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DE CALIDAD |
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ENSAYOS
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| Los fruticultores de Las Caderechas, en la
provincia de Burgos, investigan productos
derivados como el vinagre y la mermelada |
El jugo de
las manzanas y las cerezas
LORETO VELAZQUEZ |
Conseguir
marcas de garantía para la cereza y la manzana reineta ha costado
mucho sudor y esfuerzo a los fruticultores del Valle de las Caderechas,
pero el trabajo ha merecido la pena. Situada en el noroeste de la
comarca burgalesa de La Bureba, la Asociación de Productores y
Comerciantes del ...
... Valle disfruta ahora de la labor bien hecha.
«El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León nos concedió
hace tres años la distinción de marcas de garantía para nuestros dos
productos estrella: la manzana reineta y la cereza y el balance ha
sido muy positivo para todos», subraya el director técnico de la asociación,
José Ignacio Velasco.
Y es que, el particular relieve, el microclima y la vegetación
hacen de esta zona un lugar privilegiado para ese tipo de cultivos.
«Esta concesión garantiza que los productos han sido cultivados, recolectados
y comercializados cumpliendo unos exigentes parámetros de calidad
y respetando el medio ambiente», especifica el director técnico.
Para ello, han creado un reglamento de uso que los 44 socios
integrantes de la Asociación de Productores y Comerciantes del Valle
de las Caderechas han de seguir a raja tabla.
«En él se explica la importancia de la ubicación de las parcelas,
las condiciones de cultivo, la prohibición del uso de herbicidas u
hormonas de síntesis o la trascendencia de un buen almacenaje. En
definitiva, que en el proceso no intervengan tratamientos antinaturales.
El objetivo es asegurar la calidad de forma tradicional mediante el
respeto al medio ambiente », explica José Ignacio Velasco.
A cambio, el fruticultor obtiene un producto certificado, de
calidad y muy competitivo. «Nuestras ventas se dirigen principalmente
al País Vasco y a la provincia de Burgos, pero estamos buscando la
apertura de nuevos mercados», asegura. |
EL
SALON DEL GOURMET
Este mismo mes de mayo, la Asociación de Productores acudirá,
por primera vez, al Salón Gourmet de Madrid. «A pesar de que, por
la época, no podremos exponer nuestros productos, nos pareció interesante
comprobar nuestro posicionamiento y acercar al visitante la producción
caderechana», aclara el director técnico de la agrupación.
Pero el camino no ha sido fácil y las ayudas procedentes de
la Unión Europea a través de la Política Agraria Común (PAC), tras
la entrada de nuevos países, han disminuido de forma considerable.
La producción del valle oscila entre el millón de kilos de cerezas
y el millón y medio de manzanas, pero sólo 250.000 kilos de ambos
productos frescos se acogen a la marca de garantía.
«El resto, un 40% aproximadamente se dirige a fábricas para
la elaboración de mermelada», explica Velasco.
Las ayudas en ambos casos son fundamentales. Una solución al
problema pasaría por dar el salto a la Indicación Geográfica Protegida
(IGP). «Estamos trabajando en ello; nos facilitaría mayores ayudas
económicas», puntualiza Velasco.
Sin duda, la Asociación de Productores y Comerciantes del Valle
de las Caderechas tiene claro que el éxito se alcanza a través de
la investigación y de la innovación: «Al margen de los productos frescos,
estamos buscando otras alternativas para ampliar nuestra oferta y
así, hemos centrado nuestra atención en la creación de productos elaborados
derivados de la fruta como pueden ser el dulce de manzana o la mermelada
de cereza. En estos casos, la elaboración se lleva a cabo de forma
tradicional por las monjas de un convento de la comarca».
Entre sus planes más inmediatos también destaca |

La cereza es uno de los productos de
la comarca, junto a la manzana que ha luchado por una Marca de Garantía.
/ LP |
la elaboración de vinagre
de manzana. «Por ahora se trata sólo un proyecto. Hay que tener en
cuenta que, para iniciar el proceso necesitamos una planta piloto
con la que realizar pruebas y eso precisa financiación. A pesar de
todo, nuestra apuesta es firme porque creemos que el producto puede
tener una gran aceptación en el mercado», explica el director técnico
de la asociación.
Por otra parte han encargado un estudio del suelo para aprovechar
la rentabilidad y mejorar aún más la calidad. El objetivo es optimizar
la fertilización de las explotaciones compatibilizando la producción
tradicional del valle con el respeto medioambiental.
«Aunque ya hemos realizado estudios cartográficos, el trabajo
de campo no empezará hasta verano, fecha en la que se recogerán diversas
muestras de suelo y de hojas tanto de cerezos como de manzanos »,
argumenta Velasco.
El coste del proyecto supera los 19.000 euros y, aunque cuenta
con el apoyo de entidades como Adeco Bureba, continúa buscando nuevos
colaboradores. |
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