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| LA BODEGA |
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| GARNACHA ALTO ALBERCHE |
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| Esta bodega, ubicada en
Navaluenga (Avila), nace con el objetivo de elaborar pequeñas
cantidades de vino de «gran calidad» y empieza a caminar
con una producción de 30.000 botellas |
Clara
apuesta por la garnacha
ANTONIO GARCIA
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| Hacía décadas que
no se inauguraba en la provincia de Avila una bodega. El pasado lunes
se puso fin a esta situación con la puesta de largo en la localidad
abulense de Navaluenga, próxima a la Comunidad de Madrid, de la bodega
‘Garnacha Alto Alberche’. El acto no podía tener lugar en otro sitio que no
fuera la zona abulense... |
... vitivinícola por
excelencia, junto a Cebreros. Se trata de la comarca del Alto Alberche,
donde la garnacha es la variedad por excelencia. Una uva muy racial,
arraigada al terreno y con una fuerte personalidad, debido a la meteorología
y a la escarpada orografía de la zona.
Todas estas circunstancias han hecho de la garnacha una
uva difícil de cultivar, pero cuyos resultados a medio plazo ofrecen
unos caldos de gran calidad, capaces de seducir a los paladares más
exigentes.
Pese a ser la tierra de la garnacha, en los últimos años
los viñedos se estaban perdiendo, ya que las gentes de la tierra habían
trabajado durante décadas las tierras sin obtener más recompensa que
el disfrute del vino en familia o con los amigos, en reuniones y celebraciones.
Algunos han procedido a vender los derechos de sus tierras a otras
bodegas.

Inauguración de la bodega Pimpollar Garnacha Alto Alberche
en la localidad abulense de Navaluenga / REPORTAJE FOTOGRAFICO: RICARDO
MUÑOZ
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| Guia |
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GARNACHA ALTO ALBERCHE
Año de fundación: 2006
Dirección: Parcela, 17. Polígono 5 Camino
Pimpollar.
Navaluenga (Avila)
Tel: 616 416 542
Fax: 920 286 542
Web: www.altoalberche.es
Propiedad: Grupo Garnacha Alto Alberche
Presidente: Rafael Mancebo (portavoz) y
Daniel Ramos (Logo)
Producción: 30.000 botellas
Barricas: 40
Instalaciones: 8 depósitos
Viñedo: 10 hectáreas
Variedades: Garnacha tinta
Marcas comerciales:
MANCEBO
Tinto joven.
PIMPOLLAR Y VALLELARGO
Tinto crianza.
FARDEL
Dulce.
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Sin embargo,
un grupo de once personas naturales de Navaluenga o vinculadas con
esta localidad de unos 2.000 habitantes, decidieron hace seis años
poner en marcha un proyecto encaminado a crear una bodega que recuperase
la uva autóctona de esta zona. Así surgió el Grupo ‘Garnacha Alto
Alberche’, que el pasado lunes hizo realidad su deseo de inaugurar
la Bodega ‘Garnacha Alto Alberche Pimpollar’.
A la puesta de largo acudieron el secretario general de
Agricultura y Alimentación del MAPA, Josep Puxeu, el consejero de
Agricultura, José Valín, el director de la Estación Enológica de Castilla
y León, Pascual Herrera, y el afamado cocinero abulense Lucio, entre
otros.
Este proyecto se suma al puesto en marcha en la cercana
localidad de Cebreros por el ex-piloto Carlos Sáinz y el enólogo Telmo
Rodríguez, que han creado una bodega en la que se elabora el vino
‘Pegaso’. Además, el impulso que ha surgido por la uva de esta zona
se pone de relieve a raíz del interés mostrado por seis bodegas de
la Ribera del Duero, La Rioja y el Priorato catalán.
En este caso, esta pequeña bodega nace con la intención
de producir vinos de alta calidad, elaborados con la variedad de uva
típica de esta zona de la provincia.
La sociedad formada para sacar adelante este proyecto
dispone de 10 hectáreas de viñedos de entre 60 y 80 años. Aunque la
mayoría pertenecen a los socios, hay una parte que es de pequeños
viticultores del pueblo. Según el portavoz del grupo, Rafael Mancebo,
«después del verano» está previsto sacar al mercado el primer vino,
que será el denominado ‘Pimpollar’, una caldo de crianza media. La
producción rondará las 8.000 botellas.
MANCEBO
La nueva bodega, capacitada para producir 50.000 botellas,
elaborará tintos jóvenes, bajo la denominación ‘Mancebo’, tintos de
crianza corta y larga con los nombres de ‘Pimpollar’ y ‘Vallelargo’
y dulces, que serán conocidos bajo la denominación ‘Fardel’. La bodega
cuenta con 40 barricas de roble francés y americano y ocho depósitos
con capacidad para 13.000, 5.000, 2.500 y 1.000 litros.
