La
localidad zamorana de Pino obtuvo oficialmente el apellido del Oro
por un acuerdo de la Junta de Castilla y León de octubre de 2002.
Pero no se trata de un adorno inmerecido. Todo este territorio fronterizo
está salpicado de verracos, estelas y vestigios epigráficos que
revelan un poblamiento primitivo vinculado con las explotaciones
auríferas. En el entorno de Pino han aparecido hasta doce estelas,
además de rosetones fúnebres, algunos aprovechados en los muros
domésticos. Muy notable fue la formación geológica conocida como
el Sombrero de Roldán: una especie de gigantesca seta de granito
que daba cobijo durante la siesta a rebaños de varios cientos de
ovejas.
La leyenda del tesoro escondido, que vinculaba su origen
a la minería de los romanos y a la contraseña del nombre del río
que en estas latitudes traduce el Douro como río de oro, alentó
la codicia de los lugareños, que en hacendosos piquetes comunitarios
acabaron con aquel prodigio de la naturaleza. Por eso sería triste
que el puente centenario cuya construcción se inició en 1902 acabara
derrotado por el abandono. De momento resulta clamoroso que no tenga
una protección monumental. Cuando es sin duda el más bello de cuantos
salvan los ríos de España. Paseando por su tablero es fácil apreciar
la corrosión del hierro en muchos puntos. Y no hablamos de cualquier
pasadizo. Se trata de una obra singular tanto por estética como
por su audacia técnica.
EL VUELO DEL ABISMO
Proyectado en 1895 por el ingeniero José Eugenio Ribera,
se concluyó diecinueve años más tarde y supone una innovación internacional
en el uso del hierro para este tipo de obras civiles. Su novedad
radica en el abandono del arco empotrado, que sustituye por uno
articulado deudor de las propuestas de Eiffel. Ribera mejora la
solución del ingeniero francés reduciendo la longitud de los tramos
del tablero de paso. Para ello, aumenta el número de apoyos y consigue
reducir drásticamente su sección, pasando de los seis mil kilos
de hierro por metro lineal que requerían los de Eiffel a los apenas
414 de este puente de Pino de Oro.
Merece la pena detenerse a admirar el frágil tendido
de su vuelo de más de cien metros sobre el curso encajado del río.
La memoria popular evoca las opíparas meriendas que su construcción
costó al político zamorano Requejo, cuya insistencia alcanzó a traer
hasta estas lejanías, para elegir el emplazamiento, al presidente
del gobierno don Práxedes Mateo Sagasta. Su coste superó las trescientas
mil pesetas de la época.
Su autor fue el gran especialista en puentes español de la
primera mitad del siglo veinte. Todavía vuela la desembocadura del
Ebro su puente colgante de Amposta, como lucen sus pasos del Urumea
en San Sebastián. O el primer puente de hormigón armado, que salva
el curso cántabro del Saja en Golbardo. Después de inaugurado este
bellísimo puente de Pino, el ingeniero Ribera se censuró el alarde
estético “en una zona alejada de todo turismo, que sólo han de ver
los vecinos de la región y los encargados de su conservación”. No
sabía que al cabo del tiempo su obra iba a convertirse en uno de
los reclamos más atractivos del poniente de Castilla y León.
|
| GUIA |
|
COMO LLEGAR
Pino del Oro se accede por la ZA- 321, que comunica la N-122
de Zamora a Bragança con la comarca de Sayago. |
A
TENER EN CUENTA
Un proyecto pretende instalar en la
Casa del Caminero, cuyas ruinas asoman
junto al arranque del puente, del
centro de Interpretación de los Puentes
del Duero, así como tres miradores
escalonados en los bancales
donde el caminero tenía su huerta.
COMER
En Ricobayo, Las Postas (980 554
435) y Rte. del Río (980 553 245).
En San Vitero, Casa Alfonso (980 681
478) y Los Perales (980 681 437).
TURISMO RURAL
En Villardiegua de la Ribera, Posada Real La Mula de los Arribes
(980 618 079). En Villadepera, La Carva Chiquita (659 795 040).
|
PUNTO DE PARTIDA
Desde Pino del Oro la carretera que
enlaza las comarcas rayanas de Aliste
y Sayago recorre un paisaje de
granito y encinas hasta asomar sobre
la hendidura del Duero. La primera
curva del descenso que permite ver
ya el puente de hierro ofrece a la
derecha un espacio para aparcar y un
camino que baja hasta la orilla del río.
UN PASEO
La senda sobre el río discurre junto a las ruinas de la ermita
de San Esteban y desciende hasta el antiguo embarcadero, desde
donde se aprecia el vuelo de la estructura de hierro. |
 |
 |
| El Duero encajado entre rocas. |
El puente de Hierro. |
 |
 |
| Paisaje de huertos y
encinas. |
Potro de granito para herrar. |
|
| |
|
|
|