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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| CALERUEGA (BURGOS) |
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| Aunque se han buscado raíces
exóticas para el nombre del pueblo que formó a los picos
de oro del púlpito, el secreto está en la cal que se
extrae de las peñas del entorno. También la opaca apariencia
de sus conventos ofrece curiosas sorpresas. |
| El Escorial de los predicadores |
| ERNESTO ESCAPA |
| El viajero que llega a Caleruega
desde los Gumieles, por Valdeande, percibe en toda su magnitud la
traza de este Escorial campesino que alberga entre sus muros modernos
un gigantesco torreón medieval coronado de almenas. El río Gromejón,
que acaba de nacer en la fuente del
Cubo, ahonda la llanada
hacia su abrazo con ... |
... el Duero en la
dehesa de La Ventosilla, de manera que por este lado permite avistar
con suficiencia los tejados de los dos conventos.
Caleruega preside un territorio de tránsito entre las
peñas arriscadas de Cervera y el sosiego fluvial de la ribera. Si
uno llega desde Aranda, se encuentra con que los pabellones del convento
nuevo le atascan la visión del pueblo. Después de siglos de señorío
monástico, podría decirse que Caleruega sólo alcanzó su identidad
como núcleo urbano con la desamortización. Hasta entonces,
los litigios entre las monjas y el concejo
siempre se resolvían en beneficio
del convento. Resulta revelador
para el viajero comprobar cómo en
Caleruega no hay blasones ni casonas
nobiliarias, tan frecuentes
en los pueblos del entorno.
Plaza
Mayor de Caleruega con la iglesia románica de San Sebastián
al fondo. / FOTOS: ERNESTO ESCAPA
Este perfil tan peculiar de Caleruega se explica por haber
sido cuna de santo Domingo de Guzmán, fundador en Francia de la poderosa
orden de los dominicos en 1216. Había nacido en 1170, hijo de Félix
Guzmán y Juana Aza, nobles castellanos emparentados con la realeza.
Después de trastear por el pueblo y estudiar en Palencia, fue canónigo
en Osma, donde empezó a promover la devoción al rezo del rosario.
Un monolito a la entrada del pueblo reclama la capitalidad del rosario
para Caleruega. Santo Domingo murió en Bolonia en 1221 y fue canonizado
trece años más tarde. En 1266 Alfonso X el Sabio trasladó a Caleruega
la comunidad de dominicas de San Esteban de Gormaz, a las que concede
el señorío de la villa.
Esta mudanza de las monjas molestó gravemente a los caballeros
de Santiago, que habían comprado sus derechos ocho años antes por
veinte mil maravedíes. Pero la voluntad del rey Sabio de honrar a
su pariente era firme, así que protegió su estancia con sustanciosos
privilegios, como el que permitía andar libremente por todo el reino
a sus ganados, “que son diez mil ovejas, quinientas cabras, mil vacas,
mil puercos y doscientas yeguas”. Con semejante respaldo y este poderío
a ver quién les tosía.
Más tarde, con el empuje imperial de la corona, los dominicos
se convirtieron en vigilantes de la ortodoxia. Dionisio Ridruejo,
que estudió con los agustinos,
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| Guia |
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COMO
LLEGAR
Caleruega se encuentra a medio camino entre Aranda de Duero
y Santo Domingo de Silos por la carretera BU-910. También, desde
Gumiel, por la BU-920 y desde Peñaranda por la BU-923.
DONDE COMER
En Caleruega, La Plaza (947 534 201) y La Felicidad (947 534
012).
DONDE COMPRAR
Las tradicionales pastas y dulces de las monjas (947 534 009),
que venden en el convento y en los bares de la plaza.
TURISMO RURAL
En Caleruega, Las Peñas (947 534 404) y Hospedería de los Dominicos
(947 534 061). |
Remate de la fuente de la plaza. |
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los llama
‘mastines de la Contrarreforma’. La plaza Mayor de Caleruega resume
en las arquitecturas de su trazado todo este recorrido. Más que una
plaza, en el sentido castellano del término, hay que pensar en un
salón corrido que despeja una amplia zona de respeto frente a los
muros imponentes de los conventos. Abrochando ese espacio, a un extremo
se alza la iglesia parroquial de San Sebastián, que fue románica antes
de resultar rehecha hace medio siglo, y abajo el templo monástico.
A media tarde del domingo 30 de abril un tractor descarga
delante de la fuente de la plaza el mayo que se pingó esa noche entre
bailes y cánticos. Es un pino al que la concurrencia calcula doce
metros echando por alto, una talla menguada si se compara con la memoria
de otros mayos. Pero ciertamente no hay pinos mucho más crecidos por
el contorno. Esta ceremonia primaveral revela cómo Caleruega ha mantenido
su calendario de tradiciones y festejos, en el que destaca la romería
del Santito, evocadora de las visitas que santo Domingo realizaba
a la Virgen de Castro, en las ruinas de Clunia.
LA PILA DE LEONOR
La iglesia de San Sebastián emerge repulida desde su altozano
sobre la hondonada monástica de la plaza. Aquí estuvo la pila bautismal
de santo Domingo hasta que se trasladó a Valladolid para cristianar
al rey Felipe IV.
Luego la pila siguió a la Corte en su retorno a Madrid
y desde entonces se bautizan en ella todos los miembros de la casa
real. Con motivo del reciente bautismo de la infanta Leonor, los vecinos
de Caleruega han reclamado el regreso de la pila desplazada a su sitio,
que es esta iglesia de San Sebastián. Ahora descansa en la penumbra
madrileña de Santo Domingo el Real.
Conviene iniciar la visita al conjunto monástico por el
convento nuevo, construido en la década de los cincuenta por el arquitecto
Menéndez Pidal. Son los pabellones que lucen en sus esquinas unas
torretas afiladas.
En su interior se conserva el torreón de los Guzmanes,
que es la mejor atalaya para disfrutar del claustro de las monjas
y del valle del Gromejón. La Torre tiene diecisiete metros de alta
y los lados desiguales de su base cuentan catorce y nueve metros.
Fue recrecida en la reforma de los cincuenta para adaptar el mirador
de las almenas.
El convento nuevo alberga un curioso museo dominicano,
la capilla moderna con vidrieras del fraile Iturgaiz y la bodega de
la beata Juana, madre del santo, donde se producía el milagro de la
multiplicación de los bocoyes para repartir vino suficiente a los
pobres.
El claustro y la iglesia de las monjas son los espacios
de más interés artístico. El claustro tiene dos pisos: el inferior,
que es de piedra, evidencia el tránsito del románico al gótico; el
superior, más sencillo, está hecho de ladrillo.
La iglesia conserva a los pies restos del templo original.
Es magnífico el retablo, cuyas pinturas relucen después de una reciente
restauración. También se visita la cripta, donde está el pozo de la
casa natal del santo.
Llama la atención el aparatoso mausoleo dedicado por Lapayese
al general de la orden que propulsó la ampliación de los cincuenta.
El padre Venancio, que secundó la faena, tiene una estatua rechoncha
e inexpresiva junto a las escuelas. |
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