Castilla y León
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  LA BODEGA  
  GORMAZ  
  El ‘efecto Carod’ lleva a esta bodega a ampliar sus instalaciones de Rueda para multiplicar su
producción de espumoso / Apuesta por el enoturismo y une la mitología griega con el vino

 Un proyecto de altura
  FERNANDO LÁZARO

 Hoy en día que cada vez es más difícil preservar la identidad en el cada vez más globaliza domundo del vino, hay bodegas que aún estando fuera de alguna denominación de origen han sabido dotarse de una personalidad que está por encima de estos marchamos de calidad.Yno sólo eso: la evolución continua de estos proyectos lleva a estos grupos a no para r...
   ... en el proceso de innovación y en la puesta en marcha de nuevos proyectos. Uno de estos casos es el del Grupo Yllera, que ha tenido la virtud de ir diversificándonos su negocio original hasta tener bodegas y vinos en Rueda, Toro y Ribera, además de lanzar su primer vino de la Denominación de Origen calificada Rioja, estudiar un proyecto en la Mendosa argentina y apostar de lleno por el enterísimo, con el diseño de una bodega dedicada a la mitología griega en un divertido y bien relacionado paralelismo.
  Esta capacidad de reinventar el negocio es la que ha permitido a este grupo afrontar con optimismo el futuro a la familia González Yllera, sexta generación de viticultores y bodegueros que, junto al enólogo riojano Ramón Martínez, son los propietarios de este grupo empresarial cuyo corazón se asienta en el valle del Duero.
  El grupo tiene una capacidad de elaboración de seis millones de botellas y un parque de barricas que supera las 14.000 entre todas las bodegas. La sociedad cuenta con 25 hectáreas de viñedo en propiedad en Rueda (han plantado otras 50 de verdejo) y más de 500 controladas en Ribera, Rueda y Toro que emplean para vinificar su vinos con un claro objetivo: unir calidad, precio y personalidad.

  Fachada de la bodega que el Grupo Yllera tiene en Rueda, situada a los pies de la autovía A 6, Madrid-A Coruña. La ampliación para los espumosos se está realizando por la derecha de la imagen. / FOTOS: I.M.
  El tinto Yllera sigue siendo el emblema de la casa y el espumoso la última revelación en los mercados. De hecho, el ‘efecto Carod’ ha motivado una nueva ampliación de la bodega para habilitar 4.000 nuevos metros de superficie y aumentar de forma significativa la producción de este vino.
  “El año pasado hubo problemas serios para repartir el espumoso que tenía la bodega, no se pudo ni cubrir la quinta parte de los pedidos”, señaló Marcos González Yllera, quien indicó que por este motivo se está acometiendo esta ampliación de 4.00 metro se n dos plantas, gracias también a la amplia campaña de difusión que sobre este producto de calidad se realizó el año pasado a nivel nacional.
  El Grupo Yllera elabora anualmente tres millones de botellas, de las que la mitad corresponden al Yllera crianza y 200.000 al reserva. El resto se reparten entre sus distintos centros de producción: 500.000 en Ribera del Duero, donde elabora sus vinos Bracamonte, Viña del Val y Boada; 800.000 de blancos de Rueda, donde produce los verdejos Viña Cantosan y Tierra Buena; y el resto de su vino de Toro: el Garcilaso.
  Este ha sido uno de sus últimos proyectos en poner en marcha y lleva la misma seña de identidad que el resto: el río Duero. Yllera lleva ya tres campañas elaborando en la comarca toresana y dispone de 15 hectáreas de viñedo en el pago de El Pego, donde cuentan ya con el proyecto arquitectónico para hacer una moderna bodega, aunque su construcción todavía está en fase de estudio.
   TORO Y RIOJA

