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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| LA POLA DE GORDON (LEON) |
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| La antigua Puebla de Gordón es la capital histórica de la montaña del Bernesga, en
la vertiente leonesa de Pajares. Después del azote de la guerra, recobró su empaque
como cabecera de uno de los valles más hermosos de la montaña leonesa |
| Antesala del puerto |
| ERNESTO ESCAPA |
| El valle del Bernesga ha
dado cauce a la comunicación entre la Meseta y Asturias a través de
los precipicios de Pajares. Por sus congostos ascendía la senda de
peregrinación al Salvador de Oviedo y eso explica la presencia en
el valle del único monumento histórico con que cuenta la amplia montaña
leonesa. La colegiata románica... |
... de Santa
María de Arbas, a pie de puerto, cumplía esa función de auxilio a
los caminantes. Es verdad que hace un cuarto de siglo se concedió
también la vitola monumental al santuario del Buen Suceso, pero esta
ermita comarcal no pasa de ser una construcción mestiza y poco relevante.
Porque los atractivos del valle de Gordón, que es la comarca
nuclear del alto Bernesga, hay que buscarlos más en la naturaleza,
que por aquí se muestra espléndida, que en los testimonios artísticos,
que resultan más bien escasos.
Plaza
Mayor de La Pola, de aire guadarramesco, construida en 1948 por
Regiones Devastadas, en León. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA.
Aunque también los hay y en este recorrido se hablará
de ellos. El Bernesga en su tramo montañoso surca pueblos de un
encanto paisajístico indudable, como Villamanín o La Pola de Gordón,
núcleos con su estampa tradicional averiada por el laboreo minero,
como Santa Lucía o Ciñera, y una potente cabecera industrial en
el piedemonte, que es La Robla.
Por el valle del Bernesga, que es el río que aguas abajo
abraza con el Torío la mesopotamia de la capital, se enfilan la
carretera nacional y el ferrocarril, obligados a veces al escondite
guadiánico para salvar la entalladura de hoces y congostos.
También discurren por aquí y en cantidad que ya ha saturado
el pasillo las líneas de alta tensión que transportan energía entre
las térmicas asturianas y mesetarias. Hace un cuarto de siglo el
desvío de la autopista por el vecino valle de Luna supuso un notable
quebranto para la tradición hospitalaria de Gordón y la Tercia.
Justo frente a La Pola de Gordón asoma la boca del
túnel que dará paso a la alta velocidad ferroviaria salvando los
abismos de Pajares, que tanto afligieron a viajeros de todas las
edades. De momento esta embocadura es escenario de un trasiego sin
pausa.
PAISAJES DE ASOMBRO
A un lado y otro del pasillo del Bernesga los valles
de Llombera, de Los
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| Guia |
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COMO
LLEGAR
La Pola de Gordón se encuentra en la N-630 que comunica León
con Asturias por el puerto de Pajares.
DONDE COMER
En La Pola de Gordón, restaurante Buen Suceso (987 588 062),
La Casona (987 588 419), y El Mesón de Miguel (987 588 303).
En Vega de Gordón, Senén (987 586 222). En Geras, Entrepeñas
(987 597 090) y Tarabico (987 597 054).
TURISMO RURAL
En Cabornera, El Corredor (987 597 087) y La Herrera (987 215
815). En Huergas de Gordón, Pepa (987 588 395). |
Iglesia de Santa Marina. |
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Barrios
y sobre todo del Casares, que trepa hasta el puerto de Aralla, muestran
el asombro de lo insospechado. Pero no anda a la zaga el emplazamiento de
La Pola, capital de una comarca con diecisiete pueblos que se distinguen
por el mismo apellido de Gordón.
Pasada La Robla, a la altura de las Ventas de Alcedo,
la vecindad de las peñas del Asno y de Alba marca el tránsito de la
devesa tendida a los quiebros de la montaña. Es el escenario de las
ensoñaciones infantiles de Josefina Aldecoa, cuya casa familiar se
desmorona junto al viejo camino arriero orillado por el desvío de
la nacional.
Aguas arriba del Bernesga aparece Puente de Alba, donde
se cobraba el derecho de paso sobre el río hasta mediados del diecinueve.
Es el último núcleo de una comarca que reparte sus pueblos a la izquierda
de La Robla y al abrigo del castillo demolido. A la derecha, siguiendo
el trazo del ferrocarril hullero, se suceden los pueblos de Fenar,
un concejo asistido de buenos fueros.
Entre Peredilla y Huergas de Gordón se alza, junto a
la carretera, el santuario del Buen Suceso. A su lado, una buena fuente
de piedra, que hace honor al camino histórico que transitaron peregrinos,
viajeros ilustres y arrieros rutinarios.
Las praderas que hace años acogían romerías multitudinarias
se ven ahora menguadas por nuevas construcciones y protegidas con
cercas. Al otro lado del río y de las vías del tren asoma Nocedo de
Gordón.
El santuario adorna su nombre con una leyenda de la Reconquista.
Aquí habría ocurrido el Buen Suceso de una victoria sobre los musulmanes.
Otra versión prefiere que la Virgen se apareciera no en la batalla
sino a dos pescadores de truchas del vecino Bernesga. No obstante,
la compostura de las piedras rebaja muchos siglos esas pretensiones.
Una inscripción fecha el santuario en 1766 y veinticuatro
años más tarde Jovellanos anota a su paso su reciente construcción.
Pero no pararon ahí las obras. Primero se le añadieron los pórticos,
muy apropiados para proteger a los devotos de las inclemencias, luego
se amplió la cabecera y hace menos de un siglo se recreció la espadaña
con un cuerpo y ático de ladrillo.
ESPLENDOR VERANIEGO
La traza urbana de La Pola transparenta su tendido medieval
a lo largo del camino entre León y Asturias.
Todavía, salpicadas sobre todo a las afueras, perviven ruinas
de casas destruidas durante la guerra civil, hace setenta años.
Es un fenómeno curioso y llamativo, como un toque a rebato
de conciencia, en medio de la prosperidad que respira la villa. El
cogollo del pueblo es la plaza construida por Regiones Devastadas
en 1948.
Una arquitectura cunera y desleal con el entorno, que
en los años cuarenta repartió cuarteles, iglesias y plazas por los
pueblos averiados durante la guerra. Porque La Pola de Gordón fue
centro político del Consejo General de Asturias y León entre los veranos
de 1936 y 1937.
En algunos lugares, como en Potes, la potencia del entorno
urbano logra disimular aquella impostura serrana. Pero todavía no
ocurre lo mismo en sitios como Villamanín o La Pola de Gordón. La
calle principal conserva algunos testimonios blasonados de pasada
grandeza, mientras hacia la solana del río abren sus galerías unas
pocas construcciones tradicionales. El río pasa ahora desarbolado
por el pueblo.
Al otro lado del puente asoma la peña de Los Barrios,
el baluarte más aguerrido de la resistencia republicana, horadado
en su cumbre por trincheras y nidos de ametralladoras.
A la salida de La Pola, junto a la moderna iglesia, una
hermosa villa modernista abrocha la pujanza actual de la villa con
el esplendor residencial y veraniego anterior a las batallas.
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