Este proyecto que ahora ve la luz, ha contado con el asesoramiento
de la Estación Enológica de Castilla y León, cuyo director, Pascual
Herrera, señaló durante la inauguración que en esta zona situada al
este de la provincia de Avila se dan «las mejores garnachas del mundo».
Pese a las dificultades, subrayó el «magnífico y encomiable
trabajo » realizado por los once socios del grupo para «recuperar
unas cepas condenadas a perderse», pese a contar con «un valor intrínseco
para elaborar buenos vinos».
Asimismo, elogió a sus impulsores por tratar de elaborar
caldos «de mucha calidad y en pequeñas cantidades», que se sitúen
a la altura de los mejores vinos australianos, elaborados con uva
garnacha.
Por su parte, el consejero de Agricultura hizo hincapié
en la importancia de «recuperar la garnacha de esta tierra, para hacer
de ellas una joya de las bodegas y manteles».
En el mismo sentido se expresó el director general de
Agricultura y Alimentación, quien se refirió a la trascendencia de
un proyecto que supone «la recuperación de una variedad autóctona
con grandes posibilidades», que al mismo tiempo constituye «un patrimonio
importantísimo» para esta zona en concreto de Avila.
Al respecto, confió en que la puesta en marcha de la nueva
bodega contribuya a «generar la recuperación de una zona vitivinícola
ancestral, que había quedado en el olvido». Confió en que este paso
se convierta en un «motor para el desarrollo de nuevas iniciativas».
La presentación de la Bodega ‘Garnacha Alto Alberche Pimpollar’
fue toda una exaltación de esta variedad de uva por parte de cuantos
intervinieron. Los mayores elogios procedieron de uno de los once
socios del grupo y portavoz del mismo, Rafael Mancebo, quien también
realizó constantes referencias al trabajo realizado por sus antepasados,
para mantener los viñedos en la zona del Alto Alberche.
Mancebo describió a la garnacha como una uva “muy racial,
con una personalidad muy arraigada al terreno, a la climatología y
a la escarpada orografía de la zona”.
Se trata de una uva que “necesita tiempo para conocerla,
probarla, gustarla y, una vez que te conquista, es un amor salvaje
para toda la vida”. Desde su punto de vista, estas características
“contrastan con la vida tan acelerada” a la que la sociedad actual
está “sometida”.
«FUERZA EMBRIAGADORA»
«La garnacha, una vez que te enamora, transmite una maravillosa
fuerza embriagadora, que seduce y conquista para el resto de los tiempos”,
continuó Rafael Mancebo en su elogiosa intervención hacia una variedad
que confiere a los caldos un “aroma afrutado”.
Junto al reconocimiento a las cualidades de esta uva típica
de la comarca, tuvo un recuerdo especial para los antepasados que
han sabido mantener las cepas, pese a las dificultades de todo tipo.
«Era necesario recompensar a nuestros antepasados. Que
sintieran que su esfuerzo no fue en vano», argumentó Rafael Mancebo,
quien insistió en la necesidad de continuar adelante con aquel legado,
para demostrar que los vinos elaborados con la garnacha del Alberche
«podían tener un nombre».
Con la aventura que ahora emprende este grupo, sus integrantes
tratan de rendir homenaje a quienes en su día trabajaron en los viñedos,
para así testimoniar «¡que esas viejas cepas que han perdurado en
el tiempo, gracias a su trabajo, sufriendo las inclemencias de la
meteorología, podían ser las protagonistas de un prometedor futuro
vitivinícola de la comarca!”.
En su opinión, esta iniciativa debe entenderse como un
“compromiso” con los antepasados de la zona, así como “un legado”
para quienes les sucedan”.
En su intervención lamentó que gentes de otras regiones
con tradición vitivinícola se llevaran uvas de estas tierras, para
mezclarlas con las suyas y conseguir caldos de calidad.
Además, el portavoz del grupo recordó que algunos vecinos
del Alberche han vendido los derechos de sus viñedos «empobreciendo
esta zona para enriquecer otras, sin informar oportunamente de estas
prácticas».
Rafael Mancebo hizo referencia a los técnicos que, pese
a alabar la calidad de estas uvas, criticaban que su elaboración por
parte de los lugareños no fuera la más adecuada, ya que se producía
para consumo propio.
«Por todos estos motivos y con más corazón que cabeza,
este grupo de amantes del vino, apoyados por Pascual Herrera –director
de la Estación Enológica de Castilla y León-, emprendimos la aventura
de hacer una bodega», argumentó, antes de hacer un llamamiento a los
sumilleres de los restaurantes de Avila para que «no se arruguen a
la hora de ofrecer un vino de Avila », junto a los productos típicos
de la tierra. |
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