 |
| ALIMENTOS
DE CALIDAD |
|
INICIATIVA
|
|
| Comienza a funcionar
en Zamora el segundo matadero de España de este ave, un animal
que también puede crear riqueza |
El pichón
de Campos levanta el vuelo
JOSÉ LUIS CABRERO |
El pichónha sido, tradicionalmente,uningrediente
básico en la cocina castellano y leonesa. Sin embargo,
en losúltimos años los mercados han estado
totalmente desabastecidos y la falta de materiaprima ha
obligado a restaurantes ymesones a retirar de sus cartas la mayorparte de los platos
elaborados con este ave
comoprotagonistas.
La situación, poco a poco, comienza
a cambiar y los empresarios
de Tierra de Campos, la comarca
de referencia en este modalidad
ganadera, empiezan a ver la
rentabilidad de este producto. Luis
Salvador ha sido uno de los primeros
en creer en el pichón como recurso
capaz de generar riqueza.
Por eso, hace unos pocos meses
montó en la localidad zamorana de
Manganeses de la Lampreana su
propio matadero de pichones, el
segundo de toda España. “Sabíamos
criar palomas, porque toda la
vida tuvimos palomares, pero estaba
claro que hacía falta dar un
paso más y afrontar el reto del procesado
y la comercialización”, explica
el propietario del matadero.
La elección de Manganeses no es algo precisamente casual,
dado que está situado en plena Tierra de Campos, la comarca con
más palomares del país y en la que se encuentra el pueblo de Villarrín, donde hay más de sesenta funcionando.
«Todavía hay muchos palomares
en la zona, pero la práctica
totalidad son de carácter familiar y
apenas producen pichones para
abastecer a unas pocas familias y a
los establecimientos hosteleros del
entorno», señala Salvador.
|
El objetivo del matadero
puesto en marcha en Manganeses es hacer del pichón, de nuevo, un alimento
frecuente en mercados y restaurantes de la región. Por el momento,
la planta funciona muy por debajo de sus posibilidades, 600 pichones
a la semana, cuando puede procesar más de mil a la hora, pero las
perspectivas son excelentes. Según Luis Salvador, en la actualidad
se están sacrificando todos los pichones disponibles y apenas se puede
cubrir la demanda. La materia prima sale, en estos días, de dos palomares
tradicionales propiedad de la empresa y de dos granjas de pichones
cercanas, imprescindibles para mantener el negocio en funcionamiento
de forma ininterrumpida dado que a diferencia de los palomares habituales
son capaces de producir pichones todo el año.
Por el momento, la mayor parte de la producción del matadero
de Manganeses se está quedando en Castilla y León. También está llegando
una parte a regiones como Galicia, Cantabria y Murcia. «El mercado
todavía puede absorber muchos más pichones, el problema es que no
es fácil aumentar la producción porque es una ganadería complicada
y escasa», señala Salvador.
El tratamiento del pichón, desde su recogida en el palomar
hasta su traslado al mercado, es muy complejo y requiere de personal
especializado y muy familiarizado con el mundo de los palomares. El
proceso de producción |

Los pichones viven en libertad junto a una
charca en Manganeses de la Lampreana. / REPORTAJE GRAFICO: JOSÉ
FRANCISCO GAMAZO. |
comienza en el nido.
Los pichones son retirados con un mes de vida, antes de que comiencen
a volar, lo que garantiza que su alimentación haya sido, únicamente,
la que le han proporcionado sus padres.
En el matadero, los pichones se cuelgan de una línea transportadora
que los lleva hasta un aturdidor para evitar el sufrimiento de animal
en el momento del sacrificio. Después pasan a un escaldador que permite
el desplumado del ave y que es el paso previo al desviscerado manual
de cada ejemplar. Para el final queda la selección de los pichones
y su envasado.
El trabajo en el matadero permite sacar al mercado un
producto «exquisito» que, como reconoce Luis Salvador, «será durante
un tiempo escaso y caro».
La intención de los responsables del matadero es hacer
rentable al máximo la instalación mientras
crece la producción de pichones y
se plantean la posibilidad de sacrificar
otras especies también muy
tradicionales en Tierra de Campos,
como la perdiz y la codorniz. |
|
|
|