna por
apellidar a sus caldos como vino de pago, casi más curioso es el origen
de esta peculiar bodega. La idea no fue ni mucho menos una ocurrencia
de última hora. En realidad, la nueva empresa no es otra cosa que
el proyecto fin de carrera de Patricia, que hace poco terminó sus
estudios en Industrias Agrarias. «Llevo desde los ocho años vinculada
al mundo del vino, trabajando y aprendiendo con mis padres, y poner
en pie mi propia bodega era la salida lógica a todo ese trabajo».
En la tarea de levantar Gil-Luna ha pesado, además, la
necesidad de diferenciar el proyecto diseñado por Patricia del puesto
en marcha por su padre, Wenceslao Gil, hace ya más de 25 años. «Queremos
que sean dos bodegas totalmente independientes, con productos totalmente
diferenciados y con mercados distintos», señala la responsable de
la bodega.
Tan obsesivo es el empeño por separar Vega Saúco de la
trayectoria de Gil-Luna que la distribución nacional e internacional
de los caldos de la nueva bodega se está realizado con importadores
nuevos. «Hemos puesto como condición inexcusable para poder vender
los Gil-Luna no ser cliente de Vega Saúco, y esa ha sido una decisión
dolorosa porque algunos distribuidores llevan décadas trabajando con
mi padre, pero era algo estrictamente necesario para mantener intacta
la personalidad de la nueva bodega».
El resultado de tanto mimo hacia el proyecto Gil-Luna,
en el que Patricia se encarga con su ordenador personal de diseñar
hasta las nuevas etiquetas, es una bodega que ya tiene vendido casi
el cien por cien de su producción y que cuenta con una larga lista
de clientes esperando para probar los nuevos vinos. «La expectación
que se ha levantado entre los profesionales del sector, sobre todo
en el mercado internacional, es enorme y esperamos responder a ese
interés con un gran vino a un buen precio ». |
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