  El proyecto de Toro incluye, además del vino acogido a esta DO, la elaboración de vinos experimentales que se amparen bajo la marca de garantía Vino de la Tierra de Castilla y León (este grupo fue uno de los promotores de esta marca y de Asovintcal). Se trata de hacer vinos utilizando variedades como chardonnay o gewürztraminer.
  Con este proyecto sobre la mesa, el grupo comenzó la campaña pasada a comercializar su primer vino con la Denominación de Origen calificada (DOc) Rioja. Se trata de ‘Coelus’ (el día del cielo), que se presenta como joven sin madera, crianza y reserva.
  Se trata de un tempranillo elaborado en otra bodega y del que han supervisado su elaboración aprovechando que el enólogo de la casa, Ramón Martínez Palacios, es riojano -nieto de los fundadores de Berberana- y un profundo conocedor de esta histórica comarca vitivinícola.
  La razón de este salto fuera del Duero la ha marcado el mercado. La dificultad para introducir los productos del grupo en el norte de España les impulsó a incrementar el portafolio de sus distribuidores con un Rioja.
  La última apuesta de esta casa, que estudia la posibilidad de dar el salto hasta la región argentina de Mendoza, pasa por el enoturismo. La familia González Yllera compró la bodega subterránea contigua a la suya en Rueda, una intrincada red de túneles construida en el siglo XIV y situada a 20 metros bajo tierra que por su complejidad llamaban al inicio el laberinto.
  MITOLOGÍA Y ENOTURISMO.

  De esta manera tan sencilla surgió la idea de conectar el vino con la mitología griega para crear ‘El hilo de Ariadna’, la principal apuesta por el enoturismo de este grupo de bodegas.
  El proyecto mitológico se desarrolla en una bodega subterránea ubicada a treinta metros de profundidad en la que se relaciona cada tipo de vino con un episodio del mito del Minotauro.
  De esta forma, la visita a esta cava subterránea permite al turista ir tirando del hilo que Ariadna dio a Teso para que lograse acabar con el Minotauro y poder salir posteriormente del laberinto.
  La figuración se inicia en Creta, donde se fija el comienzo de la cultura europea para pasar posteriormente a la sala dedicada a los espumosos que se equipara con el ‘burbujeante’ mar Mediterráneo. Después aparece la sala de Las Doncellas, cuyo carácter puro aquí simboliza la pureza de los blancos de Rueda.
  El pasaje mitológico continúa con otra sala en la que Ícaro, joven valiente y temerario cuya osadía le costó pronto la vida, representa la efímera vida de los rosados. Luego llega la sala dedicada a Ariadna, que simboliza la belleza que en este laberinto equiparan con el vino joven.
  Ariadna juega un papel fundamental en el recorrido ya que, además de ser esposa de Dionisios, el dios del vino, fue madre de Enopión, que fue el primer hombre que elaboró vino.
  El recorrido tras el famoso hilo sigue con la sala dedicada a la crianza de los vinos tintos, caracterizada por Dédalo, el encargado de construir el


Detalle de la máquina de embotellado y etiquetado.


Máquina para voltear las botellas de espumoso.

Detalle de una de las salas en las que unen el mito de El Hilo de Ariadna y con el vino.
famoso laberinto cretense, mientras que Teseo, que fue quien mató al Minotauro, representa aquí la crianza en botella; el famoso personaje con cuerpo humano y cabeza de toro representa a los vinos reservas por su excepcionalidad y singularidad.
  Los dos últimos pasajes del laberinto conduce hasta la isla de Naxos, donde Teseo abandonó a Ariadna dormida en la playa y que simboliza los grandes reservas, que ‘duermen’ durante su crianza, para terminar la visita en la sala dedicada a Dionisios, que aquí equivale al Yllera Dominus (el señor en latín), el vino ‘top’ de la bodega y que en este recorrido taumatúrgico se corresponde al dios del vino.
  Este recorrido incluye la posibilidad de realizar una comida a treinta metros de profundidad como colofón a este viaje por las entrañas de la historia griega y de los vinos de Rueda.
 
Bodegas - Mesa de Cata 473 BODEGAS TORINOS (VINO TIERRA CASTILLA Y LEÓN)
Bodegas - Mesa de Cata 474 BODEGAS EL TESORO (VALLES DE BENAVENTE)
Bodegas - Mesa de Cata 475 VALDEVIÑAS (Ribera del Duero)
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