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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| TAMARIZ DE CAMPOS (VALLADOLID) |
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| Este pueblo terracampino resume
en su quebranto muchas de las calamidades de la dictadura. La derrota
de una iglesia desvalijada, otra enmascarada de cemento y con ventanas
de trampantojo y el sarcasmo de haber empadronado a don Purpurino |
| El retiro de don Purpurino |
| ERNESTO ESCAPA |
| Tamariz tiene un nombre
hermoso, de origen vegetal, que difícilmente se compadece con su estampa
maltrecha y desarbolada. Apenas unos pocos tamariscos mimbreros vigilan
el curso exhausto del Sequillo, que un poco más abajo pasa bajo el
Canal de Campos y se dirige hacia
Rioseco, donde recibe el
alivio de las aguas... |
... sobrantes
de la dársena. Antes de llegar a Tamariz, el Sequillo, que nace en
el sur de León, cerca de Joara, recoge las aguas estacionales de los
arroyuelos que trenzan el peine del valle: el Husillejos, el de los
Silos, el Gorreras, el Bernuez, el de las Parreras y del de las Zorras.
Nombres bien expresivos, que no
engañan a nadie con disimulos,
como el propio Sequillo.
Portada
de la calle de la Rosa, uno de los pocos elementos monumentales rescatados
del abandono en Tamariz. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA.
Desde Tamariz, que se encumbra sobre un altozano en el
que descuellan la casa consistorial y la torre encementada de San
Pedro, hasta el quiebro bajo el canal, el Sequillo recibe por la derecha
otro par de arroyuelos más y por su izquierda al Pozopedro, Pozopedro,
que alimenta las navillas colonizadas de pájaros. Estas charcas vecinas
del canal acaban de ser bautizadas como Laguna de Tamariz y cuentan
con un observatorio para disfrutar el revuelo de los patos y el picoteo
de las garzas. Se encuentran junto a la senda que baja del pueblo
hasta la esclusa séptima, donde concluye en viaje en barco desde la
dársena de Rioseco.
Tanto la esclusa sexta como la séptima están en término de
Tamariz, una compartida con Belmonte y la otra con Villanueva de San
Mancio. Sin embargo, su estado es muy distinto. A la séptima llegaron
los arreglos que adecentaron sirgas y entorno, aunque la fábrica de
harina y la casa del esclusero sigan poseídas por la ruina. A medio
camino entre ambas está el acueducto del Sequillo. Está previsto que
el viaje del barco remonte hasta la sexta esclusa, cuyos edificios
aguardan su redención sumidos en el abandono. Al otro lado del canal
emergen los faros prodigiosos del castillo de Belmonte y de la iglesia
de San Mancio.
LA ALMONEDA DE SAN JUAN
Las afueras de Tamariz recuestan entre lomillas y eras parceladas
unos cuantos palomares. El puente que salva el Sequillo parece excesivo
para tan poco cauce.
Tras él emerge la silueta mellada y llena de quebrantos de
Tamariz. Para
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| Guia |
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COMO
LLEGAR
Hasta Tamariz se accede tomando el desvío a la derecha indicado
en la N- 601 a la salida de Medina de Rioseco en dirección a
León.
DONDE COMER
En Cuenca de Campos, La Tata (983 761 131) con pichones terracampinos.
En Villalón, Peña (983 740 162) es una de las casas de comidas
más solventes de la zona. En Ceinos de Campos, Mesón Ceinos
(983 760 014).
TURISMO RURAL
En Medina de Rioseco, Ribera del Canal (983 720 160). En Palazuelo
de Vedija, Fuerte de San Mauricio (618 497 632) y La Huerta
(983 303 301). |
Ruina de la iglesia de San Juan. |
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entrar
enseguida en harina, yo propongo visitar primero la ruina de la iglesia
de San Juan, con su torre herida y la preciosa portada renacentista.
Es cuanto queda de aquella joya. En enero de 1949 el alcalde falangista
Alberto Pastor, con mano en el arzobispado y en altas instancias del
Régimen, gestionó su almoneda sin ningún provecho para el pueblo.
De esta iglesia convertida en escombros salió el retablo
mayor para la catedral de Santander. Una mudanza urdida por el marqués
de Lozoya en la que se evaporaron las estatuas barrocas de Tomás Sierra
que lo poblaban, sustituidas por pastiches de un imaginero practicón.
También se envió un retablo lateral a Noreña, patria asturiana de
la fabada en lata, donde adorna la capilla de la Soledad. Detrás de
este viaje se encontraba doña Ramona, una de las damas predilectas
de El Pardo, señora del ministro Alonso Vega y bautista de las marcas
lácteas Ram y Ona, proveedoras en exclusiva durante años de todos
los cuarteles repartidos por la geografía española.
Recientemente se ha hablado de trasplantar también la
portada renacentista superviviente de San Juan. El artesonado mudéjar
troceado y la pila bautismal corrieron a engalanar casas de postín.
¿Y qué recibió Tamariz a cambio? A la vista está. Desde la desolación
de San Juan asciende una calleja hacia el altozano que circundan la
envilecida iglesia de San Pedro, el palacio de mudéjar de la reina
doña Leonor y el consistorio.
Enseguida se ve el cuerpo encementado del templo
que apoya uno de los laterales sobre vigas inclinadas de hierro que
sostienen el inminente derrumbe. La iglesia de portada románica y
cuerpo mudéjar fue revestida de cemento sobre el que se pintaron ventanas
de pega. Es un trampantojo atroz. Un gatillo muerto y abandonado en
las escaleras del atrio hace aún más tétrico el escenario.
Hacia la cabecera de la iglesia, en la calle
de la Rosa, asoma una portada de piedra con heráldica de los Manuel,
señores de la fortaleza de Belmonte. Su cuidado marca la primera excepción
entre tanto atropello. Pero no alberga el palacio de la reina Leonor,
que estuvo en Tamariz con sus hijos en el año 1354. Tamariz había
tomado partido por los infantes de Aragón frente a Pedro I de Castilla
y acogió a la real familia durante una temporada. El palacio mudéjar,
muy alterado por los remiendos, se encuentra frente al ayuntamiento,
que es un edificio de principios del diecinueve. El rollo que había
en esta plazuela también se lo llevó la trampa.
EL PALACIO DE LA REINA LEONOR
Frente a la torre de San Pedro, rematada por un balaustre
de chalet dominguero, abre su mirador un palacio de ladrillo con escudos.
Al otro lado de la calleja, una de las mezquinas construcciones falangistas
repartidas por el pueblo, fechada en 1954. Sería parte del pago por
el expolio de San Juan. Pero la compensación más lustrosa que el alcalde
Pastor obtuvo para su pueblo fue la escultura de don Purpurino, retirada
de la plaza de Fuente Dorada de Valladolid por las burlas del público.
La figura representa a un correo romano que enarbola
una antorcha mientras en su mano izquierda recoge un pergamino enrollado.
Formó parte de la decoración del palacio de los Villena, de donde
pasó a Fuente Dorada repintada de purpurina. Viajó a Tamariz en 1953
y actualmente compite con una farola como remate de una fuente de
morrilos en el corro de San Antón. A dos kilómetros, en dirección
a Villabaruz, emerge sobre un altozano la ermita del Castillo o de
los Pastores, bien arreglada.
Es una de las escasas satisfacciones que uno encuentra
paseando por Tamariz. También se han recuperado con gusto y cuidado
el espacio del antiguo corralón en la cuesta del Corrilo y las fuentecillas
y abrevaderos que miran hacia el curso arbolado del Canal de Campos.
Poca cosa para responder al reclamo de un nombre tan hermoso. |
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