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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| HERRERA DE PISUERGA (PALENCIA) |
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| Su situación aupada sobre
la vega del Pisuerga, que aquí se expande después de
unos kilómetros entallados de revueltas, ha convertido el solar
de la localidad palentina de Herrera en enclave sucesivo de pueblos
y culturas a lo largo de todas las edades |
| El fielato del mar |
| ERNESTO ESCAPA |
| Herrera fue a lo largo
de los siglos centinela y aduana del mejor atajo desde la meseta hacia
el mar. Por eso ha sido asiento de todas las culturas, desde la primitiva
Pisoraca que dio nombre celta al río hasta el campamento legionario
con el que Roma doblegó las resistencias cántabras y astures que tenían en la
vecina Peña Amaya ... |
... su baluarte
más adelantado. Cuando Jovellanos pasó por aquí, a fines del dieciocho,
en viaje de inspección a las obras del Canal de Castilla, dejó anotados
los primeros indicios de una recobrada prosperidad. Tenía entonces
Herrera apenas ciento setenta vecinos y todavía carecía
de cualquier industria pero sus
personajes más inquietos ya habían
constituido una Sociedad Económica
de Amigos del País preocupada
por el progreso de la comarca.
Entrada al Aula Arqueológica que
recrea el mundo de las legiones romanas. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
Fue entonces cuando el gobierno de Carlos III decidió
que el nuevo camino real entre Santander y la meseta abandonara la
ruta de las lanas, que desde Reinosa y por Quintanilla de Cabria se
dirigía a Burgos, para dar salida a un tráfico emergente con más futuro
comercial, el de los granos y harinas de Tierra de Campos hacia América.
Así que en Quintanilla se varió el rumbo de las obras, que enfilaron
por Pozazal hacia Aguilar.
Después de muchos trajines y de las alteraciones de la guerra
de Independencia, el trazado de la nueva carretera quedó bajo la dirección
del ingeniero del Canal Juan de Homar, quien prolongó el firme hasta
Herrera. Luego, el enlace definitivo con Dueñas se demoraría hasta
los años treinta del siglo diecinueve.
Aquel sueño de la Ilustración de conectar la despensa
cereal de Campos con los mercados ultramarinos estaba condenado a
lidiar tercos imponderables.
Pero dejó las orillas del Pisuerga sembradas de molinos, batanes
y almacenes de granos. Herrera contó como Palencia con una fábrica
de sacos de yute para transportar las manufacturas del campo. Así
que no debe extrañar su salto al rango de ciudad, que se produce en
abril de 1902, como reconocimiento al incremento de población y a
su creciente importancia industrial y comercial. |
| Guia |
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COMO
LLEGAR
Herrera de Pisuerga se encuentra en la N-611 que comunica Palencia
con Santander.
DONDE COMER
En Herrera, Asador El Roble (979 140 401), Restaurante La Piedad
(979 130 192) y Restaurante Rigón (979 130 168). En Alar del
Rey, La Cueva (979 133 066).
TURISMO RURAL
En Herrera, Las Vidrieras (979 130 457). En Santa María de Mave,
Posada Hostería El Convento (979 123 611). |
Edificio del Ayuntamiento. |
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LA
HERENCIA DE GIRON
Con estos antecedentes, el viajero no puede olvidar que
Herrera fue el pueblo de Girón de Velasco, el ministro más joven y
uno de los más resistentes de Franco. Su casa familiar blasonada está
en la plaza y alberga el casino. La habían perdido en crueles almonedas
antes de llegar él al poder. Por eso nunca se le vio por Herrera en
sus dieciséis años de ministro. Pasaba de largo hasta Prádanos de
Ojeda, donde tenía la casa de su madre, aunque la leyenda asegura
que siempre asomaba a la ermita de la Piedad, a rezar un avemaría
a la patrona.
La familia Girón pertenecía al crepúsculo de la hidalguía y
eso explica su rechazo a dejarse ver por sus paisanos, cuya pupila
rebajaba los brillos ministeriales con pasadas penurias. Ni siquiera
acudió a recibir el nombramiento de alcalde honorario, que el ayuntamiento
reiteró dos o tres veces. Tal era su daño. Pero en cambio sembró Herrera
de obras y dotaciones que fueron la envidia del contorno. De paso,
fueron arruinando la estampa histórica de la ciudad.
La visita al pasado de Herrera hay que hacerla recorriendo
sus instalaciones museográficas y con una pizca de imaginación. Entre
la carretera y el río, que se identifica por la infantería de chopos
que lo escolta, discurren la vía y el Canal de Castilla. En la Oficina
de Turismo recaudan estos días firmas para evitar que el trazado de
la alta velocidad altere aún más el entorno del canal.
El Centro de Interpretación está junto a la presa de San José
y al lado el embarcadero para pequeños viajes turísticos, como aquel
que naufragó con el consejero de Medio Ambiente y unos cuantos periodistas.
La entrada a Herrera deja a la izquierda el cauce del Burejo con sus
fábricas arruinadas y más adelante, el cementerio con los monumentos
al cangrejo y a los Caídos y la ermita de La Piedad, cuyo interior
decoró con saña y mucho azulete celestial el pintor de la provincia
Mariano Lantada. Es un chafarrinón digno de verse.
UNA PLAZA ANDALUZA
Un aula arqueológica instalada en las dependencias sobrantes
de la estación de autobuses muestra de forma muy expresiva y didáctica
cómo era la vida cotidiana de una legión romana. Precisamente en este
altozano sobre la vega del río se instaló un cuarto de siglo antes
de nuestra era la Legio IV Macedónica enviada a doblegar las resistencias
cántabras y astures que tenían en la vecina Peña Amaya uno de sus
primeros baluartes. Los paneles del aula repasan los sistemas de abastecimiento,
los juegos de la tropa, su indumentaria, el urbanismo y las creencias.
El asentamiento legionario se prolongó hasta el año 39 de nuestra
era en que Calígula lo trasladó a vigilar la frontera del Rhin.
La calle Real pasa por la plaza de Santa Ana de camino hacia
la plaza Mayor, que todavía luce las placas de Girón. En Santa Ana
está la iglesia dedicada a la abuela de Cristo, con el pórtico agobiado
por la casa del cura. Nos encontramos en pleno cogollo histórico y
por estas calles menudean los vestigios de un pasado liquidado sin
contemplaciones. Un saldo escaso para lo que Herrera acopió a lo largo
de los siglos. El tramo entre la plazuela de Santa Ana y la Mayor
está dedicado a Marcelino Arana, entre cuyos méritos se cuenta la
implantación del cultivo continuo del cereal de secano.
La plaza oculta con el ramaje de los plátanos las fechorías
que a lo largo del tiempo le han hecho. Aún conserva algunos tramos
porticados con soportales mudéjares y en su centro una curiosa fuente
de hierro. La puerta Nueva es cuanto queda del recinto amurallado.
En este espigón estuvo el castillo palacio del duque de Frías, demolido
definitivamente en 1950 para hacer hueco a una plaza de toros andaluza
del repertorio de Regiones Devastadas.
Las vistas que regala el mirador sobre la vega del Pisuerga
y hacia la Peña Amaya son muy hermosas. Por trascastillo y hacia la
antigua fuente de la Chorquilla reaparecen los blasones entre ruinas
y vestigios. La panera del duque acapara con su amplitud casi una
manzana junto al soportal porticado del bar Burgalés.
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