Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 CASTROVERDE DE CAMPOS (ZAMORA)  
 Castroverde forma un óvalo alargado, como de almendra, encaramado sobre un leve resalte al paso del indeciso Valderaduey. En el último medio siglo ha perdido varios monumentos, más de mil quinientos habitantes y la línea de ferrocarril
 Nostalgia solariega
ERNESTO ESCAPA
 Castroverde de Campos se encuentra en medio de ninguna parte, traspapelado en la Tierra de Campos más profunda, entre Valderas, Villalpando y Medina de Rioseco. Así que el reclamo para visitarlo, desechando el tirón de otras rutas más convencionales, es el faro gastronomico que enarbolan en el Mesón del Labrador Cecilio Lera y...
   ... Minica Collantes. De este modo, la satisfacción es doble. Por las delicias de mantel, que nunca decepcionan, y por la oportunidad de respirar la atmósfera señorial de esta villa jalonada de templos y palacios. Casonas de ladrillo cerámico a veces adornadas con blasones y siempre protegidas por buenos herrajes. Adobe solariego depositario de un esplendor sepia que nos sorprende en el quiebro de cualquier esquina.
  Castroverde tiene un pasado glorioso del que hablan con elocuencia la planta de su trazado antiguo y los descalabrados monumentos. En el último medio siglo ha perdido mil quinientos habitantes y una línea de ferrocarril. Todavía sobreviven a las afueras, aunque malamente, la estación y un par de edificios auxiliares de ladrillo con la única compañía de algunos arbolillos acechados por la melancolía. El tren recorrió estos campos durante poco más de medio siglo, entre la primavera de 1915 y un mal día de julio de1969.
      Plaza Mayor de Castroverde de Campos, en Zamora presidida por el busto del conquistador Diego de Ordás. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA.
  Castroverde forma un óvalo alargado, como de almendra, encaramado sobre un leve resalte al paso del indeciso Valderaduey. La fortificación de la villa se llevó a cabo a fines del siglo doce y cumplió su función defensiva hasta los amenes del catorce.
  El castillo se encontraba en la zona conocida todavía hoy como del alcázar, por detrás de las ruinas de la Sagrada y dominando uno de los extremos del pueblo. A la otra punta, despidiendo el flanco más indefenso del caserío, el convento franciscano de la Purísima, que ocupa el solar del primitivo albergue de San Salvador.
  EL ESPOLON DE MIRA EL RIO

  Algunos restos muy rebajados de la cerca defensiva se aprecian todavía por la zona del espolón que mira hacia el río. Más abajo, junto a la carretera de Valderas, aparecieron los arcos de un puente y el empedrado de una calzada romana.
  Estos pagos cercanos al Valderaduey han sido generosos en testimonios
  Guia  

 COMO LLEGAR
Castroverde de Campos se encuentra en el cruce de las carreteras que unen Becilla de Valderaduey, en la N-601, con Villalpando, en la autovía del noroeste, y Villafrechós, en la CL-612, con Valderas.
  DONDE COMER
En Castroverde de Campos, el Mesón el Labrador (980 664 653) es uno de los restaurantes con más calidad de Castilla y León.
  TURISMO RURAL
En Morales de Campos, la Casa de las Bolas (983 722 097). En Villalobos, Casa Petrovil (636 880 520). 215 815).


Ruina de San Nicolás.

arqueológicos. Aunque también padecen periódicamente la acometida de sus crecidas, que en los episodios más feroces han llegado a arruinar las casas bajas y más expuestas del pueblo.
  La calle Real, que sigue el trazado del antiguo camino conocido como la ‘carrera zamorana’, se remansa en la plaza del consistorio y despliega a ambos lados la enramada de calles perpendiculares. Por detrás de la plaza, hacia el morro de la fortaleza, se alzan los restos de la torre de Santa María la Sagrada. A su vera se conserva el pórtico enrejado. Es cuanto queda de una iglesia devorada por las inclemencias. La torre seguramente se aprovechó de la antigua cerca.
  La ruina del templo empezó por el tejado, en el verano de 1984. Durante quince años permaneció cerrado hasta el derribo de 1999.
  La plaza de Castroverde convoca en torno al monumento a su héroe Diego de Ordás, obra del escultor Eduardo Rodríguez Osorio, un buen repertorio de casonas tradicionales y modernistas. Sólo llama la atención negativamente un emplasto reciente, que realza su mal gusto retorciendo unas columnas de ladrillo charolado y bastardo.
  Tampoco pasa inadvertida la ostentación en las fachadas de placas cerámicas o metálicas de la Purísima. El viajero no debe olvidar que nos encontramos en la zona de influencia de Villalpando, que hizo su voto a la Inmaculada en 1466, treinta y un años antes del pronunciamiento de la Sorbona y con cuatro siglos de antelación a la proclamación del Vaticano.
  Por algo este del Valderaduey es territorio franciscano, que fue la orden impulsora de la Inmaculada frente a las trabas y reticencias dominicas. Al día de hoy todavía resiste un par de frailes en el santuario de la Purísima.
  CONQUISTADOR DEL ORINOCO

  Diego de Ordás subió a un volcán en erupción para demostrar que el dios del fuego no asustaba a un terracampino de Castroverde.
  Luego el emperador Carlos le concedería un escudo de armas cuya mitad la ocupa un volcán en llamas. Era entonces lugarteniente de Cortés y estaba empeñado en la conquista de Méjico.
  Antes había andado en la aventura de Colombia y Cuba y más tarde se consagraría como explorador del Orinoco. Bernal Díaz del Castillo lo describe como espigado y membrudo, resuelto y algo tartajoso.
  A la misma plaza Mayor asoman la ruinas de San Nicolás, que fue el templo más importante de la villa. La nave se venció el 6 de diciembre de 1969, al ceder una de sus columnas. Parte de su rico tesoro artístico se conserva en Santa María y el espléndido artesonado mudéjar del crucero está depositado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
  San Nicolás tuvo la primera imagen conocida de la Inmaculada, una talla de 1529 atribuida a Jacques Bernal, ahora depositada en la parroquia. Casi enfrente está la casona que fue del doctor Corral, donde pasaba temporadas hasta su reciente desaparición el escritor Antonio Corral Castanedo. Tras la iglesia se abre la plazuela de Caraveo, donde un palacio blasonado aguanta las acometidas del aluminio.
  La torre románica de Santa María muestra sus arcos entablillados para evitar el derrumbe. Es un templo románico con reformas renacentistas. A este estilo pertenece el pórtico sobresaliente del cuerpo de la iglesia. En el camino desde San Nicolás por la calle Real un arco embutido en una casa es cuanto queda del templo románico de San Juan, derruido en 1853 para aprovechar la piedra. En la manzana siguiente, el solar del palacio.
  Santa María alberga en su interior un auténtico tesoro: el artesonado mudéjar con esculturas colgantes; el púlpito de piedra; el coro y la colección de retablos y tallas. En el flanco del óvalo contrario a Santa María se encuentra la ermita de la Cruz, posiblemente en el solar de la antigua sinagoga, y en el pico de la almendra el santuario franciscano de la Purísima.


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