Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 MENESES DE CAMPOS (PALENCIA)  
Esta villa terracampina incorpora a su iglesia la torre del castillo medieval rematada por el vuelo militar de los matacanes. Repoblada por montañeses del Valle de Mena, que le dieron nombre, fue cuna de un linaje cantado por el literato Lope de Vega
 La fortaleza coronada
ERNESTO ESCAPA
  Una placa situada en la fachada del ayuntamiento despeja muchas de las cábalas suscitadas por el nombre de este pueblo terracampino. Ya se sabe que la toponimia es ciencia enredadora y de difícil cómputo. Así que la mención consistorial al hermanamiento en agosto de 1996 con los montañeses del Valle de Mena permite descuidar...
   ... esa trocha de especulación. Porque parece probado que fueron vascones de aquella merindad quienes repoblaron estas obradas pantanosas hace la friolera de mil o más años.
  Sin embargo, la prosperidad y relumbrón alcanzados por la familia que al cabo del tiempo ostentó el señorío de la villa dejó en poca cosa aquellos orígenes montanos, de manera que se rimaba el parentesco con los reyes de León. "Si queréis saber quiénes son / los de dorados arneses, / hijos de la hija son / de Ordoño, rey de León / y del Tello de Meneses". Y no será éste el único elemento legendario que agita la curiosidad del paseante por las calles de Meneses de Campos.
  Pero antes de reparar en otras imaginaciones, el viajero se siente atraído de inmediato por los matacanes de la iglesia, que se alza en el lugar más eminente del casco urbano. Si se mira desde el observatorio de la plaza, la torre rematada por un cuerpo de campanas y con la peineta de una espadañita al bies impone la rotundidad de su traza militar.
      Torre con matacanes de la antigua fortaleza sobre la que se alza el cuerpo de campanas de la iglesia parroquial de la Virgen del Tovar. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
  Abajo abre la portada románica rehundida al fondo de un pasadizo con bóveda de cañón. Es un románico sencillo del doce. Tras este torreón recuperado de la antigua fortaleza se despliega la iglesia tardogótica de tres naves con una portada de fina labra expuesta al sol de mediodía.
   Parece evidente que en el lugar de la iglesia, que es el más alto del pueblo, estuvo un castillo de reconquista, luego transformado en palacio señorial de los Téllez de Meneses. La iglesia está dedicada a la Virgen del Tovar y esconde en su interior un par de maravillas de auténtico mérito artístico: el lujoso retablo barroco y un reluciente lucillo sepulcral con estatua orante. La patrona es una imagen menuda, vinculada en su origen a sucesos bélicos de la Reconquista.
  Traída de la merindad del Valle de Mena por los primeros repobladores, acompañó en la silla de su caballo al victorioso obispo don Tello en la batalla de Las Navas de Tolosa. Una vez cumplida la tarea, fue alojada en la capilla del castillo, pasando de allí al templo actual. No es mala explicación para entender su menudez en un ámbito artístico dominado por los alardes barrocos. La fiesta se celebra por la Virgen de agosto.
  
  Guia  
 COMO LLEGAR
A Meneses de Campos se accede desde Palencia o Medina de Rioseco por la CL-612, y desde Valladolid por Montealegre a través de la CL-900.
 DONDE COMER
En Montealegre, La Casona (670 679 569). En Fuentes de Nava, La Taberna de la Nava (979 842 050). En Ampudia, Arambol (979 768 008) y El Mesón de Ampudia 979 768 921).
  TURISMO RURAL
En Ampudia, La Casa del Abad (979 768 008), Atienza (979 768 076) y Villa y Corte (979768 632). En Valdenebro de los Valles, El Cobijo de la Reina (983 722 342). En Valoria del Alcor, El Alcor (983 399 137).

Portada románica.
  LOS TELLOS DE MENESES

  Esta comedia de Lope de Vega recoge la leyenda de la infanta leonesa que para evitar ser entregada al emir de Córdoba, como pago al tributo de las Cien Doncellas, abandonó el cortejo y se escondió en Meneses, donde entró a servir de incógnito en casa de los Tellos. Pasado el tiempo, llega al pueblo de cacería el rey leonés y se hospeda en el palacio de los señores de Meneses. La infanta, conocedora de los gustos de su padre, le prepara una tortilla o «malasada» y esconde en su interior el anillo que llevaba cuando desapareció. El rey la reconoce y le da su bendición para casarse con el hijo mayor de don Tello.
  La comedia de Lope, que prolongó el éxito con una segunda parte menos conocida, nos revela el flanco áulico del genial escritor, capaz de entronizar a todo aquel que pudiera pagar convenientemente sus tiradas de versos.
  No hay que recorrer muchos kilómetros para encontrar otros ejemplos. Lo curioso es que siendo una obra literaria clásica apenas representada y tan poco difundida, sin embargo permanece viva por tradición oral entre los vecinos del pueblo. Bretón en el diecinueve hizo un esfuerzo por reducir aquel centón lopesco a límites representables. Pero tampoco ha sido una de sus piezas que queden, a pesar de los elogios de sus estudiosos.
  Meneses fue siempre un lugar principal en el sur de la Tierra de Campos. Primero como señorío de los Téllez, luego de los Manuel, que tenían su castillo en el vecino Belmonte, y más tarde de los Guzmán, marqueses de Montealegre, cuya fortaleza domina el horizonte de Meneses.
  Quizá el personaje más universal nacido en la villa fue María de Molina, reina viuda de Sancho IV, que está enterrada en las Huelgas de Valladolid. Pero en casa no encuentra mucha ponderación.
  PALACIOS DE ADOBE

  El caserío de Meneses se organiza en calles amplias y bien trazadas que hacen el rondo al riñón que forma la iglesia con la plaza y las vistosas escuelas.
  A lo largo del pueblo se reparten bastantes edificios dotados de indudable nobleza arquitectónica. Unas veces la señal es un arco de buena labra, otras un dintel señorial y de tanto en tanto la sorpresa de auténticos palacios de adobe bien conservados y enlucidos.
  A la plaza asoma desde su eminencia la torre de la iglesia y se abre la arcada del ayuntamiento. Luego, en el centro, se alza sobre una peana mínima una imagen vulgar y reciente del Sagrado Corazón sombreada por las ramas abrazadas de unos plátanos pelados. El espacio de la plaza se ve mermado por los edificios de las escuelas, ejemplares en su luminosidad y transparencia.
  El cuerpo central es el recinto donde se reúne el vecindario para entretener el ocio. Lo que era el patio de recreo cierra sus flancos con dos edificios que protegían los juegos de invierno. Son dos galerías o porches amplios, de los cuales uno permanece abierto, mientras el otro ha sido habilitado para albergar talleres y manualidades diversas.
  La ermita del Cristo se encuentra ya a las afueras de Meneses, en las eras. Por eso los vecinos, que recuerdan la tradición de hacer un alto en las faenas del campo para rezar las preces a sus toques, la llaman el Humilladero.
  Es un edificio barroco, sencillo pero muy equilibrado en su traza, que muestra un aspecto estupendo. Algo digno de envidia en un territorio dominado por el avance de la decrepitud.

La cresta del bosque Cortes (Burgos) Orillas del Cea Melgar de Arriba (Valladolid)
El capitel de las monjas San Pedro de las Dueñas (León) El hayedo de Rivacote Montes Obarenes (Burgos)
La cuna del mudejarillo Fontiveros (Ávila) El refugio del filósofo Castrobol (Valladolid)
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